Wagneriana, nº44. 2002

En torno a una polémica biografía de Siegfried Wagner

Por Javier Nicolás

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Introducción

Hace ya unos años salió al mercado alemán una biografía de Siegfried Wagner, de la mano de Peter P. Pachl, uno de los fundadores y presidentes de la Asociación Siegfried Wagner en Alemania, persona que, sin duda, más ha hecho por que su obra haya visto la luz en Alemania y Europa, aún a costa a veces de sacrificar gustos artísticos, y por ende uno de los más versados y entendidos en la obra del compositor.

En dicha voluminosa biografía, que ha conocido dos ediciones, lanzaba a la luz pública una tesis de la posible homosexualidad de Siegfried Wagner. Esta onda hizo de caja de resonancia en la prensa (Angel Mayo en España, por ejemplo, hizo algún comentario al respecto), llegando incluso a que varios de los nietos y bisnietos del compositor tomen partida por tal versión.

El propósito del presente artículo es precisamente tratar de desmantelar tal tesis, que no pasa de ser una moda actual en todos los campos sociales, históricos, políticos, etc... de pretender que todo el mundo es homosexual o ha tenido veleidades homosexuales en alguna determinada fase de su vida.

Para ello, naturalmente, he leido con lupa las dos ediciones de P.P. Pachl, así como la primera biografía escrita sobre Siegfried Wagner, "Der Sohn" (El hijo) de Zdenko von Kraft, "Recuerdos de Siegfried Wagner y Bayreuth" de Kurt Söhnlein, la correspondencia con Engelbert Humperdinck, los diarios de Cosima Wagner, el diario de Siegfried Wagner "Erinnerungen", el libro de Nike Wagner "Los Wagner", "Recuerdos de Bayreuth" de Henri Rebois, amén de una veintena de artículos publicados en Alemania sobre el compositor. Los resultados, espero, demostrarán que la tesis de P.P. Pachl no deja de ser una visión muy particular y muy forzada de algo achacado a Siegfried Wagner lo cual, una vez comentado, deberíamos olvidar, y dedicarnos a escuchar su música que es lo que realmente importa.



Clement Harris



¿Quién era Clement Harris?. Dos años más joven que Siegfried Wagner, esto es, nacido en 1867 y muerto a la edad de 29 años en 1897 en las guerras turco-griegas, esta joven promesa de la música, era hijo de una acaudalada familia inglesa que fue a parar a Alemania en pos de conocimiento musical, topándose allí con Siegfried Wagner, Mottl, y todo el círculo wagneriano donde estuviera firmemente inmerso.

Joven de una gran fuerza y precocidad, de gustos refinados y rápido en aprender, muy bueno al piano y pronto en componer obras propias. Amante del esoterismo, la astrología y las ciencias ocultas, Clement Harris se hizo pronto un hueco en la vida musical alemana de finales del XIX.

Llegó incluso a ser alumno aventajado de Clara Schumann, haciendo ésta una gran excepción con él, dada su edad, por sus habilidades pianísticas. De su amistad con Siegfried Wagner en Frankfurt y Karlsruhe, Clement Harris entrará en el cerrado círculo de Bayreuh, causando una gran impresión en Cósima Wagner quien le cogerá gran cariño, e incluso le ayudará en los Festivales.

Fruto de esta amistad es el viaje que ambos jóvenes iniciaran a finales de siglo hacia Asia: Japón, Singapur, Filipinas, Mindanao... Un viaje iniciático, donde Siegfried Wagner decidió abandonar la arquitectura para dedicarse a la música.

A la vuelta del viaje, Clement Harris ya volvió a su pais natal, donde empezó a cosechar éxitos en su corta carrera musical, llegando a estar a la altura y ensalzamiento del propio Elgar. Pero la guerra turco-griega cambió el panorama de su vida, y al igual que lord Byron, su romanticismo le lanzó en pos de una aventura que le costaría la vida.

Esta es en síntesis la biografía de este muchacho. Bien. Repasando la excelente biografía de Z. von Kraft, he podido constatar, cosa que ya sabía, que en ningún momento se habla de una supuesta homosexualidad del compositor, ni desdibujada ni pergeñada. Y al hablar de Clement Harris y el viaje a Asia, no deja de describir una amistad franca, seria, jovial y propia de veinteañeros que salen a recorrer mundo. Nada más.

La susodicha biografía.

Yendo directamente al grano, esto es, a la mencionada biografía, origen del bulo que acabaría extendiéndose en los medios musicales, voy a desmenuzar los fragmentos en que el autor, P.P.Pachl describe la homosexualidad de Siegfried Wagner.

Para empezar, da unas definiciones aristotélicas, pragmáticas y dogmáticas, del todo punto discutibles como que "al artista que destaca se le atribuye homosexualidad". Esto es, probablemente válido en un alto porcentaje, en la época actual, en las últimas décadas, donde, efectivamente forman un coto cerrado que abarca teatro, cine, televisión, literatura, arte, danza, etc... Aunque la palabra artista tenga mucho que desear para lo que se hace hoy en día.... Pero a finales del XIX, es algo del punto imposible y paranoico decir tal cosa: Wagner y todos los post románticos en música; Caspar David Friedrich, Spitzweg, y la escuela romántica, en pintura; y todos aquellos que destacaron en el romanticismo en el campo de la escultura, arquitectura y demás, no se les puede enrolar, para nada en un homosexualismo militante. No pasa, pues, de ser una perogrullada. Pero el autor lo pone como avanzadilla para sentar su tesis.

Clement Harris escribió un Diario, y según Pachl, estaba cifrado, en un idioma mezcla de alemán e inglés, con insinuaciones y giros secretos, donde confiesa sus "debilidades amorosas" por el Landgrave de Hessen, el barón Flotow, Oscar Wilde y Siegfried Wagner. Aquí, como dicen los modernos ahora, hay varias lecturas. Primero, si es un lenguaje cifrado secreto, ¿cómo Pachl tiene la clave para descifrarlo?. ¿A qué se refiere con debilidades amorosas? Puesto que lo de Oscar Wilde es sabido, pero lo de los otros es más que cuestionable. Y tercero, si Harris era homosexual y así lo "cifra" en su diario, ¿dónde está demostrada la reciprocidad de los mencionados?. En ningún sitio.

Harris y Siegfried se encuentran en casa de un tal Speyer, banquero y un tipo bastante repugnante, a juzgar por el libro que hizo, una especie de memorias, donde a base de cotilleos y cotorreos, despelleja vivamente a toda la sociedad de su época. Este contaría que en el primer contacto entre ambos, se sintieron atraídos el uno por el otro. ¿Amor o amistad? Indudablemente amistad, e interés por conocerse.

La fuente utilizada por Pachl, el libro de Speyer ("Mi vida y amigos", Londres, 1937), hay que cogerlo con pinzas, pues en Bayreuth fue siempre mal visto, y demostrado, la cantidad de inconexiones, mentiras, exageraciones y demás, vertidas en tal libro. Al parecer fué escrito intencionadamente para hacer daño a Bayreuth, sin ser el tema Harris-Siegfried, ni mucho menos, el centro del libro, sino tan sólo una anécdota.

Otro de los tópicos utilizados por Pachl y que, además, le gusta sobremanera, es la anécdota que cuenta Speyer de que un día concreto (suponemos de carnaval), Siegfried se disfrazara de "prima donna" bailarina, y diera unos pases de ballet ante sus amigos. Ello, incluso, generó hace unos 10 años un espectáculo en Alemania, producido por Pachl, en el que bajo la música de Siegfried Wagner, un tipejo se vistiese de bailarina y diese unas cuantas vueltas al escenario. Bochornoso.

¿Quién no se ha disfrazado de indio, o de cura, o de señora, o de ama de casa, o de mil cosas, sin tener necesariamente que reflejarse en su vida diaria con el personaje embromado? Sólo tenemos que salir a la calle un día de carnaval para asistir a tal espectáculo. Así pues, nada fundamental como para definir a Siegfried sexualmente.

Pachl, abundando en ese día en concreto, cuenta un relato en que Liszt, con Richard Wagner, en Venecia, se puso a tocar el piano, y que Siegfried se puso a bailar por la sala.

¿Es esto símbolo de algo? ¿Bailar es ahora signo de homosexualidad? Pachl se aferra a detalles de este tipo para forjar su tela de araña que llevará a un callejón sin salida.

De ahí deduce que Siegfried pone muchos bailarines en sus obras, por su deseo de travestirse. ¡Menuda entelequia! Es realmente rizar el rizo. Bailar es sinónimo de querer travestirse, todo porque un día, en una de las muchas fiestas típicas de jóvenes de la alta sociedad, se disfraza de bailarina, Pachl monta toda una teoría freudiana sobre la relación entre danza-travestis-homosexualidad. Es demasiado complicado para una mente sana y normal, y por ello no nos extraña los decorados producidos por Pachl en Rudolstadt, donde las óperas de Siegfried Wagner eran degradadas y degeneradas, rebuscando en el sótano de la humanidad. Y entonces se entiende que el retorcido, probablemente, no sea el biografiado, sino el biografiador.

Pero entonces empiezan las incongruencias. Pues el tal Speyer, según Pachl, tenía una esposa joven muy guapa, de la cual Siegfried estaba muy prendado, y a la que dedicó incluso una de sus composiciones. Antonia Speyer, muy contenta con Siegfried, y asimismo prendada de él, de este joven amable y genial, le pide más composiciones, al igual que ya Siegfried había hecho con otras cantantes. Entonces, ahora tenemos a un Siegfried, de repente, donjuanesco, o ¿bisexual, quizás, señor Pachl?.

Siegfried Wagner se escribe mucho con Frau Speyer, cuando se desplaza por Europa. La denomina su protectora. En una de estas cartas comenta la amistad creciente con Clement Harris, "convencido de que nuestra amistad será duradera y fuerte sobre la base de mismas opiniones e intereses". Una amistad sincera y poco más. No hay que intentar buscar los tres pies al gato.

Pero continúa Pachl su invertebrada biografía del compositor, con más datos que se contradicen con la versión que nos quiere vender. Siegfried tuvo una muy buena relación con Mathilde Wesendock, y la visitaba a menudo. En su casa tuvo la ocasión de conocer e intimar con su nuera, Inga, de la que, según cuenta Pachl, "estaba muy apasionado", a la que denominaba "la pequeña criatura más agradable que nunca había visto", añadiendo que, a partir de ahí, iba a la casa de los Wesendock por verla a ella especialmente. ¿Es esta la actitud de un homosexual?

Otra de las bases que aporta Pachl para su teoría, es la de que en esa época, Siegfried escribía las postales en inglés y en alemán, mezclados, para que los carteros no chafardeasen su correo. Y, como según Pachl, en el círculo musical de Frankfurt, los gays solían cartearse de esta manera, pues sólo hay que añadir el resultado obtenido. Esta es otra de esas "pruebas" muy sui generis, que no pasa, de una manera divertida de escribir tarjetas postales, fruto del círculo en el que se mueve Siegfried, no precisamente gay, sino cultural y musical, y no deja de ser una anécdota más.

Cuando Clement Harris va a Bayreuth, es integrado plenamente allí, como uno más de la familia. Daniela, incluso, le regala un medallón que Richard Wagner había traido a Cósima de Nápoles, hecho de lava y que a partir de entonces llevaría él colgado de una cadena dorada. Clement se encargará, por deseo de Cósima, de la correspondencia inglesa del Festspielhaus, así como de recibir a los invitados ingleses y hacerles de guía en la ciudad. ¿Es creible que si en el Círculo conservador y cerrado de Bayreuth, tuviesen la mínima sospecha de la relación homosexual entre Clement y Siegfried, se le hubiese abierto todo de par en par?. Es improbable.

Además, tengamos en cuenta de que la prensa estaba ávida de buscar y hallar cualquier resquicio en Bayreuth para lanzarse como buitres. Recordemos el tratamiento de la prensa a Wagner y Cosima, cuando el asunto Hans von Bülow. La prensa, era especialista en airear todas las bajezas, inventarlas, tergiversarlas y lanzarlas a los cuatro vientos.

Si efectivamente el tema que propone Pachl hubiese sido cierto, el de un círculo homosexual con Harris, Oscar Wilde, príncipes y condes... y el primogénito de los Wagner.

¡Se hubiesen lanzado como rapaces contra Bayreuth sin pensarlo un momento! Y nunca, en ningún diario o revista apareció, no ya tal noticia, sino, ni siquiera cualquier mínima insinuación.Tan sólo en un diario berlinés, llamado "Die Zukunft" en 1914, un periodista amarillista Maximilian Harden, quien denunciara a la opinión pública el círculo homosexual en la corte de Guillermo II, con el conde Philip von Eulenburg a la cabeza, y donde mencionaba ya a Siegfried Wagner. Se hablaba de unas cartas comprometedoras que Adolph von Gross, administrador de Bayreuth debió de pagar, bajo el consentimiento de Cosima, para no hacerlas públicas, sobre la presunta homosexualidad de Siegfried. Pero el tema quedó ahí.

Pero las inconexiones siguen, en la citada biografía. A raiz del célebre viaje de Clement y Siegfried por Asia, Siegfried escribe una carta a Frau Speyer. En ella le dice que hay rumores inseguros de que Clement se ha enamorado de alguien. ¿Quizás Frau Lalla? se pregunta Siegfried. Luego llega una postal de Daniela en la que habla también del enamoramiento de Clement. Así pues, de nuevo incongruencias hacia qué lado se decantaba sexualmente uno y otro.

Sobre el viaje, Pachl, naturalmente, saca frases de aquí y allá del diario de Siegfried, las "Erinnerungen", pero que no son más que vaguedades sin mayor comentario. Para ello remito al lector a consultar "El tilo sagrado", revista de la Asociación Siegfried Wagner, donde se tradujeron al completo.

Pachl se atreve a decir, que no probar, pues no son más que suposiciones muy fantasiosas, que "Si Clement y Siegfried ya tenían relaciones íntimas antes del viaje, no está claro,pero es probable". Y esto lo dice, tan ampliamente, sin aportar nada más. Unicamente él lo presupone, eso es todo. Como vemos, es muy atrevido decir y afirmar cosas de este cariz, pero cuando son tan graves, sería riguroso el poder aportar alguna prueba.

A lo largo de este viaje a Asia, Clement concibió su obra musical "Paradise Lost" y Siegfried, su poema sinfónico "Sehnsucht". Aquí Pachl "aporta" otra prueba de la complicada y enrevesada mente de Siegfried. Esta vez en forma de una novela que Siegfried diseñara, llamada "Die Sühnende", en la que en ella aparecería una relación sexual prohibida, prohibida no porque sea entre dos hombre, no, pues es entre un hombre y una mujer; sino, porque la chica se enamore del hijo del que había matado a su verdadero amor, acabando en suicidio. Así pues, nada extraño, nada anormal. ¿Para qué, pues, ponerlo como base de su homosexualidad? No tiene mucha lógica.

Por último cita lo que escribió Siegfried a la vuelta del viaje de Asia, sobre la despedida de ambos jóvenes: "¡Mi querido Clement me acompañó a bordo del Oruba, donde nos despedimos, exteriormente de manera posiblemente inglesa, ya que había mucha gente a nuestro alrededor; interiormente, en cambio, tan cordial, efusivo, expresivo, entrañable, íntimo, afectuoso, cariñoso, sinceramente y tierno, amistoso, estrecho, ferviente, acendradamente, como habíamos aprendido a querernos ahora!". Uno puede buscar y hallar aquí lo que quiera, pero me remito al lenguaje propio de la época, donde las palabras no tienen, ni las intenciones, el giro que se les da en una lectura en el siglo XX.

Para ello quiero recordar, por ejemplo, la correspondencia entre Wagner y Luis II, muchas de las cartas con expresiones, en teoría y visto desde el punto actual, mucho más comprometedoras expresivamente, que esta misiva de Siegfried. Y aunque, indudablemente no se ha acusado a Richard Wagner de homosexual (¡por ahora!), sí le ha tocado al monarca Luis II, otro de los grandes bulos y fantasías, más de mentes perturbadas que quieren ver lo malo donde no lo hay, que la realidad del personaje en sí.

Otro dato sorprendente, fruto de la lectura de un libro recientemente publicado, y escrito por Nike Wagner, hija de Wieland Wagner, por tanto, nieta de Siegfried Wagner. Libro polémico, escandaloso donde se despacha a gusto con toda la familia, desde el bisabuelo Richard, pasando por su abuelo Siegfried y naturalmente su abuela Winifred, y muy encarnizadamente contra Wolfgang Wagner, su tío. En él hay un párrafo que no tiene desperdicio, noticia de la cual jamás había oido nada, pero que, por otra parte, refuerza mi tesis de la no homosexualidad de Siegfried Wagner. Se trata nada más y nada menos que de la historia de una relación adúltera entre Siegfried Wagner con la mujer de un pastor (suponemos que de la Iglesia y no de ovejas) de Bayreuth, con la que tendría un hijo, en 1901, bautizado como Walter Aign, bien que, dice Nike Wagner, su paternidad nunca fue hecha pública en Wahnfried. Al tal hjijo putativo lo encontraremos después como asistente musical del Festival entre 1924 y 1931, y veinte años después, entre 1951 a 1957. Incluso en su testamento, el de Siegfried Wagner, dice su nieta, le dejó una parte proporcional de la herencia.

¿Curioso, no? Poco después del viaje por Asia con Harris, tiene una relación con una mujer, de la cual tiene un hijo. ¿Es esto una conducta homosexual? Me parece que no.

Conclusión

Resumiendo, "que no es oro todo lo que reluce" en este espinoso asunto. Y, al igual que el caso de otro famoso de la historia de la Música, Haendel, el cual parece ahora que también era homosexual, sin presentar, por supuesto, ninguna base, ni prueba, ni documento, ni nada; de la misma manera, podemos afirmar del caso Siegfried Wagner. Ninguno de los grandes especialistas en Bayreuth de la pre y post época de Siegfried, como Otto Daube, Curt von Westerhagen, H.S. Chamberlain, Zdenko von Kraft, etc... han musitado el tema, ni por asomo.

Y de súbito, al igual que con el tema Haendel (que ha tenido muchos más biógrafos, y nunca nadie ni siquiera rozó el tema), aparece esta biografía de P.P. Pachl en los años 80, escrita por un gran especialista, que coge, precisamente, un tema por los pelos, un tema que flota y que hila al azar, y que quiere creer, y que está dispuesto a demostrar, aún sin tener ninguna prueba palpable.

Además, no nos llevemos a engaño, si Siegfried Wagner hubiera sido ciertamente homosexual, y Clement Harris su amado, después del viaje a Asia, lo hubiera frecuentado, cosa que no fué así. Sólo se escribían, ya que Siegfried se metió de lleno en la vorágine de Bayreuth. Y además está Winifred. Si uno es homosexual, sigue su vida en solitario, sin casarse (aunque esto, ya se, no es una razón ni un fundamento para no serlo). Pero lo que sí es verdad es que tenía interés por el sexo femenino, como Inga, Frau Speyer, la hija del Pastor y Winifred.

Finalizo diciendo, sobre esta biografía, que lo importante, como se suele decir, no es lo que te digan, sino quién te lo dice. Y en este caso, y afirmo que, además, conozco personalmente muy bien a P.P.Pachl desde hace más de 20 años, en este caso, no puedo darle la razón, fruto de su imaginación desbordada que le hace crear esos efectos horripilantes en las producciones operísticas de Siegfried Wagner. Pachl es un amante de lo moderno, de la polémica, del atrevimiento, de provocar, desde el punto de vista escénico, y eso es un hecho, a lo Bieito, por ello no es de extrañar que haya explotado, como novedad, esa vena "divertida, peculiar, moderna y atrevida" de Siegfried, con respecto al encartonado Bayreuth. Pero no deja de ser una teoría suya sin más solidez. Por otro lado, romper una lanza a su favor en el resto de la biografía, cuya profundidad y seriedad, especialmente en el tratamiento de las obras de Siegfried, es incomparable. Cada cual que juzgue según sus parámetros. Ya que, sea homosexual, bisexual o heterosexual, la cuestión es que él personalmente nunca aportó ningún dato al respecto, no pasando, si pasó, más que por la vida interior de él mismo. Y esto es lo que importa. La vida privada y más en lo tocante a estos temas, lo mejor es que sea privada, y si el interesado no la ha hecho pública, ya sea porque no existió, o de haberlo sido, porque no lo encontraba publicable, eso es lo que importa. Y su música.

Como colofón quiero aportar la traducción de un artículo muy interesante publicado en las "Bayreuther Blätter" allá por el año 1935. Un artículo sobre Clement Harris como amigo de Siegfried Wagner. Artículo publicado ya en la era Winifred. Y remarco esto, para detallar que si, efectivamente Harris hubiese sido un público homosexual como Pachl pretende, y que hubiera tenido relaciones con Siegfried, como no prueba, nunca se hubiera publicado un artículo tal en una revista como ésta, las "Bayreuther Blätter", y en una época como ésta, la del régimen nacionalsocialista de Hitler, y bajo la égida de su propia viuda, Winfired Wagner. Eso sería impensable, de ahí que la teoría de Pachl se desmonte antes incluso de que se inicie. Sea.