Quizás algunos de
nuestros lectores estén sorprendidos por el hecho de que en nuestras
páginas no hayamos ni siquiera mencionado la aparición del
polémico libro de Gottfried Wagner del que han hablado casi todos
los medios de comunicación. La razón es sencilla. Al menos
de momento no queremos participar en esta “guerra sucia”. Ya es triste
y lamentable que un hijo hable mal de su padre, pero lo es mucho más
que sus críticas se dirijan a padres, abuelos y bisabuelos, es decir,
a todos sus progenitores famosos, pues no parece tener interés en
hablar mal de los anteriores. No deja de ser significativo que de los once
biznietos de Wagner la prensa se limite a hablar de este.
Desde que en 1955 en Barcelona
-con motivo de los Festivales Wagner- las portadas de casi todos los diarios
y revistas fueron dedicados al Maestro apareciendo centenares de artículos
apasionados y apasionantes; cada vez que los medios de comunicación
se ocupan del compositor es para volver una y otra vez sobre los manidos
temas de siempre: homosexualismo, anti-feminismo, Hitler, nazis, judíos,
campos de concentración... Prácticamente todos los artículos
aparecidos con motivo de los Festivales de Bayreuth en Barcelona y publicados
en aquellas fechas, serían ahora considerados poco periodísticos.
Nosotros no queremos caer en
la polémica vulgar iniciada por Gottfried Wagner. El libro -los
artículos, entrevistas, programas de televisión....- de Gottfried
Wagner no van dirigidos a los wagnerianos, ni siquiera a los amantes de
la ópera, sino que están exclusivamente pensados para los
políticos desvinculados del mundo wagneriano que serán, probablemente,
los que tendrán la ultima palabra a la hora de determinar la sucesión
en Bayreuth.
Lo cierto es que toda la kermese
montada por Gottfried a nada se asemeja más que a una pre-campaña
electoral. No deja de ser triste que Friedelind, la nieta de Wagner, para
lograr la dirección de los Festivales -que no logró-, llamase
nazi a su madre, y ahora Gottfried, el biznieto, con el mismo propósito
-y esperemos que con el mismo resultado- vuelve a llamar nazi, pero en
este caso a su padre.
Todo este montaje alentado
por la prensa y aplaudido por intelectuales de salón podría
compararse con la trama y el ambiente de “Lulú”, pero desde luego
nada tiene que ver, ni remotamente, con la sublime música y la conmovedora
poesía de los dramas wagnerianos. Por ello nosotros queremos quedar
al margen de todo esto. Dice el refrán popular: “si no puedes decir
nada bueno de una persona no digas nada”. Esta va a ser nuestra actitud.