Carta a E. Humperdinck (1892)
Hotel Roma, Granada, 18 febrero
1892
¡Cordiales
saludos moros mi querido Engelbert desde la maravillosa Alhambra! ¡Al
igual que en mi madre, ahora pienso también en ti de todo corazón!
¡Dios mío, qué bello es esto! ¡Es como un sueño!
¡Este edificio, es como un milagro imposible de creer!. Acabamos
de llegar de Gibraltar (por Málaga); el viaje desde Londres a Gibraltar
ha estado muy bien; nada de mareos. ¡Y el próximo lunes ya
nos vamos hacia Singapur en el "Wakefield"! ¿Acaso no estamos locos?
... Aquí me entiendo hablando italiano; y a veces me entienden,
y otras no. Los españoles me gustan mucho. Harris te envía
muchos saludos. Juntos nos lo estamos pasando muy bien y nos reímos
todo el día. Hasta la vista y saludos a los ensayos [del
Festspielhaus]. Tu
Siegfried.
Carta a Heinrich Chevalley
(1896)
Usted ha
escrito de nuevo amablemente en su artículo, que yo quizás
tenga el derecho a estar en la cima del Festival de Bayreuth. Tengo que
replicar algo a este respecto: que para estar en la cima de esta empresa
artística, no se toma en cuenta en primer lugar que uno tenga talento
como director, sino que el peso principal radica en algo muy diferente,
o sea en el correcto sentido de lo que es la escena, lo que las diferentes
situaciones dramáticas requieren, en el sentido declamatorio y mímico;
más aún, el movimiento de las masas, cómo se estructuran,
y como estimularlas, etc... En definitiva, el director de orquesta juega
en Bayreuth el segundo papel. Y ello lo ha expresado mi padre en varias
ocasiones, haciendo que el director ejecutara sus órdenes. Pero
que la mayoría de los directores entienden poco de la escena, esto
se lo dirán ellos abiertamente. Lo demoníaco de la escena
ha sido asimilado por muy pocos.
Carta a Ernst von Possart
(10.12.1900)
El hecho
de que a Vd. le interese el papel, es para mí, el fabricante del
texto, un estímulo muy fuerte, significa que voy por el buen camino
de crear papeles que también puedan interesar a los actores. Quizás
con el tiempo se podrá llegar como antes, a que algunos papeles
puedan ser ocupados por actores. El músico debería tomarlo
en consideración, y reducir el sonoro aparato orquestal al mínimo
para el papel que nos ocupa. Porque, ¿quién recibe los buenos
papeles? Muy a menudo personas que no tienen el mínimo talento para
actuar.
Carta a Richard Strauss (hacia
1912)
¿No
se puede tener una opinión propia? ¿Y no tiene ello nada
que ver en lo más mínimo con la amistad?. Si tu encontraras
mal la pieza que he compuesto, yo no te lo reprocharía en lo más
mínimo. Nosotros dos somos tan totalmente distintos, que tan sólo
por nuestras declaraciones artísticas, no podemos llegar más
que a consideraciones opuestas. ¿Ha cambiado por ello nuestra amistad
en algo?
Yo me entrego
a ti, como antes, de todo corazón, te tengo situado personal y artísticamente
muy elevado, y justamente esas diferencias nuestras, son para mí
un estímulo siempre. ¡Gracias a Dios que no somos todos iguales!
Muy apreciado Sr. Püringer:
En contestación
a su carta que he encontrado a mi vuelta, le tengo que decir que no comparto
en absoluto su opinión. Entre los judíos existen muchos y
veraces seguidores que nos han dado múltiples pruebas de su amistad.
Vd. pretende que nosotros les cerremos las puertas a todos ellos sólo
porque sean judíos. ¿Es esto humano? ¿Es esto cristiano?
¿Es esto alemán? ¡No! Si nosotros quisiéramos
comportarnos así, deberíamos ser nosotros los alemanes, en
primer lugar, personas totalmente distintas, y nuestra conciencia debería
estar tan limpia como un lago de alta montaña. Pero este no es nuestro
caso. La vida de todos los grandes alemanes demuestra que fueron tratados
por el pueblo alemán con malicia, indiferencia y estupidez.
Los Festivales de 1876-1889 demuestran lo que acabo de decir. Para poder cubrir el déficit económico, necesitó mi padre, por aquel entonces enfermo, viajar a Inglaterra y dirigir allí conciertos. No era posible reunir la risible suma de 150.000 marcos. Y entonces, cuando gracias a Dios, ingleses, americanos, franceses y otros amigos viajaron a Bayreuth y ayudaron, fue posible salvar la penosa situación. Entonces los ciudadanos alemanes no tenían otra cosa sobre qué lamentarse sino sobre el hecho de que los extranjeros en Bayreuth fuesen tratados con preferencia.
¡Por supuesto! ¿Por qué los ciudadanos alemanes no habían prestado la ayuda? Sólo después de que las obras de mi padre alcanzasen un éxito triunfal en París, comenzaron nuestros encopetados alemanes a apreciar que quizás Richard Wagner fuese alguien, y que a lo mejor podrían arriesgarse a un viaje a Bayreuth sin comprometerse demasiado; y paulatinamente comenzaron también los alemanes a visitar Bayreuth. Pero sin los extranjeros hace ya tiempo que estaríamos acabados. ¿Tenemos nosotros los alemanes el derecho de excluir a otros que están dispuestos a sacrificarse y esforzarse por la reapertura de los Festivales? Yo niego esto con toda mi fuerza.
Si los judíos están dispuestos a ayudarnos, entonces es esto doblemente meritorio, dado que mi padre les atacó y ofendió con sus escritos. Ellos tenían por ello, motivo sobrado para odiar Bayreuth, y pese a todo, muchos de ellos rinden honor al arte de mi padre con el mayor interés.Vd. debería conocer bien los nombres de anteriores seguidores judíos. ¿Quién dirigió en aquellos tiempos una campaña de prensa a favor de mi padre? : Georg Davidsohn y Dohnr.
También debe haber oído Vd. hablar de Tausig y de Heinrich Porges. Josef Rubinstein hizo la partitura para piano del "Parsifal", y Levi dirigió su primera representación.
Y aunque entre cientos de miles de judíos sólo se encontrase uno que de todo corazón y con toda su alma rindiera honores al arte de mi padre, yo me avergonzaría de volverle la espalda sólo por el hecho de ser judío.
Con nuestros Festivales queremos realizar una labor positiva y no negativa. El que un hombre sea chino, negro, americano o judío, a nosotros nos es totalmente indiferente.
Nosotros podríamos aprender de los judíos a mantenernos unidos y a ayudarnos unos a los otros. Con envidia y admiración veo cómo los judíos están al lado de sus artistas, cómo les allanan el camino. Si yo fuera judío, mis obras serían representadas en todos los teatros. Pero tal y como están las cosas, tendremos que esperar hasta que hayamos muerto.
No, mi querido Sr. Püringer, nosotros tenemos que atribuirnos a nosotros mismos la culpa por el lamentable estado de nuestra patria, pues no tenemos ningún orgullo nacional y dejamos a nuestra propia gente olvidada en el tintero.
¿Debemos unir a todas nuestras malas peculiaridades también la intolerancia, y dar la espalda a personas con buena voluntad? ¿Quiere Vd. negar verdaderamente que entre los judíos no hay personas cuyo interés por Bayreuth es real? Son personas que yo no quiero ofender ni puedo. Yo estoy en condiciones de demostrarle que Vd. no tiene razón e incluso le puedo dar el nombre de muchos.
En la elección de nuestros artistas jamás hemos tenido enemos dejado guiar por la voz, el talento y el saber hacer en la representación de un papel, y éste es un principio que pensamos seguir en el futuro.
Yo espero que Vd. me entienda. Bayreuth debe ser un verdadero lugar de paz. Con gran consideración,
Siegfried Wagner (1922)
Carta a Louis Michel (28.10.1925)
"Puedo esperar",
dijo Liszt; ¡y también lo digo yo!. Incluso aunque lo primero
que se sepa de mí, sea mi esquela en cualquier periodicucho.
Carta a Ludwig Karpath (1926)
De mi padre
debemos aprender: estilo, declamación, instrumentación, austeridad,
construcción dramática. Bien marcado, pero cuidándose
de no elevarse demasiado, sino se convierte uno en un epígono lastimero.
Conocer sus fronteras, esto es ser wagneriano. No manipular la orquesta
de los Nibelungos, cuando a uno no se le ocurre nada. Ante todo, aprender
la ternura de la modulación, y no adulterar en las tonalidades inimaginables,
cuando en el escenario dos personitas aburridas ni siquiera se han dado
los buenos días.
Carta a Ludwig Karpath (1926)
¿Es
pues el alma alemana criminal? Ya que parece que hemos llegado a tal punto
que, cuando uno afirma que es alemán, ya le tachan de antisemita,
etc... ¡País curioso! En cualquier otro país, es natural
que uno sea inglés, francés o italiano, etc...
Carta al Dr. Bruno Weil (5
de enero de 1927)
Cuando voy
a Berlín de dos a tres días (¡especialmente en la época
de los festivales más interesantes!), entonces todos los cantantes
o los que creen poder cantar, sienten la necesidad de cantar delante mío,
desde edades jóvenes hasta maduros como abuelos. En una mañana
puedo experimentar las audiciones, unos detrás de otros, de los
siguientes números amorosos: "Dich, teure Halle" - "Einsam in trüben
Tagen" - "Der Männer Sippe sass im Saal" - "Du bist der Lenz" - "Weiche,
Wotan" (con toda certeza 14 veces, de todas las altos que se presentan)
- "Winterstürme" - "Ein schwert verhiess mir der Vater" - "Blick ich
umher" - etc. etc. ¡En medio de este stress, me escapo para
escuchar un aria de el "Trovador" para recuperarme; luego llaman asistentes
musicales, directores adjuntos, ayudantes varios, miembros de orquestas
que han enfermado, también coristas que están de baja, asistentes
de iluminación, maquilladores!...
Mi querido Sr. Söhnlein:
Originalmente
había pensado también en el azul, y de nuevo he vuelto a
pensar en él, pero el azul queda demasiado seco y frío, especialmente
en las sombras de los pliegues que se verían como sucios. El color
amarillento creo que se puede iluminar mucho mejor. ¡El Rey Marke
seguramente había pensado para Isolda una carpa más cálida
como señal de su presencia, y para dar una buena impresión!
¡Ya hay bastante oscuridad en el II acto!
También
pienso en el final del I acto con la iluminación del ocaso con numerosas
antorchas grandes, a bordo de la nave, y diferentes banderas, que se agiten
por detrás. Todo ello con un primer plano musical, bello y claro
(con una iluminación correcta y cambiante).
Por ello
creo que una carpa azul se vería fea. ¡Aunque siempre estamos
a tiempo para cambiarlo! ¡Sólo deseo que no haya ningún
agujero negro en el II acto! ¡Si es posible que no recuerde a ningún
estilo concretizado! Sobre la lucha en el II acto debemos reutilizar el
foso de la orquesta (al menos unos 50 cm. de su profundidad). Quiero que
se vea la muerte de Melot. Debe "tambalearse" hasta la barandilla del muro
("Weh mir, Tristan!") y que caiga en brazos de uno de sus hombres.
¿Podríamos
quizás elevar un poco el lugar donde yace Tristán? Quizás
así podamos ofrecer una visión más bonita, también
desde un punto de vista de la iluminación, de la escena de la muerte
de Kurwenal.
Te saludo de todo corazón,
Afectuosamente,
Siegfried Wagner (15.5.1927)
Carta a Henry Rebois (24.06.1929)
Se empieza
a comprender muy gradualmente en Alemania, que el hijo de un gran Genio
no debe ser del todo un idiota precisamente, aunque esto suceda lentamente.