INTERCAMBIO EPISTOLAR ENTRE
EL REY LUIS II Y WAGNER
Por
el Dr. Otto Strobel (1), Bayreuth
Los relatos que hasta hoy se han hecho públicos sobre la relación del Rey Luis II con Richard Wagner no incluían su intercambio epistolar. Es fácil ver lo que esto perjudicaba la autenticidad de estos relatos, excepción hecha de los excelentes trabajos de von Röckl y von Böhm, cuidadosamente elaborados, (2) si pensamos que Wagner y Luis II mantuvieron un intercambio de opiniones en sus cartas que se extendió a lo largo de casi 20 años (1864-1883).
Durante todo este tiempo
Wagner mandó al Rey 262 cartas, 15 poemas y dedicatorias
(exactamente 14 poemas y una dedicatoria en prosa) y 66 telegramas
(incluidos en ellos 9 poemas más). Wagner recibió del
Rey 177 cartas, (entre ellas tres con poesías del propio Rey),
2 poemas y más de 76 telegramas (en ellos otro poema).
En estos 598 escritos
queda reflejada clara y exhaustivamente la amistad que existió
entre Wagner y Luis II.
LAS CARTAS DEL REY
Antes que nada queremos
dejar claro que en estas cartas no se encuentra la más mínima
expresión que pueda ser calificada de sensacionalista.
Quien crea que en ellas existen componentes morbosos sobre la amistad
del Rey con Wagner está totalmente equivocado. El tono de las
cartas, a menudo ambiguo -en las últimas sensiblemente
atenuado- y excesivamente afectuoso se justifica por la fuerte
tendencia del Rey a lo exaltado y fantasioso, y a la ilimitada
admiración que sentía por la persona y por el arte de
Wagner.
No
debemos pensar que esta admiración fuese excesiva ya que sin
ella nunca se habría creado el fructífero vínculo
que unió el Rey al artista.
En
estas cartas queda reflejada la lógica inmadurez de un Rey que
subió al trono a los 18 años; pero ésto no
impide que encontremos en ellas un estilo vivaz y sugestivo, reflejo
del carácter del Rey. Naturalmente sus cartas no están
a la altura de las del genial artífice de unas obras de arte
tan excepcionales, 32 años mayor que él y buen
conocedor del mundo que los rodeaba; pero a pesar de todo no nos
queda ninguna duda de que su autor había captado perfectamente
la esencia y el valor de la personalidad y de la obra de Wagner.
En los últimos años, entre los setenta y principios de los ochenta, las cartas están impregnadas de una evidente y extraña resignación. Pero son precisamente estas cartas las que reflejan una más gran clarividencia no dejando entrever en absoluto que el hombre que las escribe estaba ya gravemente enfermo. Esto confirma que las cartas del maestro reconfortaban a Luis II y así hacía el tremendo esfuerzo de controlar su mente con la intención de ocultar al amigo su verdadero estado psíquico.
LAS CARTAS DE WAGNER
Estas cartas son sin duda
una de las más relevantes muestras de la literatura epistolar
alemana. La riqueza de sus juicios, tanto humanos, como artísticos
o políticos y todo cuanto se refiere al mundo de la cultura,
son de una calidad increíble y ellos nos demuestran el
esplendoroso genio de Wagner.
Además
estas cartas nos brindan información sobre los años que
Wagner pasó en Munich, Triebschen y Bayreuth y levantan el
velo de situaciones que hasta el momento nos eran desconocidas. La
característica esencial de estas cartas es su absoluta
sinceridad. Wagner no teme exponer al Rey, la realidad más
cruda, sobre todo cuando se trata de sus metas artísticas y de
sus obras. Sus juicios sobre terceros son precisos, aunque a veces
quizás excesivamente severos; pero con el paso de los años
hemos podido comprobar que eran muchas veces acertados.
Sólo en un punto
Wagner no es sincero con el Rey y es cuando habla sobre su relación
con la señora Bülow (Cósima). Es en este caso
cuando sus comentarios suenan casi siempre algo ambiguos, algo que ha
sido previamente estructurado. Pero no es que Wagner mienta
abiertamente al Rey, lo que hace es no entrar nunca en los pormenores
del asunto.
En
los últimos años, cuando Wagner se había alejado
ya espiritualmente del Rey, da muestras de una cierta afectación,
pero ésta fue rápidamente superada y es posible
encontrar de nuevo en sus cartas un tono coloquial, espontáneo,
amable y sereno.
Pero lo que está siempre presente en todas sus cartas es la auténtica e intensa gratitud hacia Luis II, expresada bellamente en los deliciosos versos que compuso en la Navidad de 1880 agradeciendo unas flores que el Rey le había mandado.
"El regalo generoso
de unas flores,
el
delicado revolotear de un saludo
en
el solsticio de invierno,
me
han recordado el pago de una deuda:
Beso
vuestras queridas manos
que
una vez me sostuvieron en la tormenta,
las
que me libraron de las cadenas,
las
que regias me salvaron."
Traducido del programa de
los Festivales de Bayreuth de 1936, por Rosa María Safont
CITAS DE RICHARD WAGNER SOBRE EL REY LUIS II DE BAVIERA
Extractos de unas cartas
inéditas dirigidas a August Röckel.
(Estos
fragmentos han sido reproducidos aquí por primera vez con la
especial autorización de la señora Winifred Wagner).
«Me niego a admitir
que deba limitarme a expresar que este joven es la persona más
noble y hermosa que pueda imaginarse, confieso con ésto, que
para mí es una absoluta certeza; me ha hecho elevarlo hasta
una total y sublime idealización. Yo -¡Dios lo sabe!-
ante tal perfección me siento casi siempre absolutamente
insignificante y vulgar. Seamos capaces de adquirir algo más
de categoría y nobleza...»
Munich,
15 de julio de 1865
«...Neumayr (3) debe
[...] saber que yo -como artista- ni por asomo tengo la más
mínima ambición, y que le he pedido encarecidamente al
Rey que me deje permanecer, aquí en Suiza, seis años
más, tranquilo, para que finalmente pueda terminar los
trabajos que tengo en proyecto y los que tengo ya empezados. Ahora
bien, el punto de vista del Rey es diferente; él es joven e
impaciente, quiere ver representadas de inmediato las obras que tengo
en mente, y además quiere tenerme a su lado. Esta ansiedad es
tan fuerte que aconsejo, que para el bien del Jefe de Estado de
Baviera -dejando completamente aparte mi interés personal- no
pongan trabas a la realización de sus planes artísticos,
que al fin y al cabo sólo redundarán en beneficio de su
reino; lo que deben hacer es favorecerlos ya que así el Rey,
más tranquilo, estará dispuesto a cumplir gustosamente
los vitales y graves deberes de Estado. Tengo sus proyectos, tanto en
lo que concierne a los sentimientos como a las ideas, por altamente
valiosos, generosos, hermosos, dedicados al progreso de su pueblo y
hasta -ésto espero- al desarrollo y consolidación de
Alemania. Pero esto será, siempre y cuando no crea ver en
todos los que le hablan de política unos enemigos de su pasión
por el arte. Si en Alemania quedara un resto del verdadero espíritu
alemán que respeta todo lo grande y noble, no serían
necesarias las solapadas maniobras que intentan situar, de manera tan
declarada, a un hombre como yo entre el príncipe y su pueblo».
Lucerna, 25 de octubre de
1866.
Traducido del programa de los Festivales de Bayreuth de 1934, por Rosa María Safont.
NOTAS:
(1) El Dr. Otto Strobel se ocupaba en ese momento de la edición de la correspondencia completa de Wagner y Luis II en cinco voluminosos tomos que se empezaron a editar en 1936 y se acabaron en 1939. Disponemos en nuestra biblioteca de esta rara edición.
(2) - Sebastian RöckI:
Ludwig II und Richard Wagner Munich 1918.
- Gottfried von Böhm:
Ludwig II, Köning von Bayern. Sein Leben und seine Zeit,
Berlin 1924.
(3) Max von Neumayr, el 5
de octubre de 1866, fue nombrado sucesor del Consejero de Estado
Franz von Pfistelmeister en el puesto de Secretario del Gabinete del
Rey Luis II de Baviera.