WAGNER Y CATALUÑA EN
BAYREUTH
Por
Jordi Mota y María Infiesta
De auténtico
acontecimiento artístico-cultural hay que calificar la
exposición sobre Wagner y Cataluña que se inauguró
en Bayreuth con motivo del comienzo de los Festivales de este año
[1998]. Aunque el evento ha tenido muy poco eco en España
y no más en Cataluña, no deja de ser un reconocimiento
a nivel internacional de la labor continuada y permanente de
entusiastas catalanes en la defensa y divulgación de la obra
del Maestro de Bayreuth. Tal como se menciona en el propio catálogo
de la exposición, desde 1878 hasta nuestros días el
entusiasmo por el wagnerismo en Cataluña no ha decaído
y siempre ha habido personas entusiastas dispuestas a mantener y
pasar la antorcha a las generaciones posteriores. Aún cuando
el wagnerismo en Cataluña esté pasando en la actualidad
por su época menos brillante, -comparada con los refulgentes
tiempos pasados-, la presencia wagneriana en la vida cultural
catalana sigue siendo importante y permanente. La exposición
inaugurada el pasado 25 de julio en Bayreuth, y que permanecerá
en Wahnfried hasta el 31 de marzo de 1999, es un reconocimiento
explícito y emotivo a la singular actitud del pueblo catalán
donde el mensaje wagneriano ha tenido más acogida que en
cualquier otro pueblo, exceptuando al propio pueblo alemán.
La exposición que
comentamos lleva por título “¡Viva Wagner!.
Richard Wagner und die katalanische Moderne”. El motivo de
titular la exposición con un “Viva” y no un
“Visca”, es debido a que se eligió dicho nombre en
base a una anécdota referida por Alfonsina Janés en su
libro “L’obra de Richard Wagner a Barcelona” donde
menciona que un grupo de entusiastas wagnerianos catalanes asistentes
al estreno de Parsifal en 1882 gritaron al término de la
representación un estentóreo “iViva Wagner!”.
Los organizadores tuvieron a bien atender nuestra sugerencia de
explicar en el catálogo que la palabra catalana
correspondiente era “Visca” para dejar patente que no se
trataba de un error o de simple ignorancia sobre el tema.
La Exposición cuenta con tres salas en la primera de las cuales se explica con detalle la historia del wagnerismo catalán. Se expone copia de la carta de Wagner a Joaquin Marsillach, así como los originales de Marsillach a Wagner. Pueden verse en las vitrinas no sólo la primera biografía de Wagner de Marsillach editada en 1878, sino diversas publicaciones de la Associació Wagneriana de principios de siglo. También se reproducen las páginas originales de los Diarios de Cósima donde figuran alusiones a wagnerianos catalanes, así como los artículos del Dr. Letamendi publicados en las Bayreuther Blätter, cuya primera colaboración fue también la primera aportación no alemana a dicha revista editada por Wagner. Unicamente echamos en falta la edición italiana del libro de Marsillach que nunca hemos visto y que fue la que motivó el conocimiento de Wagner del prólogo del Dr. Letamendi haciéndolo publicar en su revista debido al gran interés que despertó en el maestro como puede deducirse de la carta que escribió a Marsillach al respecto. En esta sala se dedica un espacio a los Festivales de 1955 en Barcelona.
La segunda sala contiene
reproducciones de motivos wagnerianos de Barcelona como la
desaparecida pintura de Lorenzale del Liceu sobre los Adioses de
Wotan, el relieve de Wagner en la calle Córcega, la Cabalgada
de las Walkirias del Palau, etc. También se señalan en
un plano de Barcelona aquellos lugares de interés wagneriano,
diferenciando por el color de las banderitas indicadoras lo que
todavía existe de lo ya desaparecido, aunque hay algunos
errores en tal señalización.
Uno
de los paneles está dedicado a temas curiosos, como las
naranjas “Tannhäuser” -aunque sean valencianas-,
algunos anuncios de temática wagneriana y la propaganda que
repartimos en el Liceu con motivo del Tannhäuser de Kupfer y
donde comparábamos una escenografía de Mestres Cabanes
con la “Cosa” que presentaba Kupfer. En esta segunda sala
es posible escuchar a través de dos auriculares algunos
fragmentos de Wagner cantados en catalán por Einili Vendrell,
Mercé Punti y Joaquim Poch.
La tercera sala es la que
está dedicada a las “vanguardias” con la mención
de artistas catalanes modernos. Ahí tenemos a Dalí,
Brossa, Tapies y Perejaume. Aunque en la exposición la parte
moderna está equilibrada con el resto, en el catálogo
editado tiene un protagonismo más acusado, pues podemos ver en
él cuatro cuadros de Dalí, dos de Tapies, dos
composiciones visuales de Brossa y ¡cinco! fotomontajes de
Perejaume. Lo único que encontramos a faltar en la Exposición
fue una muestra de la escenografía catalana, sugerencia que
hemos hecho llegar a los organizadores para el caso de que la
exposición se presentase en algún otro lugar.
Como única cuestión
totalmente fuera de lugar se podría mencionar la proyección
de la película “Un Perro Andaluz” de Buñuel,
pues no era ni wagneriano, ni catalán. Ni siquiera el perro
era catalán. También hemos sugerido a los organizadores
la proyección de “Parsifal” de Daniel Mangrané.
En el brillante acto
inaugural echamos a faltar la presencia de alguna autoridad catalana.
Unicamente había representación española con la
Ministra de Agricultura Loyola de Palacio Valdés que pronunció
una breve charla sobre “Wagner y Gaudí” cuyo texto
en alemán fue repartido a los asistentes. También se
hallaba presente el Embajador Español en Bonn. El Dr. Rauch
tomó a su vez la palabra en representación del
Bayerische Vereinsbank, entidad que organiza anualmente esta
exposición en el hogar de los Wagner, indicando en primer
lugar que quien habría pensado que la ciudad española
de Barcelona se iba a convertir a principios de este siglo en una de
las más eminentes ciudades wagnerianas y que lo continúe
siendo en nuestros días. Y ello pese a que Wagner no llegó
nunca a pisar el suelo español. Esto es lo que les decidió
a mostrar por primera vez en Alemania, a través de esta
exposición, la vitalidad y el entusiasmo del wagnerismo
catalán. El Dr. Sven Friedrich responsable del Museo de
Wahnfried y de la dirección de esta exposición,
pronunció el discurso inaugural en el que subrayó la
importancia del interés despertado por Wagner en tierras
catalanas y ofreció una detallada descripción del
material expuesto.
También
tomó la palabra Wolfgang Wagner que lógicamente
presidía el acto. Al acabar tuvimos la oportunidad de
intercambiar unas palabras con él y nos relató la
rocambolesca historia de la partitura original de “Tristán”
que él depositó en 1955 en una caja fuerte en Barcelona
convencido de que los Festivales Wagner se repetirían cada
año. Al aplazarse el tema sine die, la partitura permaneció
por algún tiempo en Barcelona con tan mala fortuna que,
entretanto se promulgó una nueva ley sobre bienes artístiscos
y la imposibilidad de enviarlos más allá de nuestras
fronteras que impedía su repatriación legal, por lo
cual tuvo que pedir a una hija suya que la sacase de España
“ilegalmente” veinte años después.
El acto terminó con
dos dúos de “Doña Francisquita”
interpretados magníficamente y muy bien pronunciados por
Claudia Barainsky y Bernhard Schneider, acompañados al piano
por Ingrid Surgenor.
Pudimos saludar también
en dicho acto a Simone Holert, joven autora de una tesis sobre el
mismo tema de la exposición y encargada de encontrar y
recopilar el material que ha viajado de Barcelona a Bayreuth para
esta ocasión, quien amablemente nos devolvió algunas de
las cosas que la Associació Wagneriana ha cedido para este
para nosotros importante acontecimiento, como la carta que Winifred
Wagner nos envió escrita en catalán y que prefirieron
exponer por medio de una reproducción. Igualmente encontramos
entre los asistentes al Dr. Schertz-Parey, biznieto de Albert Wagner
-hermano de Richard-, y cuyo parecido con el Maestro es
verdaderamente excepcional. Incansable investigador wagneriano, en la
actualidad está trabajando en una biografía de Winifred
Wagner de próxima aparición. Le preguntamos sobre la
puesta en escena de “El Holandés” con el que esa
misma tarde se inauguraban los Festivales de este año y, como
ya le habíamos dicho que nosotros no teníamos entradas,
nos contestó lo que todos, que no nos perdíamos nada.
En cuanto al ambiente de
Bayreuth en época de Festivales sigue siendo singular y
entrañable. La figura del Maestro o las alusiones a temas de
sus obras se pueden ver en los escaparates de los más variados
establecimientos y también tienen lugar diversos actos
culturales. La Asociación Wagneriana de Nueva York organiza
conferencias preparatorias para cada drama, también la
Deutsche Richard Wagner Gesellschaft ofrece una conferencia
introductoria del drama wagneriano que se representa ese día
en el Festspielhaus y este año han regresado asimismo las
conferencias en lengua francesa a los Festivales de Bayreuth. Por su
parte, la Asociación Wagneriana de Bayreuth ofrece unos
conciertos preparatorios a cargo del excelente pianista Stefan
Mickisch.
Una actividad que nos
sorprendió -aunque deberíamos estar açostumbrados
a tales cosas-, es un ciclo de 21 conferencias durante 6 días
sobre el “apasionante” tema de “Wagner y los
Judíos”. Dicho ciclo estaba patrocinado por la
Universidad de Tel Aviv -entre otras-, e inmediatamente pensamos que
se podría haber organizado otro con el mismo título y
patrocinado por la OLP con conclusiones posiblemente diferentes. Es
curioso que entre los 21 temas tratados ninguno hacía
referencia al músico Halevy, que era precisamente el
compositor judío del que Wagner hablaba con más cariño.
En todo caso si este ciclo de conferencias puede ser el primero de
una serie dedicado a Wagner y los franceses, ingleses, españoles,
italianos... a realizar en sucesivas ediciones de los Festivales,
aplaudimos sin reservas la iniciativa.
Las
novedades editoriales también eran espectaculares, y entre
novedades y ediciones de años pasados o reediciones había
libros escritos por Wolfgang Wagner, Nike Wagner, Gottfried Wagner,
Friedelind Wagner, Wieland Wagner y la última novedad sobre la
recientemente fallecida viuda de Wieland Wagner. Sólo para
tener los libros de la familia ya se necesita un capital.
Al llegar a Barcelona nos
sorprendió el poco eco que una exposición dedicada a
Cataluña había tenido en nuestra tierra. El
Departamento de Cultura de la Generalitat no mostró el más
mínimo entusiasmo, Catauña Radio -clásica- dijo
que únicamente informaban de cosas que tenian lugar en
Cataluña y el departamento cultural de la misma emisora sólo
nos permitió pronunciar quince palabras y nos colgó el
teléfono con un: “Tomamos nota”, pero como
todavía no les habíamos dicho exactamente de lo que se
trataba la nota debió ser muy incompleta. Por fin el diario
Avui se mostró muy interesado. Recomendamos a nuestros
lectores la asistencia a dicha exposición aunque sólo
sea por motivos de solidaridad y agradecimiento, además
naturalmente de su interés...