Ya de lejos diviso la gran figura de este barítono tan querido en nuestro Teatro del Liceo. De recia y alta figura, con barba operística y figura impresionante, abordo al ex-bajo Juan Pons, para hacerle unas preguntas. Y digo ex-bajo porque recordemos que allá por los años 70 él tomó una drástica resolución de pasar de cantar papeles de bajo a los de barítono, por recomendación de compañeros suyos. Y es así como tenemos hoy en día a este gran barítono que es apreciado en muchos escenarios de todo el mundo.
Javier Nicolás: Señor Pons ¿ha cantado Vd. alguna vez Wagner?
JuanPons: En mis inicios, cuando yo empecé a cantar, sí. Era en el Liceo, y había interpretado algunos papeles, cuando yo era bajo, como por ejemplo el de Titurel. Después, una vez iniciada mi carrera como barítono, me decanté hacia papeles de ópera italiana y francesa. Nunca más volví a cantar Wagner...
J.N.... Pero al menos, la escuchará Vd. ¿no?
J.P. Sí, aunque no soy wagneriano, de vez en cuando escucho fragmentos de algunas de sus obras, aunque ninguna en especial.
J.N. ¿Con qué papeles disfruta Vd. más cantando?
J.P. He de decir que mi compositor favorito para cantar es indudablemente Verdi, que es el que ocupa la mayor parte de los roles que canto. Después estaría, quizás, Puccini. Pero en todo caso, la ópera italiana.
J.N. ¿Y Vd.. se siente a gusto cuando, encima del escenario, ha de cantar con un decorado “moderno” fuera de época y lugar?
J.P. Hay gustos para todo en esta vida, evidentemente, pero yo personalmente me quedo con los decorados clásicos, como por ejemplo los de Mestres Cabanes, indudablemente. Pero en todo caso, nosotros los cantantes hemos de adaptarnos a todo, y cantar con todo tipo de escenarios, aunque muchas veces no nos guste o nos fastidie lo que hay allí detrás. No me gustan las cosas que no tienen sentido, como por ejemplo esos cambios de época de las óperas, en las que no hay ningún tipo de relación con lo que estás cantando y lo que estás viendo. De vez en cuando se hacen cosas muy raras de este estilo, que van contracorriente y la verdad es que a veces me pongo muy nervioso ante tales decorados, pero has de cantar y actuar prescindiendo de todo aquello.
J.N. Y enlazando con la modernidad, ¿qué opina de la música ésta del Siglo XX tan ruidosa?
J.P. Simplemente no la escucho. No la entiendo en absoluto. Yo tengo hijos que la escuchan, y supongo que era lo mismo que yo, cuando era joven, pues escuchaba a Frank Sinatra o a Elvis Presley, pero con lo que no puedo es con los sonidos estridentes de la música de ahora...
J.N.... la música clásica/moderna/dodecafónica tipo Stockhausen o Alban Berg...
J.P. No, tampoco me gusta este tipo de música.
J.N. Ahora está de moda cantar ante grandes públicos, y también las polémicas, ¿cómo ve Vd. todo esto?
J.P. Bueno, creo que la ópera se ha de cantar en los sitios que le corresponde, que son los teatros normales. Pero indudablemente hay sitios muy especiales que se pueden prestar perfectamente para cantar al aire libre, y especialmente óperas tipo Carmen o Aida. Naturalmente mejor esto que no hacer cosas raras tipo lo que vi cierta vez en Chicago, por el mismo escenógrafo que hizo en Barcelona “Las Bodas de Fígaro”, que era precisamente un “Tannhäuser” que pasaba todo en un aeropuerto, y donde los peregrinos esperaban con sus maletas haciendo cola mientras cantaban. Esto sí que era horroroso. Por ello, prefiero quizás cantar ante un público que esté acostumbrado a la ópera, en los lugares destinados a ello.
J.N. Y ya para acabar; ¿qué le parece la idea de cantar Wagner traducido al catalán?
J.P. Me parece una idea muy buena, ya que, ademas, en Cataluña ha habido siempre una gran tradición wagneriana a principios de siglo, con el célebre Joaquín Pena, y creo que es una idea positiva.
J.N. Gracias.
Me despido de él y me
regala un folleto de la temporada próxima en el Metropolitan Opera
de New York, con una dedicatoria para Wagneriana, donde puedo seguir su
próxima trayectoria: Lucia di Lammermoor, Pagliacci, Madame Butterfly,
Un ballo in maschera, La Traviata...