WAGNER POP
Por Jordi Mota
Ir
al menú principal
No hay que asustarse.
No nos referimos a la posibilidad, frecuentemente utilizada hace ya
algunos años, de hacer versiones modernas de obras clásicas
con la pretendida -y no conseguida- finalidad de popularizarlas.
¡Pobre Novena, entre otras! De lo que queremos tratar aquí
es de otra cosa, de un auténtico Wagner popular, algo que
parece no ser aceptado por casi nadie, teniendo como resultado que
Wagner queda marginado a un círculo intelectual muy reducido y
no siempre lo selecto que sería de esperar.
Tanto en nuestro libro
“Pintores Wagnerianos” como en el último “Das
Werk Richard Wagners im Spiegel der Kunst”, fuimos
frecuentemente cuestionados en nuestra selección de pinturas o
dibujos tanto por amigos como por críticos o incluso por los
mismos editores, por incluir algunas obras “kitsch” o de
valor demasiado modesto. Algunas no llegaron ni a publicarse. Sin
embargo el motivo que nos había llevado a seleccionarlas era
la demostración palpable de que el fenómeno wagneriano
fue totalmente popular, de ahí que también produjera
algunos productos de calidad mediocre o incluso mala. Hoy, cuando
parece que Wagner es para “entendidos” puede llegar a
sorprender, pero hay que tener en cuenta que eso no ha sido siempre
así, pues si la música es en parte difícil de
asimilar para gente sin cultura musical, el sentido de la obra de
arte total está al alcance de todos. Cuando algunos críticos
musicales -normalmente los no wagnerianos-, insisten machaconamente
en que lo que ha quedado de Wagner es básicamente la música
y que el resto de la aludida obra de arte total no ha tenido apenas
importancia, cometen el error característico de ese actual
reducido círculo intelectual y elitista de aficionados a la
ópera. Más bien tendrían que decir que de Wagner
ellos únicamente han dejado la música. Un prestigioso
crítico de la categoría de Roger Alier cae también
en ese común error. Para él, como para tantas personas
relacionadas con el mundo de la ópera, lo principal, con
frecuencia lo único que ha quedado de Wagner, es la música.
Estas afirmaciones son en cierto modo comprensibles ya que para Roger Alier el mundo se reduce fundamentalmente a la música en general y a la ópera en particular. Es el mismo error de Menéndez y Pelayo, Unamuno, Baudelaire o Blasco Ibáñez al pretender que es la poesía lo más importante en Wagner. Lógicamente para ellos, poetas, literatos, era la parte literaria la que más les atraía; en el caso de Unamuno lo único. Pero tampoco es cierto que eso sea lo más importante. Cada cual lo ve desde su propia especialidad, pero en conjunto lo que destaca es la obra de arte total.
Lo que ocurre es que los dramas wagnerianos se han confundido actualmente con la ópera y es más tema de conversación entre aficionados a la música que a la poesía, pero ello no desdice el hecho, evidente, de que lo que diferencia a Wagner de los otros músicos es precisamente que la música no es lo más importante -recordemos el canto hablado- o, en todo caso, tan importante como los otros aspectos. Sobre la argumentación, también frecuentemente utilizada, en el sentido de que mucha gente escucha la música de Wagner de manera aislada, oberturas o preludios, o a veces simplemente se limita a escuchar sin saber lo que ocurre, he de recordar al respecto que de entre todos los numerosos Oscars que se conceden en Hollywood únicamente el de la música puede ser separado del todo que es la película, y sería absurdo pretender que por ello la musica es más importante que la película en sí. Incluso hay bandas sonoras que tienen gran éxito comercial, pero siempre inferior a la película que sería el equivalente a la obra de arte total. No se editan libros con fotos de un Oscar a la mejor fotografia, ni libros con los diálogos, ni videos de las películas con el texto pero sin la música, y lo mismo con todos los otros numerosos Oscars. Pero si el texto sin música es inimaginable, la musica sin texto es de lo más común. Es un fenómeno que lleva consigo la propia naturaleza de la música, pero de ninguna manera quiere ello decir que sea lo más importante de la obra wagneriana. También hay que prestar atención al hecho de que aunque en una película lo que más nos interesa es el guión, la trama, la historia, y aunque guionista, director o montador son más importantes que los actores, éstos son mucho más conocidos, pero resultaría absurdo pretender que por el hecho de ser más conocidos son también más importantes. Lo mismo podemos decir de la música en relación con el resto de partes fundamentales de la obra de arte total en las obras de Wagner; puede ser más conocida pero no más importante. Por otra parte si los personajes de Wagner en vez de cantar esos extensos pasajes dramáticos se limitaran a cantar bailando el “Can-Can” como los dioses de Offenbach, dudamos mucho que Wagner fuese exactamente valorado como ahora aunque así debería ser, según los entusiastas de excluir todo lo demás de la obra wagneriana.
Igualmente no es indiferente la época de la obra y nunca será lo mismo una película de policías y serenos que ocurra en los glaciares del Canadá, que en Medellín en medio del cártel de la droga. De la misma manera que no es lo mismo Wotan en medio de un bosque sombrío, elaborando profundos pensamientos, que una Lulú en los bajos fondos. Ocurre con frecuencia -entre los wagnerianos, no entre los aficionados a la ópera-, que ha lectura del texto entusiasma a la primera, pero la comprensión de la música requiere una “práctica” progresiva por tratarse de un lenguaje diferente. A este respecto las transcripciones sirven maravillosamente para introducir en la música de Wagner al interesado que no proviene del mundo musical.
Lo que convirtió a Wagner en tremendamente popular en Cataluña no fue la audición concertante de un “Parsifal” completo sin conocimiento del texto, sino la edición de las traducciones de nuestra antecesora la ASSOCIACIÓ WAGNERIANA de Joaquín Pena y la multitud de conciertos -especialmente de la Banda Municipal- con selecciones y transcripciones de obras de Wagner. En un principio las grabaciones en discos carecían de la traducción, sobre los años setenta todas la tenían y ahora de nuevo se carece de ella lo cual dificulta la comprensión de la obra wagneriana y la limita a los que, por estar familiarizados con el lenguaje musical, pueden disfrutar, -al menos parcialmente- a Wagner, sin necesidad de conocer el texto.
También las transcripciones, variaciones, fantasías etc. son mal vistas por los “expertos”, quienes pontifican que la única manera de poder escuchar la obra de Wagner es a través de la correspondiente versión orquestal. Esta actitud tiene evidentemente un parte positiva, la del respeto a los deseos del artista, sin embargo las transcripciones, forman también parte de la popularización de la obra wagneriana. Especialmente ahora cuando utilizar una orquesta únicamente está al alcance de las multinacionales o poderes públicos, el papel de la transcripción, la fantasía o las variaciones, recobra el sentido que tuvo en la vida de Wagner cuando las obras eran conocidas básicamente a través de reducciones para piano efectuadas por los mejores músicos del momento. El mismo Wagner no tenía más recurso que dar a conocer sus obras en pequeños círculos a través del piano y con frecuencia cantando él todas las partes. Pero parece como si hoy el tema de las transcripciones o reducciones para piano no tenga el más mínimo interés, pese a los grandes músicos que intervinieron en ellas. Incluso las fantasías o variaciones son muy interesantes, pues a veces hay temas, como el de “amor” de “Lohengrin” o “Redención por amor” de “El Ocaso”, de los que lamentamos su brevedad. El mismo Wagner en “Kinderkatecismus” hizo unas “variaciones” sobre el tema de la “Redención por amor”, prueba de que también a él le pareció un tema “desaprovechado”. Lo mismo puede decirse del “Idilio de Siegfried” o de dos de los lieder a Mathilde Wesendonk, auténticas variaciones, o fantasías (estudios) sobre “Siegfried” y “Tristán”.
Tampoco hemos de olvidar que Wagner rogaba a Hans Richter que le interpretara por la noche, con la trompa y desde una isla cercana, los temas recién compuestos de “Los Maestros Cantores”. Wagner, además, ponía, como siempre, un muy cuidado interés en que las transcripciones o reducciones fuesen adecuadas y en ocasiones critica algunas furiosamente, mientras que en otros casos las aplaude sin reparos.
Hay transcripciones que han hecho historia, como las de Liszt o en Cataluña las de Lamote de Grignon para Banda celebradas por músicos del mayor prestigio, (Knappertbusch, Strauss, Weingartner...) pero casi nunca se da importancia a tales trabajos de transcripción. Hay también transcripciones o reducciones para piano fáciles, lo cual contribuye igualmente a la popularización de las obras de Wagner y hace accesible las mismas a muchos músicos jóvenes que de ninguna manera se podrían acercar a ellas si tuvieran que disponer de una orquesta sinfónica. Las transcripciones han sido innumerables y nos vamos a limitar a citar una selección.
Las reducciones para piano de los dramas wagnerianos, bien sean canto y piano o piano solo, se deben a músicos como Theodor Uhlig (1822-1853), Joseph Rubinstein (1847-1884), Hans von Bülow (1830-1894), Felix Mottl (1856-1911) o Karl Klindworth (1830-1916), todos ellos músicos o pianistas de gran renombre -wagnerianos además-, que posiblemente tuvieron frecuentes problemas para lograr las mejores versiones. Por ello no hay que considerar como “poca cosa” una audición para canto y piano y hay que tener en cuenta que en todo este tipo de transcripciones hay importantes diferencias entre ellas, aunque todas queden como “transcripciones”. También hay que mencionar las transcripciones orquestales de fragmentos cantados algunos de los cuales se deben al propio Wagner, como por ejemplo la famosísima página musical que une “el preludio y la muerte de Isolda” en una misma página orquestal. También efectuó Wagner versiones orquestales de algunas páginas especialmente seleccionadas de “la Tetralogía”, así como de prácticamente todas las obras, en ocasiones limitándose a modificar el final para darle sentido de concierto, sin embargo casi siempre se omite en los conciertos el mencionar el autor de las versiones que se escuchan. Esto es doblemente sorprendente cuando ahora, por fin, en muchos programas se relacionan todos los músicos o miembros del coro hasta hace poco absolutamente anónimos. Diremos al respecto que en el primer programa que nosotros tenemos de los Festivales de Bayreuth en 1912, ya se detallaban los nombres de todos los miembros de la orquesta y coros. También a Wagner se debe la instrumentación de uno de los lieder a Mathilde Wesendonck (“Traume”), sobre cuyo modelo instrumentó Felix Mottl los restantes, así pues es igualmente “digno” escuchar los mencionados lieder con orquesta que con piano.
TRANSCRIPCIONES PARA PIANO U ÓRGANO
Evidentemente el capítulo más importante de las transcripciones es el dedicado al piano, y hay que destacar que en este campo hay realmente obras excelentes. No vamos a hablar de las quince de Liszt por ser las más populares, pero mencionaremos con especial interés las de Joachim Raff (1822-1882), compositor acreditado en su tiempo y cuya “Reminiscenz núm. 4” de “los Maestros Cantores” pudimos escuchar en portentosa interpretación al pianista Cyprien Katsaris. El mismo compositor es autor de otras obras similares sobre “Lohengrin”, “Tannhiluser” y “el Holandés Errante”, además de una obra para piano y violín sobre esta última obra. Hans von Bülow es autor de una reducción para 2 y 4 manos de la “obertura Fausto” y de la “Hundigungmarsch”, así como de transcripciones de fragmentos de diversos dramas, lo mismo puede decirse de Tausig (1841-1871) y Rubinstein; a Hugo Wolf(1825-1876) se deben dos fantasías para piano sobre temas de “Los Maestros” y “La Walkiria”, esta última de casi media hora de duración. Eh pianista Alfred Jael (1832-1882) realizó estimables arreglos para piano de fragmentos de “El Holandés Errante”, “Lohengrin”, “La Tetralogía”, “Maestros Cantores”; al pianista y compositor Louis Brassin (1840-1884) se le deben diversas transcripciones de “la Tetralogía” algunas de las cuales alcanzaron mucha fama; el compositor Eduard Lassen (1830-1904) es autor de transcripciones para piano de “Los Maestros Cantores” y “Tristán”, este compositor es autor de una ópera titulada “Frauenlob” sobre el inmortal Minnesinger, así como de una música incidental para “los Nibelungos” de Hebbel y para una obra de Calderón. A otro gran músico, especialmente conocido por sus trabajos didácticos, Carl Czerny (1791-1857) se debe también un rondó sobre un tema de “Rienzi”. Mientras que el pianista y escritor Heinrich Ehrlich (1822-1899), autor de un libro titulado “Wagnersche Kunst und wahre Christentum” (1888) realizó una curiosa transcripción para piano a 8 manos del Preludio de “Tristán”. A Ferruccio Busoni se debe también una curiosa transcripción realizada a los 17 años sobre la Marcha Fúnebre de “El Ocaso”. Tampoco hemos de olvidar a Josep Rodoreda (1851-1922) autor de una fantasía sobre el “Holandés Errante”. Por último, entre las más recientes transcripciones hay que mencionar a Glenn Gloud (1932-1982) quien se aventuró a realizar las suyas propias, con especial mención del “Idilio de Siegfried”, pero también de otros fragmentos de “los Maestros” y de “El Ocaso de los Dioses”. A Zoltán Kocsis (1952-) se debe una transcripción de las oberturas de “Tristán” y “Maestros”. Un joven pianista actual, Stefan Mickisch, es autor de una extensa transcripción o fantasía de fragmentos de “El Ocaso” de 32 mmutos, así como de otras de los preludios de “Tristán” y de “los Maestros”. Recientemente el pianista Bruno George ofreció como propina en su concierto del 26 de octubre de 1996 en la Asociación Wagneriana de Annecy una transcripción personal de la marcha de los caballeros del Grial de “Parsifal”. Y en la ceremonia inaugural del Prinzregentheater de Munich se programó una horrenda pieza titulada “Minuten Tristán” para 12 pianistas (con seis pianos).
También existen diversas transcripciones para órgano, de Liszt (Coro de peregrinos) de la que hizo dos versiones, así como de Sigfrid Karg-Elert (1877-1933) con fragmentos de “Tannhäuser”, “Maestros” y “Parsifal”, además de dos lieder a Mathilde Wessendonk. Existe igualmente una curiosa y estridente versión para órgano de la “Cabalgada de las Walkirias” de Edwin Henry Lemare (1865-1934). También el organista Harald Feller se aventuró a transcribir muy correctamente el Preludio de “Tristán”.
TRANSCRIPCIONES PARA VIOLÍN
La bellísima y sencilla “Hoja de Álbum en Do” de Wagner, fue transcrita para violín y piano por el violinista August Wilhelm (1845-1908) que en 1876 fue concertino en Bayreuth y que había estudiado con Raff. También se debe a este mismo autor un arreglo para violín y pequeña orquesta del lied “Träume” y del “canto del Premio de Walther”. Otro concertino de Bayreuth, Arthur Kulling, hizo transcripciones o fantasías para pequeña orquesta o grupos de violines como el “monólogo de Wotan” para seis instrumentos. A otro prestigioso violinista, en este caso checo, y también compositor, Franz Drdla (1869-1944) se deben dos Fantasías op. 130 y 133 para violín y piano sobre “Lohengrin” y “Tannhäuser”.
TRANSCRIPCIONES PARA VIOLONCELLO
Para violoncello hay que mencionar a Friedrich August Kummer (1797-1879) violoncelista muy valorado por Wagner que formó parte de orquestas dirigidas por el propio maestro y anteriormente por Weber y Marschner. Transcribió para su instrumento -con muy bello efecto, todo hay que decirlo-, fragmentos de “El Holandés”, “Tannhäuser”, “Lohengrin”, “Maestros” y “Tristán”. Al discípulo de Kummer, Juius Golterman (1825-1876), se debe una transcripción de la “Hoja de Album” de Wagner dedicada a la señora Schott. También existe un arreglo de David Popper (1843-1908) violoncelista muy admirado por Büllow, de la Hoja de Album en Do. Recientemente el violoncelista Julius Berger ha grabado un compact con -sus propias transcripciones con dos “lieder de Mathilde Wessendonk” y fragmentos de “Lohengrin”, “Rienzi” y “Tannhäuser”.
TRANSCRIPCIONES PARA TROMPA
Evidentemente la trompa tiene un protagonismo destacado en la obra de Wagner y podríamos decir que todo empezó con Hans Richter quien deleitaba a Wagner con algunas páginas musicales para este instrumento como la “Sonata” de Beethoven. Hans Richter había sido trompista en la Orquesta Filarmónica de Viena. Se le debe la obra “Wagneriana. Fantasie für 5 Hörner” que incluye temas de “la Tetralogía”, “Holandés”, “Maestros”... Otro prestigioso trompa de ha misma orquesta Filarmónica de Viena, es Karl Stiegler (1876-1932), autor de numerosas transcripciones wagnerianas como sus fantasías para 8 trompas de “Lohengrin”, “Siegfried” y “Tristán”. En la actualidad hay que citar la “Rheingold-Fantasie” para 8 trompas de Manfred Klier (1935-), uno de los actuales trompas de la orquesta de los Festivales de Bayreuth. Sin embargo el más prolífico de todos es sin duda el actual trompa de la Orquesta Filarmónica de Viena, Roland Horvath a quien se deben, entre otras, las siguientes transcripciones: “Der Ring des Nibelungen. Fantasía para trompa y piano”, “Adioses de Wotan para bajo, trompa y piano , Escena de caza de Tristán, para quinteto de trompas”, “Escena de la revelación de la Walkiria para quinteto de trompas” y “Ekloge auf Richard Wagner, sobre temas de la séptima de Bruckner”. A petición nuestra y para un previsto próximo concierto a cargo de Stefano Palachi realizó amablemente una transcripción de Hermann en “Tannhäuser”, para bajo, trompa y piano, aunque a última hora el Sr. Palachi renunció al concierto anunciado.
OTRAS TRANSCRIPCIONES Y FANTASÍAS
Como ya hemos dicho las transcripciones para orquesta son numerosas aunque en muchas ocasiones no se cita a su autor. Entre los más populares tenemos a Leopold Stokowsky (1882-1977) quien realizó muchas, entre ellas “Liebesnacht” (fragmentos actos II y III de “Tristán”), arreglo del preludio del acto III de “Tannhäuser”, síntesis sinfónica del acto III de “Parsifal”, Cabalgada y adioses de Wotan de “La Walkiria” y un extenso resumen de “El Oro del Rhin”. Recientemente otro acreditado director, Lorin Maazel (1930-), ha obtenido bastante éxito -1990- con un disco titulado “Tannhäuser sin palabras”, que resume toda la obra de manera sinfónica. Hace poco se pusieron de moda las transcripciones para metal de las obras de Wagner, y autores actuales y poco conocidos (Arthur Frackenpohl, Frank Winterbottom, John Hartmann, Dan Godfrey...) realizaron transcripciones de casi todo, incluso de la Grosser Festmarch y el heder “Träume”. En 1996 se estrenó en Finlandia una curiosa transcripción para tres guitarras titulada “Homenaje a Wagner” sobre temas de “Parsifal” por el músico finés Martti Parkkari. Recientemente, se ha editado un disco con transcripciones para piano y acordeón de Jürgen Christ y Wolfgang Zinke. No hay que olvidar tampoco diversas obras curiosas como el larghetto op.74 de Dvorak con temas wagnerianos, los “Souvenirs de Munich” de Chabrier sobre temas de “Tristán”, los “Souvenirs de Bayreuth” de Fauré, todos ellos recogidos en un curioso disco. A Joaquín Turina (1882-1949) se le debe una obra titulada “Hans Sachs” que nada tiene que ver musicalmente con la música de Wagner y también existe una obra de Granados, con el sugestivo título de “Eva y Walther”. Por último mencionaremos las transcripciones para trío (piano, violín y violoncello) de Miquel Domenech Espanyol, director artístico de la primera ASSOCIACIÓ WAGNERIANA, y que fueron programadas en un concierto celebrado el 20 y 29 de diciembre de 1904. Se ofrecieron transcripciones de “Parsifal”, “Maestros” y con cuarteto y voz, dos de “Tristán”. También se estrenó en Andalucía en 1997 una fantasía para quinteto de cuerda titulada “Wagneriana” y cuyo autor es Leo Brower, que tiene también otra composición del mismo estilo sin estrenar.
Seguidamente ofrecemos una
discografia sobre el tema. Frecuentemente recibimos críticas
en el sentido de que nos ocupamos poco de las novedades
discográficas, pero reiteradamente insistimos en que numerosas
revistas especializadas tratan el tema periódicamente y con
gran calidad. En este caso incluimos una discografia por estar este
aspecto olvidado en unos casos e infravalorado en otros.
DISCOGRAFÍA
(DC=Disco Convencional;
CD=Compact Disc)
PARA PIANO:
- Margit Haider, piano: “Fantasía sobre Rienzi” y “Canto a la estrella de Tannhäuser” de Liszt. Fantasía sobre el “Holandés Errante” de Norbert W. Nowotny. Además obras para piano de Wagner. (CD)
- Gerhard Oppitz, piano. Transcripciones de Liszt de “Parsifal” y “muerte de Isolda”. Además obras para piano y lieder de Wagner y obras pianística de Liszt dedicadas a la muerte de Wagner. (CD)
- Glenn Gould, piano. Transcripciones propias: Preludio “Maestros”, “Viaje de Siegftied por el Rhin” e “Idilio de Siegfried”. (DC)
- Cyprien Katsaris, piano. Transcripciones de Rubinstein, Busoni, von Büllow, Brassin, Raff y Rupp. (CD)
- Endre Hegedüs, piano. Transcripciones de Liszt: “Tannhäuser” y “Fantasía sobre Rienzi”. (DC)
-Michele Campanella, piano. Transcripciones de Liszt: “Tannhäuser”, “Parsifal”, “Anillo”, “Holandés”, “Lohengrin”, “Tristán”. (DC)
- Daniel Barenboim, piano. Transcripciones de Liszt de “Tannhäuser”, “Holandés”, “Lohengrin”, “Tristán”. (CASSETTE)
- Stefan Mickisch, piano.
Las dos Fantasías de Wolf y la propia de Mickisch sobre “El
Ocaso”. (CD)
PARA ÓRGANO:
- Harald Feller, órgano. Transcripciones de Liszt, Sigfrid Karg-Elert, Edwin Henry Lemare y el propio organista. “Tannhäuser” (segunda versión de Liszt), “Maestros”, dos “lieder de Mathilde Wessendonk”, “Tristán”, “Anillo” y “Parsifal”. (CD)
- Kalevi Kiviniemi, órgano.
“Coro de los peregrinos de Tannhäuser” de Liszt,
primera versión. “Am Grabe Richard Wagners” de
Liszt. Además otras transcripciones de Liszt y música
de órgano. (CD)
PARA VIOLONCELLO:
- Werner Thomas, violoncelo; Carmen Piazzini, piano. Transcripcio-nes de Friedrich August Kummer de “El Holandés”, “Tannhäuser”, “Lohengrin”, “Maestros” y “Tristán”. (DC)
- Pau Casals. En diversos discos interpreta fragmentos de Wagner pero ignoramos la transcripcion utilizada. (DC)
- Julius Berger,
violoncello; Norma Shetler, piano. Transcripciones de Liszt para
piano solo y de Julius Berger para violoncehlo y piano sobre diversas
obras de Wagner. (CD)
PARA TROMPA:
- Roland Horvath, trompa. “Ekloge auf Richard Wagner”. (18 minutos) Además obras de Dukas, Debussy, Messiaen y Pelinka. (CD)
- Roland Horvath, trompa; Rudolf Holtenau, bajo; Fritz Brucker, piano. “Adioses de Wotan” (16 minutos) y “Monólogo del Holandés Errante” (13 minutos) para bajo, trompa y piano. Además otras transcripciones de ópera para los mismos instrumentos de Tschaikowsky, Händel, Puccini y Verdi. (CD)
- Günter Högner, trompa. “Fantasía sobre el Anillo” (12 minutos), para trompa y piano. Arreglo Horvath. Además otras transcripciones de ópera para diversos instrumentos. (CD)
- Ocho trompas de la orquesta de los Festivales de Bayreuth. Fantasías de Karl Stiegler sobre “Lohengrin” (14 minutos) y “Siegfried” (12 minutos). Además música diversas para trompa. (DC)
- Ocho trompas de la orquesta de los Festivales de Bayreuth. Fantasía sobre “Tristán” (16 minutos) de Karl Stiegler y sobre “el Oro del Rhin” (20 minutos) de Manfred Klier. (DC)
- Hans Pizka, Erhard Zehetner, Franz Soellner, Eduard Geroldinger (trompas). Hans Richter. “Wagneriana”. Incluye además música popular para cuarteto de trompas de Erich Pizka y algunas transcripciones. (CD)
- Ocho trompas de la
orquesta de los Festivales de Bayreuth. Video con Karl Ridderbusch
con canciones populares alemanas y también “Coro
Peregrinos”, preludio acto III “Maestros” y “Marcha
de los Nibelungos” para ocho trompas. (Video).
PARA METAL:
- Canadian Brass,
transcripciones de “La Walkiria”, “Ocaso”,
“Tannhäuser”, “Maestros”, “Lohengrin”,
“Rienzi” y el aludido “Wessendonk lieder”.
(CD)
PARA OROUESTA:
- Muy numerosos.
Mencionaremos por ser el más reciente el aludido de Lorin
Maazel sobre “Tannhäuser” editado por Sony. Orquesta
de Pittsburg. (CD).