A los cien años de la muerte de Johann Strauss
STRAUSS Y WAGNER, WAGNER Y STRAUSS
Por Marcel Prawy (1)
 

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Corno era su costumbre, Johann Strauss, incluía música clásica en sus conciertos de música ligera, (¡Beethoven!) además de la música que en aquellos momentos era considerada moderna: Meyerbeer, Gounod. El y sus hermanos interpretaron fragmentos de las óperas de Wagner antes de que se dieran en el teatro, y algunas veces -como en el caso de “Tristán”- antes de que se estrenara. En sus programas Wagner ocupaba un lugar preferente y vemos que aunque a veces adaptaban fragmentos de óperas italianas y francesas a sus cuadrillas bailables, nunca lo hicieron con Wagner. Siempre interpretaban Wagner en versión original, aunque en orquestación reducida. Wagner, que dijo una vez en un brindis: «Nuestros clásicos, de Mozart a Strauss», daba el calificativo de “Rey de los valses” a Johann Strauss y gustaba de oír sus valses al piano y algunas veces él mismo los interpretaba. En su tratado sobre el Teatro de la Opera de la Corte de Viena, escribió en 1863: «un sólo vals de Strauss supera en finura, encanto y auténtica musicalidad la mayoría de los penosos productos de fábrica que nos llegan del extranjero». Con esto se refiere principalmente a la ópera, “Las Ondinas del Rin” del odiado Offenbach. Esta obra se dio en Viena, en cambio “Tristán” fue rechazada por creerla irrepresentable. El único encuentro de los dos grandes hombres probablemente tuvo lugar en 1875, con motivo del concierto que Richard Wagner dio en Viena. Parece que interpretó ante Strauss su “Marcha Imperial”. ¿Y, cual fue la contrapartida? En Strauss encontramos algunos momentos que proceden de Wagner, como en la introducción al vals “Fenómenos” o en el melodrama del principio del tercer acto de “El Murciélago”, que a menudo se compara al melodrama de Beckmesser en el tercer acto de “Los Maestros Cantores”. Y cuando Strauss asistió a la representación de “Parsifal” en los Festivales de Bayreuth en 1888, al escuchar el canto a ritmo de vals de las Muchachas flores parece que susurró a su esposa Adele: «Esto lo ha cogido de mí».
 

 COMO MEYERBEER Y MENDELSSOHN

Tras escuchar una sola vez la Obertura de “Tannhäuser” podemos hacernos una exacta idea del contenido de la obra, la impresión que esta obertura causa es grandiosa y arrolladora y al escucharla resuenan en nuestra alma las melodías del arpa eólica, a veces nos sentimos arrastrados por una tormenta en la cual las turbulentas olas desencadenan infinitas tonalidades que nos anuncian la aparición de un genio consagrado. La grandiosa orquestación de Wagner sólo puede ser comparada a la de Meyerbeer y Mendelssohn, pero sin que con ello su personalidad sufra el menor daño. Las características de su música son tan peculiares que en ciertos casos puede ser calificada de “demoníaca”.

La audición que de este fragmento ofreció Strauss fue, a pesar de sus enormes dificultades, altamente satisfactoria, causando admiración el esmero y la tenacidad demostradas en los numerosos ensayos que fueron necesarios para interpretar debidamente esta Obertura. El maestro obtuvo el unánime aplauso del público asistente y repitió parte de la obra.

De la misma manera que ahora se protesta ante la audición de ciertas obras modernas, también Wagner tuvo que luchar duramente para lograr que su obra fuese entendida. En Viena, la Obertura de “Tannhäuser”, cayó como una bomba cuando Johann Strauss la ofreció por primera vez el 2 de Enero de 1854 en la Sophienbadsaal con una orquesta de 54 hombres. ¿Donde estaba la reaccionaria Viena? ¡No se es reaccionario cuando la música es buena! ¿No es así? Johann Strauss “tuvo que repetir una parte de la Obertura”. Eso se escribió en el “Wiener Allgemeine Theaterzeitung” del 3 de enero de 1854.

STRAUSS HIZO QUE LA COMPRA DE LA VILLA “WAHNFRIED” RESULTASE MÁS BARATA

En casa de Feustel se reunieron, además de Feustel, Richard Wagner y el vendedor del terreno, Louis Karl Stahlmann para ajustar definitivamente la venta. Se había llegado ya aun acuerdo sobre el precio, pero existían diferentes opiniones sobre el estercolero que había en el terreno. Stahlmann quería sacar por él unos cientos de marcos más, pero Wagner mantenía que pertenecía al terreno y que estaba incluido en el precio de la compra. Finalmente Stahlmann cedió con las siguientes palabras: «Sr. Wagner, quiero pediros algo. Si me tocáis aquí en el piano un bonito vals, el estercolero es vuestro». Wagner se sentó al piano e interpretó unos fragmentos del “Danubio Azul” de Strauss. Con esto la compra quedó hecha. (De “Richard Wagner in Bayreuth”, publicado por Heinicb Schmidt y Ulrich Hartmann, Leipzig 1909).

 “TANNHÄUSER” EN EL VOLKSGARTEN

El director de orquesta Johann Strauss ofreció en la Soirée del Volksgarten del pasado domingo un intermedio de la ópera “Lohengrin” y un coro de “Tannhäuser”, ambas compuestas por Richard Wagner. Estas geniales composiciones, con una instrumentación profunda y espectacular, que ya hace tiempo que son conocidas en el extranjero, fueron recibidas con aplausos y aclamaciones a pesar del clima adverso que reinaba entre el numeroso público. El Sr. Strauss, a quien pertenece el mérito de haber ofrecido a los amantes de la música estas interesantes piezas de manera tan perfecta, obtuvo esta noche un auténtico triunfo, un espontáneo y sincero reconocimiento de la excelente interpretación que de ellas hizo su orquesta. (Del “Wiener Allgemeine Theaterzeitung” 31 de marzo de 1853).

La primera representación del “Tannhäuser” en Viena tuvo lugar cuatro años más tarde, el 28 d e agosto de 1857, en el Lerchenfelder Thalia-Theater; la de “Lohengrin” cinco años más tarde, el 19 de agosto de 1858 en el Kärntnrtortheater. Johann Strauss debió dirigir ya la “Entrada de los Invitados” (sin lugar a dudas debió ser esta la que figuró en el concierto), el Domingo de Pascua del borrascoso año 1848, en un banquete estudiantil en Hainbach.

WAGNER DIRIGE STRAUSS EL DÍA DE SU CUMPLEAÑOS

Después que el coro interpretase ante la Villa el “Himno al Artista” de Mendelssohn, el Maestro les mostró a los cantantes las bellas flores y los magnfficos jardines. Una vez vistos y admirados dijo súbitamente Wagner:  «i Vengan señores, ahora quiero enseñarles algo especialmente hermoso!». Avanzó rápido y con una sonrisa abrió la puerta del invernadero, dejando que los cantantes diesen un vistazo al interior y les indicó que se sirviesen a su gusto. Cuando la Sociedad Filarmónica hubo interpretado el vals de Strauss, “Vino, mujeres y música”, Wagner subió al estrado y agradeció la ejecución de esta alegre pieza, indicando que sentía una gran simpatía por la música de Strauss. Súbitamente el Maestro cogió la batuta y con las palabras: «Muchachos vamos a interpretar una vez más el vals, ahora dirigiré yo». subió al podio y dirigió visiblemente complacido el vals hasta el final. Antes de abandonar el podio dijo: «¡Sí, realmente Strauss es nuestro rey del vals!». (De “Richard Wagner in Bayreuth” editado por Heinrich Schmidt y Ullrich Hartmann, Leipzig 1909.)

¿JOHANN STRAUSS FUE EL PRIMERO EN INTERPRETAR “TRISTÁN E ISOLDA”?

Joseph -¡no Johann!- Strauss dirigió música de “Tristán e Isolda”. Probablemente fue en este concierto del 3 de julio de 1860 que tuvo lugar el estreno mundial de unos fragmentos de “Tristán e Isolda” dirigidos por Joseph Strauss, ya que Wagner terminó la obra en 1859 y los acuerdos y ensayos para el estreno en la Opera de Viena (que nunca se llevó a cabo) no empezaron hasta 1861. Joseph Strauss interpretó este extracto a menudo: las notas del programa mencionan la escena del primer acto, “cuando, en el barco Kurwenal advierte a Tristán que llega la mensajera de Isolda”, una parte de la gran escena de amor del segundo acto, “en el cual aparece el poder del amor descrito con ardientes colores” y el final de la obra, “cuando el Rey Marke bendice a los que yacen exánimes”. ¡O sea, la muerte por amor! El estreno de “Trstán e Isolda” tuvo lugar en Munich en 1865, la primera de Viena no llegó hasta 1883. En la introducción del vals “Perlas de Amor” (1857) de Joseph Strauss encontramos claras influencias wagnerianas. (Joseph Strauss era hermano de Johann).

Dos días antes del estreno en Munich (21 de junio de 1868) Joseph y Eduard Strauss (¿cual de los dos dirigió?) ofrecieron la primera audición en Viena de unos fragmentos de “Los Maestros Cantores de Nuremberg”. En realidad esta vez sólo había dos fragmentos nuevos ya que Wagner había dado en sus conciertos del ‘Teatro an der Wien”, 1862/63, la “Asamblea del Gremio de los Maestros” y también la Obertura. En la “Canción popular de L. Johannes” (Aprendiz) seguramente puede verse la cancioncita de David en el tercer acto: “San Juan estaba en el Jordán”. Un notable solo para orquesta, pero Wagner ya había alabado un arreglo para orquesta que Joseph había hecho del “Holandés”. En el mismo concierto Johann Strauss dirigió el estreno de su magnífico vals, “Cuentos de los bosques de Viena”. En el “Fremdenblatt” se dijo: “Hace tiempo que el famoso compositor de bailes no había ofrecido una melodía tan deliciosa y alegre”. (Del libro “Johann Strauss”).
 

Bülow sobre Strauss

El célebre músico Hans von Bülow se encontraba entonces en Baden-Baden, y quedó maravillado por la perfección del maestro Strauss acerca del cual emitió el siguiente juicio: «Es un brujo encantador, que con sus composiciones provoca las más altas sensaciones de goce musical. Es uno de mis pocos colegas -sí, “pocos”- por quien siento verdadera admiración. Es un director genial en su pequeño género, como Richard Wagner lo es en su sublime estilo. De su dicción y de su técnica ligera se pueden recoger las mismas enseñanzas que en otro círculo nos brindan la Novena Sinfonía y la Patética». (Del libro “El Rey de los Valses” de Max Krönberg).

La obertura de “Tannhäuser” al piano

Cuando Johann Strauss interpretó por primera vez la obertura de “Tannhäuser” en el piano de su casa, acudió su madre atraída por la novedad del sonido, se quedó escuchando silenciosa y atentamente, y cuando terminó su hijo de tocar, no encontró palabras suficientes para mostrar cuanto le había gustado. (Del libro “Berümmte Musiker:
Johan Strauss”, de Rud. Freiherr Procházka)

Wagner sobre Johann Strauss (padre)

«Guardo un recuerdo inolvidable de aquel singular Johann Strauss por el entusiasmo casi frenético con que con el arco de su violín, dirigía todas las composiciones. Aquel genio del espíritu musical popular, como la Pitonisa sobre su trípode, se exaltaba ya en las primeras notas de un nuevo vals y el verdadero rugido del auditorio, más ebrio de música que de bebida, transportaba la fuga del hechicero violinista a un grado casi inquietante». (De “Mi Vida”).

Joseph Strauss debutó como director con Wagner

Joseph hizo su debut como director de orquesta en Rusia, dirigiendo conjuntamente con su hermano Johann ante 8000 espectadores. El programa incluía obras de W.v.Wallace, Wagner, Mendelssohn, Glinka, Schubert, Offenbach, Erkel y Bulakhov, así como alguna de sus propias composiciones. Joseph escribió a Hasinger: «Mi debut el sábado fue espléndido. Casi tuve que repetir cada pieza...» (Del libro “The Strauss Family” de Peter Kemp).
 

Johann Strauss como descubridor de Wagner

En enero de 1871, Johann pidió oficialmente abandonar sus deberes como “K.K. Hofballmusik Direktor” por razones de salud... incluía una especie de currículum exponiendo los méritos realizados que según él le daban derecho a ello. Entre ellos se incluía el papel realizado en popularizar la música de Richard Wagner, «cuando en todas partes teatros y salas de concierto cerraban sus puertas al gran maestro». (Del libro “The Strauss Family” de Peter Kemp).

NOTAS

(1).  Traducido de las “Richard Wagner Nachrichten”, número febrero-marzo 1999. Publicación editada por la “Österreichische Richard Wagner Gesellschaft” de Graz que nos ha autorizado amablemente la publicación de este interesante trabajo.
Marcel Prawy es un eminente crítico musical vienés que siempre se ha destacado como defensor de la obra de Wagner y permanentemente ha defendido las escenografías que respetaban las indicaciones del Maestro. Es autor de un libro titulado “Nun sei bedankt...” donde expone ampliamente sus ideas sobre el compositor. Libro profusamente ilustrado en blanco y negro y color. Marcel Prawy, de ascendencia judía, forma parte dentro del ilustre grupo de críticos o músicos judíos que en todo momento defendieron o defienden la obra de arte total del genio de Bayreuth.