El tilo sagrado, nº4. 1997
Winifred (Senta) Wagner
Por Javier Nicolás

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Huérfana de padre y madre a los dos años, Winifred[1897-1980] fue enviada a Alemania a casa de unos parientes lejanos, pero al parecer, no cuajó la relación, ya que el pater familias no estaba acostumbrado al barullo de bebés, y fue de nuevo devuelta a Inglaterra. Esta vez a un orfanato, donde a los nueve años enfermó gravemente, y la tuvieron que trasladar a Alemania otra vez, ahora en casa del matrimonio Klindworth, también unidos por un distante parentesco. Karl Klindworth, célebre músico y pianista, discípulo de Liszt y gran wagneriano fue el que introdujo a la niña Winifred en el mundo y pensar wagnerianos.

Fue en 1914, año inicial de guerra, que Klindworth, asiduo colaborador de los Festivales, y ya muy mayor (84 años) decide llevarse a la joven Winifred por vez primera al templo wagneriano. Winifred tenía, pues, 17 años, y conoció a Siegfried Wagner, entonces con 45 años de edad.

Para ello, Karl Klindworth escribe en una carta a Eva (Wagner) Chamberlain el 29 de mayo de 1914: "De mi antiguo aislamiento despierto ahora para hacerle partícipe de un proyecto que tengo, contando para ello con el interés de su generosa madre, sobre la posibilidad de volver a reencontrarme con todos Ustedes en Bayreuth, y de nuevo maravillarme con el gran arte de Siegfried; y volver a escuchar la elevada obra del Maestro en su máxima pureza. ¿Cómo podría yo este deseo y este inmenso placer conseguir?... Tan sólo añado una petición más, y es una amable recomendación que les deseo hacer, y es la de que, si me fuera posible llevar a nuestra hijita, como acompañante. Ella llegó a nosotros cuando tenía 10 años de edad, ahora ha crecido, convirtiéndose en una esbelta y gran muchacha de 17 años, ciertamente aún demasiado joven y risueña para la seriedad del elevado arte, pero precisamente esta gran experiencia sería fundamental como vivencia personal, ya que tiene gran espíritu para captar las cosas espirituales. Obtener para ella una plaza a mi lado en el Festspielhaus, si fuera posible, sería como una devolución de mi deuda para con ella y con esto culminaría su deseo de participación en este evento. El nombre de nuestra hija adoptiva es: Winifred Williams".

Poco antes del viaje con Winifred desde Berlín, donde vivían los Klindworth, hacia Bayreuth, escribe aún otra carta, esta vez a Cósima Wagner, donde le comenta, entre otras cosas, que "...espero con ansia impaciente ver el viaje de Siegfried; y la nueva producción del Holandés (...) y también agradecerle la invitación para traer a nuestra muchachita, y espero que su conocimiento, con todo mi profundo respeto, sea de su agrado. Para un joven espíritu como el de ella este conocimiento pleno del Arte y las Obras en Bayreuth, ansío será una chispa que le conmueva y que haga que su joven corazón se incline hacia el conocimiento de los mismos y que le arraigue profundamente".

Asistieron ambos, Karl Klindworth y la joven Winifred a los ensayos generales del "Holandés", el "Ring" y el "Parsifal", desde los entresijos del escenario, lo cual fue una visión mágica para la jovencita, que se quedó totalmente deslumbrada y emocionada. Del mismo modo, fue presentada en sociedad ante la familia Wagner en Wahnfried. Allí conoció a Siegfried, y con toda la familia se entretuvo en largos paseos por la ciudad, amenas conversaciones en el jardin de Wahnfried y conciertos privados.

Los meses posteriores fueron para Siegfried y Winifred un romance de recuerdos y nostalgias. La breve estancia de ella en Bayreuth había calado profundo en el hijo de Wagner, como lo demuestra su diario personal y las cartas que escribiera a su amigo personal y genial artista, Franz Stassen. Este comentaría en sus notas personales de aquella época: "Fuimos a comer cerezas en las orillas del maravilloso lago Wannsee. Y entonces vi como Siegfried y la señorita Senta entrelazaban sus dedos mientras llevaban la pequeña cesta con las cerezas al subir las escaleras del pabellón imperial".

Winifred había pasado a ser Senta, apelativo cariñoso como la iban a llamar e iba a firmar las primeras cartas suyas a Siegfried, sin duda alguna por la impresión de esa primera obra wagneriana que viera en Bayreuth. Y de esta manera, además, quisieron los Klindworth nacionalizarla alemana, para no tener tantos problemas con papeleos y burocracia, de tal manera que arreglaron los trámites, y Winifred Williams pasó a llamarse Winifred Senta Klindworth.

Pero tal romance iban a llevarlo en secreto, tan sólo revelado a los amigos íntimos como Franz Stassen y Barbara Kemp. Desde Dahlem, localidad adonde se trasladarían después los Klindworth desde Berlín, Winifred Senta Klindworth escribiría dos cartas a su futuro amado, que voy a transcribir enteramente:

"Dahlem, 5 de julio de 1915
Respetado y querido Maestro,
    ¿Cómo debo interpretar sus felices palabras? ¡Si lo he comprendido, como yo quisiera, entonces soy yo el Alma más feliz ante Dios y su paraíso celestial! Maestro, debe pensar que yo soy aún una muchacha de alma frágil, pero no pierda la esperanza en mí, pues así soy yo, un poco cariñosa... ¿Sus deseos son ya tan duraderos, no es asi? ¡Y cuando Vd. se dirija hacia mí, deben todos ellos, saciarme al completo!
    ¡Buenas noches! ¡Esta noche no voy a soñar con juramentos!
    Suya,
    Senta Klindworth

7 de julio de 1915
Siegfried, Querido,
    ¡Qué feliz soy, de tal manera que no puedo expresarlo con palabras! Un sueño delicioso, de cuya belleza no desearía nunca despertar, me está ocurriendo! Estoy tan orgullosa, tan dichosa, tan alegre... ¡que no soy capaz de resistirlo! Y tú, estás tan lejos y no puedo estar contigo, ni poder decirte, ¡lo que no soy capaz de manifestar con palabras!
    Siegfried, quiero estar contigo, tal como soy, con un corazón, y con un amor fiel que sólo para ti palpite y que por ti ame, y siempre joven y totalmente inexperto... Con amor y espíritu confía totalmente en mí, y condúceme a través del Amor... y que me forme de tal manera, ¡que esté hecha a tu semejanza!... Estoy viendo el amor tan próximo a mí, que cada fibra íntima de mi corazón puede sentirlo y vivirlo... ¡Y tú eres el que yo siento en mí! ¡Casi puedo estrechar la Felicidad en mis brazos!
    Buenas noches, mi queridísimo Siegfried...
    Muchos saludos de felicidad de Tu Senta"

Cuando menos es curioso que con dos días de diferencia, pasase Winfired de tratar de Vd. y de Maestro, a tutearle y llamarle querido justo después; suponemos que enre medio debió existir una amorosa carta por parte de él. Tan sólo una semana en Bayreuth, justo lo que duraron las pruebas generales, dieron pie a tamaño romance en su más puro estilo wagneriano.

Siegfried visitó a los Klindworth en Dahlem más tarde, donde ya pudieron conocerse mejor y hablar largo y tendido. El diario de Siegfried no deja dudas de ello: "7 septiembre. ¡La joven Winifred me ha sido realmente enviada desde el Cielo! No me lo creo, pero es así, que finalmente he encontrado mi Felicidad!"

La boda se celebró un 22 de septiembre de 1915, en la gran sala de Wahnfried, aunque se debería haber celebrado el 25 de agosto, por deseo de ambos y haciendo coincidir la fecha con la de Richard y Cósima Wagner, pero por problemas de última hora, no pudo ser. Y a partir de aquí, y tras 15 años de matrimonio (Siegfried Wagner murió con 61 años en 1930) y cuatro hijos, Winifred Senta Wagner estaría ligada a Bayreuth y a la saga de los Wagner hasta 1980 en que dejaría este mundo.