Gracias a la amabilidad
de la librería anticuaria
“Perelló”, hemos tenido la posibilidad de acceder a una publicación
realmente singular: el programa del concierto que tuvo lugar en La Habana
el 22 de mayo de 1913, en conmemoración del centenario del nacimiento
de Wagner.
No se trata de un programa
sencillo ni de ocho o dieciséis páginas, sino que constituye
un valioso documento de aquella época pues a través de sus
183 páginas, recoge un resumen de la literatura wagneriana de su
tiempo y aborda el estudio de todas las facetas de la obra del genial maestro.
Veamos simplemente el índice de dicho programa:
Ricardo Wagner biografía,
bibliografía wagneriana, Wagner compositor, Wagner poeta, escritor,
estético, Wagner y su carácter, Wagner en caricatura, Admiradores
y detractores de Wagner, el Teatro de Bayreuth, la Casa de Wagner, Exposición
razonada del “Anillo del Nibelungo”... La mayor parte de textos están
extraídos del interesante libro de Rodrigo Soriano, “La Walkiria
en Bayreuth”, Madrid 1898 y el de Eduardo L. Chavarri, “El Anillo del Nibelungo”
editado en Madrid por esa misma época.
Lo más interesante,
sin embargo, es el tono entusiasta del organizador de aquel concierto el
maestro Guillermo Tomás Bouffartigue que ya en la dedicatoria no
duda en escribir:
«A la imperecedera memoria
del genio artístico más extraordinario de nuestro tiempo:
Ricardo Wagner. Ofrenda de admiración profunda al músico,
poeta y filósofo que emprendió, por si solo, la monumental
reforma del drama musical en todos sus aspectos; homenaje de sentida veneración
al Apóstol inmaculado que supo resistir estoicamente las miserias
y las persecuciones de los hombres; testimonio de inalterable devoción
al batallador integérrimo que dedicó cuarenta años
de su preciosa existencia en refutar errores, en descubrir a hipócritas,
en humillar a pérfidos, en confundir a rutinarios; tributo de ajena
adhesión al maestro excelso que nos enseñó como brama
el huracán, como canta la primavera, como susurra el céfiro...
¡Salve Maestro! ¡Tu genio, extraordinario, prepotente, se impuso
como poder divino, como fuerza irresistible; y tu obra redentora, inimitable
y fecunda, brilla hoy radiante como inmenso Sol en el Zenit!»
El concierto, interpretado por
la Banda Municipal de la Habana que dirigía el maestro Tomás,
consistía en un programa agotador:
“Rienzi” (Obertura), “El Buque
Fantasma” (Escena y coro del primer acto), “Tannhäuser” (Obertura),
tres Lieder de Mathilde Wessendonk (cantados por la Sra. Ana A. de Tomás
-¿esposa, hija del director?- y la pianista Hortensia N. de Cosculluela),
“Tristán e Isolda” (Escena final), “Los Maestros” (Danza de los
aprendices), “Parsifal” (Preludio y escena final), “Tetralogía”
(Escena del primer acto del “Oro”, Cabalgada de “La Walkiria”, Escenas
del segundo y tercer acto de “Siegfried”, Marcha fúnebre del “Ocaso”).
Para terminar la “Kaisermarsch”.
En el mismo programa figura
el currículum del director:
«Maestro Director de
la Banda Municipal de la Habana, Individuo de número de la Academia
de Artes y Letras de la República de Cuba, Individuo correspondiente
de la Real Academia Gallega, de España, Doctor en Música
del Gran Conservatorio de Música de New York (Universidad del Estado
de New York) Director de la Escuela Municipal de Música de la Habana».
La Enciclopedia Espasa añade: «Músico y musicólogo
cubano nacido en Cienfuegos el 10 de octubre de 1868. A la muerte de su
padre se estableció en New York, dirigiendo algu-nas orquesta y
dedicándose a la pedagogía musical. En 1899 regresó
a Cuba, creando poco después la Escuela de Música del Municipio
de la Habana y la Banda Municipal que, bajo su dirección, obtuvo
numerosos triunfos en los concursos celebrados en Buffalo, Wisconsin, New
York y La Habana. Su labor de compositor, al estilo clásico, está
integrada casi toda por obras para orquesta y banda, en unidades instrumentales
de grandes proporciones y entre ellas sobresalen “Esbozos Cubanos”; el
poema trágico “Martí” y “Elegía”. De vasta cultura
musical, ha escrito varias obras de literatura y crítica, entre
las que deben citarse: “Las grandes etapas del arte musical”, “Orientación
del arte tonal moderno”, “Ricardo Wagner”, “Mujer y Arte”, “Fases del género
sinfónico moderno”, “Los grandes poetas tonales”, “La Francia heroica”,
“La América invencible”, “Historia de la música en Cuba”
e infinidad de artículos, dispersos en diarios y revistas. Pertence
a la Academia Nacional de Artes y Letras y es Doctor en Música,
título que le fue conferido por el Conservatorio incorporado
a la Universidad de New York».
La famosa “The New Grove” además
de consignar la fecha de su muerte ocurrida en 1933, menciona que sus composiciones
acusaban la influencia de Wagner y D’Indy y cita las siguientes: La ópera
“Sakuntala”, la cantata “La oración del creyente”, “Canto de guerra”,
los poemas sinfónicos “Veillée de fête” y “Ronde interrompue”,
“Escenas de un ballet imaginario” y diversas obras para piano.
Para poder recabar más
información sobre este prolífico músico wagneriano,
escribimos a la Casa de la Música de La Habana, pero hasta el día
de hoy no hemos recibido ninguna respuesta. ¿Ineficacia? ¿Personaje
políticamente no correcto? Lo ignoramos.
En cualquier caso hemos podido
conocer a un nuevo e importante wagneriano que, como tantos otros, permanece
totalmente olvidado.