Dirección escénica: Staffan Waldemar Holm.
Escenografía y trajes: Bente Lykke Møller.
Wotan (Terje Stensvold), Donner (Johan Edholm), Froh (Klas
Hedlund), Loge (Thomas Sunnegårdh-Lennart Stregård),
Alberich (Ketil Hugaas), Mime (Niklas Björling-Rygert),
Fasolt (Hans-Peter König), Fafner (Lennart Forsén),
Fricka (Martina Dike), Freia (Sara Olsson), Erda (Anna Larsson),
Woglinde (Hilde Leiland), Wellgunde (Susann Végh),
Flosshilde (Katarina N. Leoson).
Kungliga Hovkapellet (Orquesta de la Ópera Real de
Estocolmo). Dirección musical: Gregor Bühl.
Las fotografías que aparecen en esta crónica son propiedad de la Ópera Real de Estocolmo (Kungliga Operan, Stockholm), fotógrafo: Mats Bäcker©, y pueden ser usadas sólo en recensiones de la función en cuestión o artículos relacionados con ésta.
A las 22:00 bajó el telón final de la tercera representación de "El oro del Rin", estrenada el día 10 de septiembre de 2005 en la Ópera Real de Estocolmo. Iniciandose así el nuevo Anillo, para la primavera se estrenara Valquiria (con las debidas repeticiones de Rheingold), luego en el otoño (septiembre-octubre) Siegfried, para finalmente estrenar Götterdämmerung en el otoño de 2007. Y desde la la primavera de 2008 (entre febrero-marzo) brindar al público 2 a 3 ciclos completos por temporada (hasta essa fecha, el Anillo se presentara con las partes listas, durante la primavera). La duración fue de 2 horas 30 minutos, a los que luego se sumaron 15 minutos de aplausos. Los comentarios brindados en esta crónica se basan en esta representación y la audición radiofónica del día 10 de septiembre.
Comenzemos esta crónica con una anécdota ocurrida justo pocos minutos antes que las puertas de acceso al salón se abriesen: estaba sentado en el Foyer leyendo el programa de mano, y había un grupo de unas 10 personas... comentaban, a ratos acaloradamente, sobre lo que verían. El asunto era que varios habían visto ya las fotos del programa... y hablaban pestes de la representación... se acercó un señor de unos 50-60 años (a quien conozco de la Asociación Wagneriana Sueca, a pesar de no pertenecer yo a ella), y les dijo: "Disculpen, ¿ya habeís visto alguna de las dos representaciones anteriores o el ensayo general? ¿No? ¿Entonces como podeís hablar de algo que no habeís visto y sólo conoceís las pocas fotos del programa?"...
Vamos ahora a los hechos. La dirección escénica fue confiada a Staffan Valdemar Holm, actual jefe de dramaturgia en Dramaten (Teatro Dramático, principal escena teatral de Suecia), la escenografía la confió a Bente Lykke Møller, su esposa. La dirección musical fue hecha por Gregor Bühl. Originalmente hubiese sido Järvi, pero por alguna razón que no se conoce aún, no ha dirigido hasta la fecha ninguna función (aunque sí aparece en el programa general, junto al nombre de Bühl.
El preludio y los interludios fueron realizados a telón cerrado... Y fieles a la tradición de Estocolmo, el Oro no se inició con aplausos al director, sino que la luz fue apagada totalmente en el salón, inclusive el foso de la orquesta, y de la oscuridad más absoluta surgió el tema primigenio, para luego, durante la segunda entrada de los cornos, iluminarse el podio del director, y sucesivamente toda la orquesta, ya totalmente iluminada al entrar las cuerdas (lo mismo ocurre con nuestras funciones de "Parsifal").
La propuesta escénica es clara y directa en reflejar clases sociales y sus ansias de dominar al resto, habiendo un claro desarrollo de las ideas de Chereau en los 1970, pero tomando un aspecto diferente en la dirección escénica, en el cual ire profundizando a lo largo de esta crónica. La base escenografica es como si se tratase de salones interiores, con ventanas en la parte posterior que dejan ver el ambiente de la idea original, tomando además algunos movimientos escénicos (hacia el final) de la propuesta Kupfer en Bayreuth de los 1990.
Comenzemos con la primera escena, al levantarse el telón en la barra indicada en la partitura vemos una sala con estanterias de cristal, con "artículos de museo" que en el fondo son copias exactas de trajes, escudos, cascos, lanzas, etc, utilizadas en la primeras representaciones del Anillo a finales del siglo XIX y principios del XX, en Estocolmo... las dos enormes ventanas de la pared posterior dejar ver aguas verde-turquesa meciendo plantas acuáticas y peces nadando... Como si se tratase de una sala submarina en donde habitan las Hijas del Rin, que además de custiodar el oro, guardan estas reliquias de tiempos pasados y sumidos en el mito... Pero lo curioso es que la primera idea que le viene a uno no es la de un museo polvoriento, sino que le hace pensar en una de las salas de la planta superior de Wahnfried, en donde está el mismo tipo de artefactos... Los movimientos de las Hijas del Rín, ataviadas a la usanza de más o menos segunda mitad del siglo XIX, son natatorios, con gracia y convincentes...
Es como si estuviesemos viendo un ensayo en Wahnfried, antes
del estreno del Anillo en 1876. Los movimientos, las actitudes,
todo, siguiendo las indicaciones del libreto... Con algunas pocas
libertades para reforzar la idea... Por ejemplo que las Hijas del
Rín utilizen sus tres sillas, para subirse a ellas (sin
dejar fuera sus movimientos natatorios), y dar la idea que estan
a alturas en que Alberich no las puede alcanzar. El uso de la
iluminación será importante a lo largo de este
Rheingold, dando primero tonos verdoso-azulado, para dar un tono
dorado-anaranjado a la hora de comenzar a brillar el oro. Al
coger Alberich el Oro, los movimientos de las Hijas del Rin son
torpes, como tanteando el aire, mostrando que sin la luz del oro
han perdido mucho más que sólo un "objeto".
Al levantarse el telón, luego del primer interludio
musical, estamos en una vasta sala, totalmente vacía, en
tonos azul ultramarino y una base tono pastel, dos entradas a
cada lado sin puertas, sólo el arco, ahora son tres las
ventanas, cubiertas con cortinas de gasa blanca... Fricka entra,
desperezandose, y mira distraída por la ventana, cuyas
cortinas ha corrido, por sus actos se nota su nerviosismo al ver
que a la distancia se encuentra el Walhalla totalmente
construido. Wotan aparece ensoñado como que aquí no
pasara nada. Por las ventanas lo único que se ve son nubes
flotando en una inmensidad celestial a lo largo de toda la
escena. Freia entra portando un canastillo con sus manzanas,
huyendo, como si no supiese porque los gigantes la persiguen para
llevarsela. La entrada de Fasolt y Fafner es austera, vestidos
como obreros humildes reverenciando a quienes estan sobre ellos.
Pero sus actitudes son sinceras y directas. Fasolt no duda en
exteriorizar sus sentimientos, por ejemplo tomando una actitud de
auténtico románticismo llevandose las manos al
corazón mirando tiernamente a Freia al decir como
añora tenerla a su lado. Fafner en cambio es más
embrutecido, ambicioso y menos interesado en "romances". La
entrada de Donner y Froh es directa en el momento en que los
gigantes intentan llevarse a Freia, interponiendose entre ella y
los gigantes. Los dioses estan caracterizados también a la
usanza de finales del siglo XIX, lo mismo que los obreros
gigantes... Freia guarda un increible parecido con la efigie de
Jenny Lind (según Holm, una forma de mostrarla como algo
que muchos desearian tener, pero pocos pueden apreciar...
aludiendo a la gran fama obtenida por esta soprano sueca en el
siglo XIX), mientras que Loge a ratos podría dar indicios
de ser una imagen de un narrador emulando a Hans Christian
Andersen.
Pues bien, la imagen con mayor claridad cada vez, nos permite también ver algunas cosas interesantes, por ejemplo como Wotan disimuladamente saca una de la manzanas del canastillo y se la guarda en un bolsillo, la cual luego devora a escondidas mientras el resto de los dioses envejece abruptamente. Fricka también alcanza a recibir una manzana de Freia, pero es justo el momento en que le va a dar el primer mordisco que entran los gigantes. Estos dioses de Holm son arrogantes y ambiciosos, pero me detendre más en sus retratos a la hora de entrar a comentar los cantantes.
Luego del segundo interludio, al levantarse el telón
vemos una sala claustrofóbica, con una ventana por la que
vemos como magma corre por las entrañas de la tierra, es
casi como un bunker, en donde hay una mesa, desde donde Alberich
"gobierna" Nibelheim. La iluminación es austera y casi
tenebrosamente azul-negruzca, la poca calidez que viene de la luz
rojiza del magma hace la habitación más terrible
aún, como si no hubiese escapatoria de esta
tiranía.
Mime es golpeado y aterrorizado por Alberich, y cuando éste le arroja al suelo, Mime deja caer el Tarnhelm... Alberich desaparece hundiendose tras la mesa que hay en el centro de la sala... Aquí se ha utilizado un efecto de megafonía para dar la sensación de que la voz de Alberich sale de diferentes partes del salón, lo cual logro un efecto muy logrado, y terrorífico. Mime termina ocultandose en una oscura esquina, donde le encuentran Loge y Wotan, quienes logran ganarse su confianza limpiandole Loge sus heridas, mientras Wotan mira atento. De pronto se abre una trampa en el suelo y aparecen los nibelungos cargando los lingotes de oro, y Alberich como un tirano vigilandoles y golpeandoles... Luego estos nibelungos huiran aterrorizados al ver a Alberich con el Anillo.
Los movimientos de Loge fueron zalameros, los de Wotan vigilantes, la transformación fue interesante: Alberich comenzaba a moverse en forma ondulante, y a medida que desaparecia, una enorme cola de serpiente comenzaba a aparecer desde el escritorio, enrollandose en Loge... La transformación en rana tuvo la aprobación del público con una carcajada "ahogada", dado que al desaparecenr Alberich, con movimientos "de sapo", de pronto salio saltando un sapo verde desde detrás del escritorio... Loge lo coge y lo apretan con fuerza, llevandose el sapo con movimiento de asco mientras baja el telón.
Luego del tercer interludio volvemos a la misma escenografía de la segunda escena, ahora un tanto sombría, sin vida, Donner y Froh en sus posiciones junto a las ventanas laterales (en donde se pusieron a modo de vigías al partir Wotan), pero profundamente inconscientes, casi como muertos al irse cada vez más rápido lo poco que les queda de vida... En el centro del escenario Alberich, acostado de espaldas, atado de pies y manos en "posición de sapo"... Los nibelungos entran en la sala al ser convocados, cruzandola y dejando los lingotes en una de las habitaciones, de la cual surge el destello del Oro. Luego de arrebatarle el Anillo, Wotan lo limpia con su pañuelo, como sintiendo asco de los restos de suciedad que habian en el dedo de Alberich, Loge mientras tanto, le ofrece su pañuelo a Alberich para vendarse la herida que ha recibido al serle brucamente arrebatado el Anillo, pero lo rechaza con despreciante orgullo... Al retonar Freia, la luz vuelve a la sala y los dioses se recuperan momentaneamente. Pero Freia a cambiado un poco, como si sintiese afecto por la amabilidad de Fasolt durante el cautiverio, sintiendo luego compasión por él al verle acongojado por la pérdida de Freia (un desarrollo interesante desde el punto de vista psicologico, dado que Freia muestra los claros síntomas del sindrome conocido fuera de las fronteras suecas como Sindrome de Estocolmo).
Una cosa interesante aquí fue la escena de cubrir a Freia con el Oro. Se produce fuera de escena, concentrandose en la reacción de Wotan y Freia ante tal humillación. Donner es el primero entrar a la habitación donde se guarda el tesoro, acompañado de Loge, para salir del problema, mientras que la arenga de Loge a Froh es más bien una llamada de atención al dios, dado que éste se queda primero mirando como diciendo: "ustedes hagan el trabajo, yo me quedo aquí mirando", para luego cobrar consciencia y ponerse a ayudar... Loge sale finalmente preocupado, diciendole a Wotan secretamente que el tesoro se ha acabado, para luego verse obligado a arrojar el Tarnhelm a lo apilado. Cuando le exigen el Anillo a Wotan, para agregarlo al tesoro, él se hace el desentendido, intentando salir por alguna de las puertas, que primero le bloquea Fricka, y finalmente entra Erda, autoritaria bloqueando la otra, pero con claro sentido de la preocupación de lo que acarrea el Anillo y su maldición. Al entrar Erda, Wotan queda estupefacto, y más aún que la diosa lo coge decididamente y le aferra a las runas de la lanza. Finalmente, Erda se pone en el centro de la escena y todos la rodean formando un círculo, temerosos y ansiosos de lo que ella pueda decir... Así como aparece, desaparece, dejando a Wotan con deseos de saber más. Y es sólo ante ella que Wotan se ha atrevido a humillarse, al caer de rodillas junto a ella.
Finalmente, el asunto se arregla, y a los pocos segundos sale Fafner de la sala en donde estaba el tesoro, arrastrando un saco con todo lo que han conseguido... Mientras, Freia reparte las manzanas a los dioses, pero de vez en cuando mira a Fasolt, como conmovida por todo lo ocurrido. Fafner mata a Fasolt golpeandole brutalmente en la nuca y luego le deja tirado... Freia se acerca aterrorizada al cuerpo, y los demás dioses (excepto Wotan y Loge) también, pero con curiosidad morbosa... Fasolt tiene un último respiro, y ve a su lado a Freia, mirandole con dulzura, y expira en sus brazos. Las nubes que dominaban por las ventanas entran ahora en la sala, al ser invocadas por Donner, y mientras los vientos fluyen, los dioses giran dejandose llevar por los vientos (como ocurre más o menos en la misma parte en el final del Oro dirigido por Kupfer en Bayreut de los años 1990), los relámpagos disipan las nieblas, y aparece el arcoiris en el cielo visible por las ventanas, llenandose las ventanas de luz y la vista del arcoiris sobre el cielo despejado... Los dioses van a buscar sus pocas pertenencias para dirigirse a su nuevo hogar, y mientras los otros todavía no vuelven, vemos sólo a Wotan, que es el primero en estar listo, y entre sus pocas pertenencias levanta jubiloso una espada, al mismo tiempo que el tema suena en la orquesta, pero en su cara ya se pueden ver cuales son sus planes: conseguir el héroe que pueda blandirla y reconquistar el Anillo. Los dioses salen orgullosos y abandonan esta sala vieja y abandonada... y mientras los lamentos de las Hijas del Rin se escuchan ocurre que Loge enciende una llama y la arroja a una de las habitaciones interiores, dejando que el fuego consuma esta antigua fortaleza de los dioses, a modo de "flashforward" de lo que hara con la orgullosa fortaleza del Walhalla en "Götterdämmerung", y mientras la escena cada vez más se inunda por la luz de las llamas, el arcoiris cobra más fuerza, mientras cae el telón.
Vamos ahora con la parte musical. Comparada con la transmisión del día del estreno, la orquesta sonó más envolvente y más compenetrada con la dirección de Bühl, quien aplicó tempos amplios y claros, con la debida dosis de concienca de la trama, casi etereo por ejemplo cuando comienzan los temas de nubes antes del orgulloso tema del Walhalla, ondulante y fluido con lo acuático... una pizca de picardía en la escena de las Hijas del Rin con Alberich... Pesada, y casi como si temblara la tierra en la entrada de los gigantes, misteriosa y serena en la escena de Erda, triunfal y arrogante en la entrada de los dioses en el Walhalla, etc.
En cuanto a los personajes, un detalle que Staffan valdemar Holm no ha dejado en el aire es su caracterización, desarrollando completamente a los personajes que sólo aparecen en el Oro, pero dejando puertas y ventanas abiertas para continuar el desarrollo dramático de los que deben seguir apareciendo a lo largo de las demás jornadas. En comparación con la emisión radiofónica, hubo más compenetración en la función del día 17 que en la del día del estreno, dado que hay mayor confidencia con lo conseguido.
Las Hijas del Rin fueron: Hilde Leidland (Woglinde), Susann Végh (Wellgunde) y Katarina N. Leoson (Flosshilde). Constituyeron un trío solvente de ondinas, con la justa dosis de candor y erotismo para seducir al nibelungo... pero a la vez con tintes de ingenuidad y malevolencia para ser conscientes que han "metido la pata" al serles robado el oro.
Como las diosas pudimos ver y escuchar a Anna Larsson (Erda),
Sara Olsson (Freia) y Martina Dike (Fricka). Anna Larsson fue
clara en su exposición, y a pesar de unas indicaciones
escénicas que le daban poca expresión corporal,
lograba mostrar su autoridad ante todos los dioses. Una voz
proyectada con poder y decisión aumentaban más su
posición y rango. Su caracterización visual era
basada en los antiguos grabados que pueden admirarse en el Museo
Histórico Nacional de Estocolmo, en donde se ve el origen
escandinavo de los mitos del Edda, ataviandola de tonos azulados,
y bordados del tipo utilizado hace ya muchos siglos en
Escandinavia, como volviendo al mito, a lo original, aunque
también hay un tanto de influencia textil (un tanto
simplificada) de la cultura de los lapones. Aquí la
podemos apreciar en el momento que Wotan se ve obligado a
suplicar antes que la diosa desaparezca:
Sara Olsson tiene una voz poderosa y bien enfocada,
quizás podría apianar un poco para la diosa Freia,
pero aún así logra transmitir el nerviosismo y la
preocupación, y más aún otros aspectos
psicológicos del personaje, como lo que he nombrado
anteriormente. Su actuación lograba verdaderamente
transmitir una y cada una de las facetas por las que se
vío afectada esta diosa. Martina Dike sigue
desarrollandose como artista de la Ópera Real de
Estocolmo, fue su debut en 2002 como Adalgisa en "Norma",
ganandose el corazón de la prensa y del público de
forma inmediata... Luego vendrían Carmen, y más
aún Eboli y Brangäne (con respecto a este personaje
podeís leer los comentarios del Tristan del año
pasado). Ahora como Fricka sigue desarrollando su paleta de
actriz y cantante. Su Fricka es vanidosa y arrogante, sabedora de
su estatus, y celosa de él. No confía en Wotan,
pero los "pactos del matrimonio" le atan a él, pero a
ratos desearia ser ella la que que ostentase el poder. Su vanidad
no la hace menos ambiciosa, especialmente cuando se imagina
ataviada con joyas hechas con el oro del Rin. En cuanto a lo
canoro, su voz es mucho más firme y estable, su
proyección es nítida y expresiva. Aquí las
podemos ver a ambas, en primer plano Sara Olsson, y tras ella
Martina Dike, justo en el momento que Freia ve acercase a los
gigantes:
Los gigantes fueron interpretados por Lennart Forsén
(Fafner) y Hans-Peter König (Fasolt). Como ya
expliqué más arriba, Fafner era el bruto y
ambicioso, sin interés por lo que pueda obtener
sentimentalmente, y eso lo dejó bien demostrado, con su
desprecio interpretativo al hacernos intuir que lo ambicionado es
dominar a los dioses una vez que estos esten carentes de las
manzanas de Freia. Fasolt es más sociable, pero
también más subordinado a los que estan sobre
él. Es, podríamos decir, un hombre con un buen
corazón, anhelante de amor y belleza. Sus acciones son
verdaderamente conmovedoras, haciendo que uno sienta
simpatía por el personaje. Siempre se dirige a Freia con
cariño y cuidado, como si se tratase de una delicada flor,
es casi como un reflejo de la inocencia que todos tenemos en
nuestras vidas hasta que se conocen las maldades que otras
personas pueden cometer en contra nuestra, a pesar de nuestra
buena voluntad Aquí les podemos ver en el momento de
llevarse a Freia. De izquierda a derecha: König, Olsson,
Forsén, al fondo Loge (Thomas Sunnegårdh):
Los nibelungos fueron Niklas Björling-Rygert (Mime) y
Ketil Hugaas (Alberich). Björling-Rygert como Mime fue un
enclenque, casi carente de autoestima y totalmente sumido en la
depresión de estar bajo la tiranía de su hermano,
una depresión que ya le comienza a llenar la cabeza de
ideas de como apoderarse del Anillo y del Tarnhelm y obtener el
poder para él ser el señor y someter a su hermano.
Musicalmente, a pesar de lo corto del papel, logra cumplir
reflejando lo arriba mencionado. Aquí le podemos ver
acompañado de Loge (Lennart Stregård) a la derecha y
Wotan (Terje Stensvold) a la izquierda:
Ketil Hugaas (pronunciese Júgo:s) reflejó varias
facetas del nibelungo a lo largo de la velada. Primero era casi
como un niño de lo ingenuo que se comportaba, peor a
medida que sucumbia a los encantos, luego al verse totalmente
rechazado comienza a surgir el odio y el despecho, su
abjuración del amor es más bien una reacción
de venganza. En su escena en Nibelheim es tiránico y duro,
sin importarle lo que deba hacer para conseguir lo que
desea...Luego ante Loge y Wotan se comporta de forma pedante y
despectiva, lo cual, naturalmente será su
perdición. En la cuarta escena, se siente literalmente
toda su humillación, y su maldición está
llena de amargura y desprecio. Un detalle interesante en la
dirección escénica es cuando dice sus
últimas palabras, se dirige directamente a la cara de
Wotan (quién está absorto en sus pensamientos y
parece no hacerle caso). En lo musical fue muy convincente, lo
mismo que en lo actuado. Aquí le podemos ver momentos
antes de ponerse el Tarnhelm por primera vez:
Los dioses fueron Thomas Sunnegårdh (Loge,
actuación), Lennart Stregård (Loge, canto); Klas
Hedlund (Froh), Johan Edholm (Donner) y Terje Stensvold. La
razón del doble reparto de Loge se debe a que Thomas
Sunnegård sufre desde hace dos días de bronquitis, y
Lennart Stregård (conocido Siegmund y Siegfried en
Götterdämerung en el Anillo que se presentó en
las últimas temporadas de los años 1980) fue
llamado para reemplazarle. Por razones obvias no alcanzó a
preparar el papel escénicamente, y por tanto fue
disimulado en una parte del escenario, mientras Sunnegårdh
actuaba. La disimulación fue tan bien lograda que su
presencia paso desapercibida. Y nos hizo recordar su
magnífica voz de tenor, muchas han sido las noches y
tardes que nos hizo vibrar con Siegmund y luego también
con Herodes y otros papeles, y hoy con 62 años
demostró tener aún esa voz que le hizo tan
apreciado en su época de oro. Su Loge fue noble y astuto,
y con buenas pinceladas de picardía, alivianaba el duro
papel ambiguo del personaje, pero la ironía y cierto
recelo para con los dioses se hacia evidente de vez en cuando. En
la parte actuación, Tomas Sunnegårdh lograba
transmitir todas estas carácteristicas y más
aún realzar el aspecto narrativo de los acontecimientos
que has sucedido en las profundidades del Rin. A pesar de tal
incidente de salud, la presentación salió adelante
y con buenos resultados. En fotografias anteriores ya
habeís visto a Sunnegårdh, así que considero
necesario incluir también una de Stregård:
Finalmente llegamos a Wotan (Terje Stensvold, pronunciese
Terlle), a quien quizás recordareís de mi
reseña del año pasado como Holandés... Al
cual creo que NICO también reseño de un
Holandés concertante. Si no me falla la memoria,
nació en 1943... Pero el Wotan que hemos visto y escuchado
hoy estaba lleno de vigor juvenil y fuerza interpretativa. Ya nos
sorprendió a todos muy gratamente como el Holandés,
pero con Wotan muestra que es capaz de mucho más. Logra
transmitir cada una de las facetas por las que va pasando el
dios, como si fuera lo más fácil del mundo. Su voz
se proyecta con claridad y fuerza interpretativa, sin dejar
ningún cabo suelto. Su Wotan es un hombre orgulloso y
seguro de sí, dispuesto a enfrentarse a todo y a todos con
tal de obtener sus objetivos. Es sólo Erda la que ha
podido "someterlo", pero eso deja una huella de decisión
en este Wotan. El Wotan de Stensvold es todo un ejemplo de un
Wotan meditativo en cada paso que va a realizar, pero ocultandolo
en lo más interno de su ser, sin dejar que nadie logre
penetrar en su mente. Será uno de los tantos desarrollos
interpretativos que iremos descubriendo a lo largo de estos
años. Aquí le teneís en el momento que se
dispone a ponerse el Anillo, recién arrebatado de la mano
de Alberich:
¿Qué queda por decir ahora? Pues veremos que eventuales cambios pueden haber en marzo, en cuanto a dirección escénica (mejoras, cambios que refuerzen más una escena o elemento, el desarrollo de los personajes, etc), cuando este Oro vuelva, unido a las funciones de "La valquiria" entre febrero y marzo. Pero haciendo un recuento rápido de todo lo experimentado hoy, y pensando también en la función transmitida por radio, puedo arriesgarme a decir que Estocolmo vuelve a demostrar que la larga tradición wagneriana que tiene, se mantiene viva, actual y con miras al futuro.
¿Y que pasó con el grupo que tenían la discusión antes de la función? Pues resultó ser que casi todos estaban justo en la fila detrás de la mía... y mientras aplaudían (y algunos hasta gritaron sus bravos) se escuchaban más de algún comentario de aprobación en cuanto a esta nueva apuesta...
Próxima parada nibelunga: Oro y Valquiria febrero-marzo 2006...
FUENTE: