Se puede considerar que
la historia de las representaciones en Sevilla es la historia de las representaciones
de “Lohengrin”, si bien es cierto que en la temporada de 1899 se representaría
“Tannhäuser” (con dos exhibiciones exitosas) y que sería también
programada en la temporada de 1912, pero en todo caso sería “Lohengrin”
la obra que aparecería periódicamente en la cartelera sevillana.
Hay que esperar a 1992 para que tenga lugar una nueva representación
wagneriana con “El Holandés Errante”; con ello son pues tres las
obras de Wagner que han visitando la ciudad hispalense.
Sería en 1892 cuando
“Lohengrin” supondría el estreno de una obra de Wagner en Sevilla.
Si bien puede considerarse que el nivel operístico de Sevilla era
digno, es evidente que se hallaba un tanto al margen de lo que era usual
en el resto de Europa. Hacía nueve años que había
muerto el maestro alemán y cuarenta y dos desde el estreno original
de “Lohengrin”.
Sin embargo el estreno en Sevilla
va a alcanzar un relieve especial, no tanto por ser el primer Wagner sino
por los medios escénicos con que contaría. Una característica
básica de las representaciones operísticas en Sevilla ha
sido siempre, hasta 1992, la escasez de medios escénicos, tanto
escenografía como vestuario, etc. que han sido elementos poco valorados,
casi siempre muy parcos e incluso, en ocasiones, realmente pobres. Sin
embargo el “Lohengrin” de 1892 gozaría de una puesta es escena primorosa.
Es presumible que el empresario, Sr. Rodrigo, tuviese un afecto o interés
especial por la obra wagneriana, ya que aquel extra de medios puestos a
disposición de tal obra reviste un carácter muy excepcional.
Según parece incluso se desdeñó el aspecto de la rentabilidad
del espectáculo.
Ya en vísperas del estreno
la prensa sevillana comentaría la llegada de una obra de Wagner
a Sevilla. En “El Baluarte” aparecería un interesante y muy acertado
artículo sobre el carácter de la
obra wagneriana, era firmado por Gerónimo Zanné Rodríguez
y en él se ensalzaba la superioridad del drama musical sobre el
belcantismo, sobre todo en el aspecto musical, y se deseaba la mejora para
este género considerado como el futuro de la lírica.
El éxito de aquel estreno
fue memorable, teniendo lugar otras tres representaciones en la temporada.
Esto debe apreciarse si tenemos en cuenta que sólo contadas obras
italianas, muy queridas en Sevilla, llegaban a ser representadas en aquella
época en cuatro ocasiones.
Volverá “Lohengrin” a
la cartelera en 1897 con tres representaciones. Pero a partir de entonces,
y siendo extensible a todas las óperas, el número de representaciones
se acortaría algo; sólo raramente volvería una obra
a representarse en tres ocasiones, no pasando “Lohengrin” de dos. Este
aspecto de las representaciones en Sevilla sólo debe considerarse
hasta 1992 en que se inicia una nueva época para la lírica
en esta ciudad.
Tras aquel estreno de 1892
no volverá a verse “Lohengrin” con tal profusión de medios,
ajustándose con ello en sucesivas temporadas al nivel general.
Debe considerarse como lo más
importante en la historia de “Lohengrin” en Sevilla, junto a aquél
lujo inicial, el éxito que conseguiría la Srta. Beatriz Ortega
Villar en su debut, precisamente encarnando a Elsa, y que en compañía
de Francisco Villas harían un “Lohengrin”, en lo que a sus papeles
se refiere, muy exitoso, en la temporada de 1907. A título anecdótico
apuntaremos que, a solicitud del público, Francisco Villas tuvo
que repetir el “racconto” y lo hizo en castellano, para gran sorpresa del
público que le tributaría una gran ovación. Por cierto
que cuando “Lohengrin” se estrenó en 1892 fue cantado en italiano.
El punto álgido en la representación de “Lohengrin” en Sevilla se alcanzará en 1909, si bien no todo estuvo brillante ni mucho menos, el éxito conseguido de nuevo por la Srta. Villar fue clamoroso. Durante toda la representación arreciaron las tandas de aplausos, viéndose obligada la cantante a salir varias veces al escenario terminada la función. Y ese sería “el canto del cisne” de “Lohengrin” y de Wagner en Sevilla en aquellos tiempos, pues la ópera entraba en gran declive. Ya en el primer lustro del siglo quedaron dos años sin temporada operística. En 1909 el Teatro San Fernando, sede de la ópera de Sevilla, sería destinado a cinematógrafo y teatro de variedades.
El café-concierto, el
cine y el entonces llamado género sicalíptico hacían
furor. En 1910 y 1911 no habría ya temporada de ópera, sin
embargo en 1912, en un intento de sacar el género a flote, el conocido
maestro Tolosa, principal director de la orquesta de Sevilla y del San
Fernando, organizaría una nueva y ambiciosa temporada. Se programaron
veinte representaciones, pero sólo tendrían lugar poco más
de la mitad.
“Lohengrin” y “Tannhäuser”
que estaban programadas, no pudieron representarse. Ni Francisco Viñas,
contratado en esa temporada, volvería a actuar.
Desde 1892 habían tenido
lugar quince representaciones de “Lohengrin” en ocho temporadas, durante
un período de diecisiete años.
Hay un largo lapso de tiempo
sin ópera en Sevilla hasta que, en 1940, se inaugurará de
nuevo una temporada en el marco de la celebración del primer año
de la victoria. Lo más característico de esta segunda época
va a ser el escaso número de representaciones, nunca más
de seis o siete, si bien obras distintas en cada caso.
Sería mérito
del Sr. Francisco Aguirre Sarobe la organización de las temporadas
y la contratación del elenco artístico, que siempre contaría
con la máxima calidad. A ello ayudaría la buena relación
política con Italia y Alemania. En cuanto a los medios escénicos,
serían tan pobres como en años anteriores.
Por última vez en su
historia, el Teatro San Femando sería escenario de representaciones
líricas. Ello ocurriría con un carácter interino,
ya que no habían terminado las obras de reconstrucción, por
motivo de un incendio, del teatro que estaba destinado a albergar las nuevas
representaciones. Sería el Teatro de la Exposición, rebautizado
como Teatro Lope de Vega; aquí tendrían lugar todas las exhibiciones
operísticas a partir del año 1941. De nuevo en 1958 cesa
la ópera en Sevilla. Sólo se vería en esta etapa una
obra wagneriana, de nuevo el sempiterno “Lohengrin”, representado en 1944.
En los años siguientes,
hasta el inicio del tercer periodo que tiene lugar con la Exposición
Universal de 1992, sólo se verían aisladas representaciones,
al aire libre, muy espaciadas en el tiempo. El lugar escogido para ello
será el coso de la Maestranza, es decir, la plaza de toros; las
obras serán algunas típicas del bel canto, ninguna de Wagner,
por consiguiente.
La nueva era lírica
de Sevilla que comienza en 1992, tendrá un nuevo teatro, un teatro
moderno adecuado a la función de la representación lirica
y sinfónica. Será en la primera temporada, cien años
después de la llegada de una obra de Wagner a Sevilla, que vuelva
a escucharse una obra del maestro de Bayreuth. Se trata de “El Holandés
Errante”, por primera vez en Sevilla, y que gracias al bien hacer del experimentado
y muy cualificado equipo vocal y escénico, cerrará brillantemente
la temporada con sus tres representaciones. Sevilla debe agradecer ser
la primera ciudad en que la Sachsisches Staatsoper representaba, fuera
de Alemania, su versión de “El Holandés Errante”. La dirección
artística y escenográfica correría a cargo de Wolfgang
Wagner, y la musical de Peter Schneider.
Es de esperar que en esta nueva
época vayan llegando pronto las obras pendientes de Wagner.
Importantes éxitos y
también muchos vacíos, han caracterizado ese periodo que
media entre el “Lohengrin” de 1892 y “El Holandés Errante” de 1992.
¡Ojalá a partir de ahora se desarrolle una constante y rica
relación entre la obra dramática wagneriana y el auditorio
sevillano!
REPRESENTACIONES WAGNERIANAS EN SEVILLA
- 1892 (29 de abril y 1, 4 y
14 de mayo) “Lohengrin”. Director:
Sr.Bimboni. Tenor: Sr. de Marchi.
Soprano: Srta. Mendioroz. Srta. Sthal (Ortrud). Sr. Rossi, Sr. Tabuyo y
Ventura.
- 1897(25 de abril , 2 y 9 de mayo) “Lohengrin” (sin datos de reparto)
- 1899 (22 de abril) “Lohengrin”.
Director: Sr. Goula. Tenor: Sr. Córtica. Soprano: Sra. Carrera.
Sra. Dahlander (Ortrud) Barítono: Sr. Moro. Bajo: Sr. Rovira.
Crónica aparecida en
“El Noticiero Sevillano”, del 23 de abril de 1899: «La grandiosa
obra del Maestro Wagner, “Lohengrin”, llevó anoche público
numeroso y selecto al primero de nuestros teatros. En general no despertó
entusiasmo debido a la falta de seguridad de algunos artistas en sus papeles
y a la poca unidad del conjunto. Lo que no tiene enmienda, por lo visto,
es la detestable y escandalosamente pésima mise en scène...
Cantó el tenor Sr. Córtica la parte de Lohengrin con verdadero
amore, poniendo pasión y sentimiento en todas las frases, pero su
voz aparecía velada en los agudos... Bien la señora Carrera
interpretando a Elsa, su voz y facultades son a propósito para particella
tan aguda... Lo mismo podemos decir de la señorita Dahlander, que
sobresalió en el papel de Ortruda, cantando admirablemente el dúo
con la señora Carrera, único número que logró
arrancar aplausos durante toda la noche».
- 1899 (2 y 3 de mayo) “Tannhäuser”. Director: Sr. Goula. Tenor: Sr. Dumitresco. Soprano: Sra. Carrera, Sra. Dahlander, Sr. Moro, Sr. Benedetto, Sr. Lunardi, Sr. Rovira.
- 1901 (23 y 28 de abril) “Lohengrin”.
Sr. Granados, Sra. Bonaplata, Sra. Riera, Sr.Puiggener, Sr. Riera y Boldú.
Crónica aparecida en
“El Noticiero Sevillano” el 25 de abril de 1901 y firmada por Rafael Cebreros:
«Y no niego que esta prosa musical -se refiere a Wagner- sea sublime,
pero afirmo que es muy cansada a veces, porque falta variedad, variedad
de formas y de ritmos. Los personajes de sus libros resultan sin relieve
alguno, están fuera de la realidad y son imposibles de caracterizar...
naturalismo por un lado en la música y exagerado romanticismo simbólico
en el libro, véase que contradicción: expresar con verdad
lo que es mentira y conseguir sin embargo imitar y describir con realismo
que sorprende algunos accidentes y pormenores...En literatura hay prosa
que es más bella que la poesía, porque las palabras tienen
una significación detenninada y convenida, pero en música,
donde las notas aisladas no expresan nada, sólo puede hacerse sensible
por medio de la forma... Las señoras Bonaplata y Riera y los señores
Granados, Puiggener, Riera y Boldú fueron los encargados de representar
anoche los imposibles personajes de “Lohengrin”... “Lohengrin” me ha parecido
bien cantada, teniendo en cuenta las dificultades de la obra y lo difícil
de dar relieve y caracterizar sus personajes».
- 1905 (13 y 14 de abril) “Lohengrin”.
Director: Sr. Tolosa. Tenor:
Sr. Viñas. Soprano:
Sra. Corti, Sra. Dahlander. bajo: Sr. Vidal. Barítono:
Sr. Bensaude.
- 1907 (3 de abril) “Lohengrin”.
Director: Sr. Tolosa. Tenor: Sr. Viñas. Soprano: Srta. Villar, Sra.
Dahlander, Sr. Pacini, Sr. Rossato.
Crónica aparecía
en “El Noticiero Sevillano” del 4 de abril de 1907:
«Otra vez el glorioso
caballero del cisne apareció ante nuestro público, de nuevo
nos ha conmovido la triste desventura de la inocente Elsa; el gran poema
germánico cada vez nos impresiona más hondamente porque su
autor logró realizar en él la verdadera belleza, hermanando
sin igual fortuna los tres grandes medios de expresión artística:
la poesía, la música y la pintura... Con esta obra se presentó
ayer por primera vez al público la hermosísima soprano señorita
Beatriz Villar.., desde los primeros momentos inpresionó favorablemente
su angelical figura y su voz de un agradabilísimo timbre... interpretando
el personaje con tal naturalidad y soltura, que más que debutante
parecía una artista ya familiarizada con el público. En resumen
la señorita Villar ha tenido un debut espléndido, es una
legítima esperanza del arte y muy pronto ha de figurar en primera
línea de las grandes compañías. Del Sr. Viñas
poco hemos de decir. Está a tanta altura en esta obra, que nos parecen
pocos todos los elogios... No cabe más grandiosidad en la creación
que hace del personaje ni más arte en el modo de decir la obra.
En el gran dúo del tercer acto fue entusiásticamente aplaudido,
y el hermoso racconto lo repitió en castellano, valiéndole
una espontánea y justa ovación... Tenemos que decir que los
wagnerianos (que los hay en Sevilla) lamentaban que los cortes de la partitura
no se hubiesen dado con más tino».
- 1908 (26 de abril) “Lohengrin”. Tenor: Sr. Palet. Soprano: Srta. Gagliarpi, Srta. Gianchi, Sr. Torres de Luna, Sr. Claverio.
- 1909 (17 de abril) “Lohengrin”. Director: Sr. Belluci. Soprano: Srta. Viliar, Sr. Torres de Luna, Sr. Cizada, Sr. Aguileor.
- 1944 (16 de abril) “Lohengrin”.
Elsa: Mercedes Capsir; Ortrud:
Callao; Lohengrin: Pablo Civil;
Te!ramund: Cavanes; El Rey Enrique:
Augusto Beuf.
- 1992 (28 y 29 de setiembre
y 1 de octubre) “El Holandés Errante”. Director: Peter Schneider.
Escenografía: Wolfgang Wagner. Solistas: Ekkehardt Wlaschia, Siegmund
Niemsgern, Matthias Hölle, Klaus König, Heinz Kruse, Ulrich Ress,
Armin Ude, Sabine Hass, Julia Varady, Waltraut Vogel, Barbara Bornemann.
El “ABC” de Sevilla de los
días 27 y 28 de setiembre de 1992 comentó (firmado por Julia
Rosal), con cierta extensión la obra, antes de representarse, introduciendo
al público en el sentido de la obra wagneriana:
«En oposición
a la estética teatral de su tiempo, Wagner quiso realizar
una obra de arte total en la
que poesía, música, recitado y escenografía se fusionan
para lograr conjuntamente una nueva y más eficaz síntesis
expresiva. Por primera vez en la historia del teatro musical, la responsabilidad
total del proyecto dramático era exclusivamente del compositor...».