PARSIFAL. Bayreuth, 24 de agosto, 2005
Por María Porras

Pierre Boulez (Director). Christoph Schlingensief (Director de escena). Alexander Marco-Buhrmester (Amfortas). Kwangchul Youn (Titurel). Robert Holl (Gurnemanz). Alfons Eberz (Parsifal). John Wegner (Klingsor). Michelle de Young (Kundry). Clemens Bieber (Primer caballero). Samuel Youn (segundo caballero). Julia Borchert (primer escudero). Atala Schöck (segundo escudero). Norbert Ernst (tercer escudero). Miljenko Turk (cuarto escudero). Muchachas encantadas del jardin de Klingsor: 1.ª Julia Borchert, 2.ª Martina Rüping, 3.ª Carola Guber, 4.ª Anna Korondi, 5.ª Jutta Maria Böhnert, 6.ª Atala Schöck, 7.ª Simone Schröder.

El “Parsifal” de Christoph Schlingensief es muy difícil de valorar, en principio sí se sabe que ésta debe ser una producción millonaria por el despliegue de medios y de figurantes, pero haría falta verla varias veces par hacer una buena interpretación de lo que allí se ve y de lo que no se alcanza a ver porque no hay tiempo para todo. No saqué una idea claramente desfavorable, tampoco me manifestaré claramente en favor de esta producción.

Sin embargo, llama la atención enormemente que se represente, precisamente en Bayreuth, un “Parsifal” así. Estoy hablando de “Parsifal” y quizás debería hablar de “Antiparsifal”. Si en alguna ocasión Wagner, mientras escribía este libreto y componía esta ópera, quiso pasar de lo divino a lo terrenal y no llegó a conseguirlo, Schlingensief ha resuelto bien el problema.

Este director de cine y teatro berlinés lo que hace es crear un musical de la ópera “Parsifal” con ello intenta ofrecernos una especie de documental de la problemática en el mundo actual pasando por todas las “plagas”. O lo que es igual, mostrándonos todos los males que sufre la sociedad actual.

Así en el primer acto se ve un escenario repleto de símbolos que nos hablan de la pérdida de inocencia en el Tercer Mundo, del Apartheid, de las prohibiciones y los abusos en general, del miedo…, el escenario está a rebosar de casetas que parecen tiendas de campaña con luces de colores en el interior y con algunos rótulos pintados por fuera.

Este mismo escenario gira continuamente y va cambiando la panorámica. La pared del fondo está completamente ocupada por una pantalla gigante en la que se proyectando videos de forma continua. Estos videos, a veces coinciden con lo que se ve en el escenario y otras veces parecen no tener nada que ver.

En los laterales del escenario aparecen dos pantallas más, una en cada uno de ellos y en ellas también se proyectan vídeos que (aparentemente) nada tienen que ver entre sí y tampoco guardan relación con lo que se ve en el del fondo.

Con todo eso y además el escenario lleno de “trastos” (por llamarle de alguna manera, porque a veces se parece más a un basurero en hora punta que a cualquier otra cosa) y girando sin parar se hace extremadamente difícil “atar cabos”. Por si eso no fuese suficiente, aun bajan de vez en cuando unos telones de diferentes tamaños sobre los que proyecta humo, niebla, figuras,… resulta muy complicado sacar una idea clara de todo lo que allí se muestra, en verdad son todo símbolos. Al final de este acto celebraron una misa (?)

En el segundo acto todo parece hablarnos de la violencia de género pero al llegar a este punto parece que al tipo se le han acabado un poco las ideas, al menos cuesta más entresacar el significado de los símbolos .

Pero sigue sacando todo tipo de imágenes de políticos e infinidad de figurantes. Klingsor, pintado de negro, no para de recorrer el escenario y de gritar, más que cantar y eso que él tiene una voz preciosa, lástima que aquí se luce muy poco, su espada no es de acero, es un enorme cayado de madera. Kundry sale en la pantalla, al tiempo que aparece bajando una escalera con sus mejores galas dispuesta a seducir a Parsifal.

Las muchachas encantadas del jardín de Klingsor representan con sus vestidos los seis continentes. Ellas tienen unas voces preciosas y forman un coro glorioso.

En el tercer acto todo gira en torno a las guerras en el mundo y la muerte. En todos los actos hay una constante, esta constante son los símbolos que reniegan de todas las religiones del mundo, él siempre muestra la religión como la mayor amenaza. Es como si la responsabilizase de todo lo indeseado que acontece en el mundo.

Kundry se muere a destiempo, nadie espera que se muera tan pronto. Amfortas que ha estado actuando magníficamente y de quien se espera una recuperación total al ser tocado con la punta de la espada sagrada (el cayado de madera para esta ocasión) en vez de eso muere de un bastonazo.

Para llevar a cabo todo este rompecabezas, Schlingensief cuenta con un aliado muy importante, Pierre Boulez. Pero no sabemos que pensará Boulez de todo esto.

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Él (Schlingensief) parece estar encantado con su producción, no hay una sola vez que salga alguien a saludar y sin que salga él también, creo que disfruta con los abucheos. Es el único director de escena que yo vi salir a saludar, lo habitual, creo, es que salgan el día del estreno y nada más.

El teatro como siempre está al completo, nunca hay allí ni una sola butaca libre. La mitad del teatro (más o menos) abuchea y silba, mientras que la otra mitad aplaude intensamente y patea con fuerza sobre el suelo de madera. Tanto unos como otros se toman su opinión muy en serio, y tanto si aplauden como si abuchean lo hacen con sumo entusiasmo. De vez en cundo se miran entre sí con cara de no entender nada.

Los ases de esta producción para mí fueron: Pierre Boulez, la orquesta y Michelle de Young ( Kundry).

La orquesta bajo la batuta de Boulez sonó sublime, este magnífico director, a sus 80 años cumplidos el 26 del pasado mes de marzo, goza de una forma física y una lucidez espléndida, se despide este año de Bayreuth y el público no se cansaba de aplaudirle, ya no va tan rápido como iba hace unos años pero aun sigue siendo de los que dirigen rapidito. Yo (personalmente) prefiero su forma actual de dirigir, sin lugar a dudas.

Michelle de Young (Kundry) canta como los mismísimos ángeles, en el primer acto grita mucho porque su papel es así y no se sabe muy bien como va a continuar. En la escena del jardín de Klingsor (del segundo acto) donde intenta seducir a Parsifal suena de lo más seductora y convincente, tiene una voz dulce y susurrante, a veces. Es difícil no sucumbir a sus encantos vocales. Ella fue la reina del segundo acto y una de las más aclamadas y aplaudidas a la bajada del telón.

John Wegner (Klingsor) tiene una bonita voz y es un gran actor, anteriormente le vi haciendo un Biterolf magnífico, es un gran cantante con mucho talento y una gran riqueza vocal, lástima que se luce más bien poco, realmente Klingsor lo que más hace es gritar, canta poco, es, en mi opinión, un papel un tanto desagradecido y escaso de lírica.

Alfons Eberz (Parsifal) en el primer acto no estuvo mal, daba esperanzas, invitaba a pensar que había hecho los deberes. Falsa alarma, el tercer acto se lo cargó de la peor manera, sacó su voz horrible y desigual haciendo de una de las partes más bonitas de esta ópera un verdadero desastre. No me gustó nada, creo que cuanto más intenta hacerlo bien y no aburrir, peor le sale. Además es que en el primer acto estuvo pasable, en el segundo acto ya empezó a resultar incómodo oírle y llegado el tercer acto se hizo poco menos que insoportable, se le fueron agotando las pilas a lo largo de toda la función.

Robert Holl (Gurnemanz) estuvo muy bien (sin llegar a ser algo extraordinario) todo el tiempo, al menos estuvo muy igualado y en buena armonía. Quizás sea una cuerda un poco floja para este papel pero en líneas generales lo saca adelante bien. A mi me gustó.

Kwangchul Youn (Titurel) me pareció que su voz sonaba en un tono muy severo e imperativo, ya cuando lo escuché por la radio, pero allí aún me pareció más firme y rotundo con una interpretación vocal bien firme y segura, muy adecuada para este papel.

Alexander Marco-Buhrmester (Amfortas) fue quizás el que más me gustó. No es nada fácil hacer un buen Amfortas, sin embargo él estuvo bien a la altura de lo esperado. Tiene una voz muy flexible y la usó con destreza para hacer ese angustioso y doloroso papel, además de ser un gran actor que se paseaba por el escenario moviéndose de una forma tan complicada que “dolía mirarlo”. Realmente aparentaba estar muy herido y con muchas molestias, su Amfortas era de lo más creíble. Me pareció muy fuerte que lo mataran justo cuando estábamos esperando su total curación, esa fue una licencia muy grande.

Tanto las fotos de esta producción como las de todas las demás están en la página del Festspielhaus pero si alguien las quiere yo las puedo poner en el foro o se las puedo enviar, pero me parece una tontería porque están al alcance de cualquiera. Yo he puesto algunas que no están y otras que sí están pero que me han servido de apoyo a la hora de describir la puesta en escena.

Puse esta de la pareja Boulez/ Schlingensief porque no está allí y para ver a un Boulez alegre y fresco despues de haber pasado una larga tirada de horas en el foso.

Y también para mostrar la alegría con que recibe el director de escena los merecidos abucheos. No tiene cara ni pinta de sufrir por ello. Con Parsifal y Holländer dejo reseñada la última parte del festival, luego continuaré con las dos primeras que vi.

No conseguí entradas para Tristán e Isolda pero me dijeron (los que la han visto) que la puesta en escena es bien fea y de hecho, en las fotos lo parece.

FUENTE:
Para archivowagner.info, 2005

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