ENTREVISTA A DONALD RUNNICLES
El Escocés Errante recaló en América
Por Sebastián Spreng, desde Miami

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Si lo llaman The Flying Scotsman (y en esta era el término volante  sería mucho mas apropiado que errante) se debe a que hoy dirige en Viena, mañana en el MET y horas más tarde en París, y porque luego de exitosas incursiones en el repertorio alemán se lo vislumbra como uno de los baluartes en la dirección wagneriana del siglo venidero. A los 41 años, Donald Runnicles es uno de los directores de orquesta más solicitados, respaldado por una sólida trayectoria construida en los teatros de Alemania - Erste Kapellmeister en Mannheim, Director General en Freiburg y Hannover- amén de haber sido asistente de Solti, Levine y Schneider en Bayreuth donde también dirige desde 1992. No obstante, hoy Glyndebourne, Zurich, Munich, Berlin o su natal Edimburgo son sólo escalas pues hace cinco años recaló en San Francisco para quedarse. Gracias a un Anillo consagratorio, Runnicles fue designado Director Musical de esa casa de ópera  donde lleva una de las más dinámicas gestiones del ámbito lírico internacional. Invitado a Miami por la NEW WORLD SYMPHONY confirmó su bien ganada reputación de orfebre en un concierto Wagner/R.Strauss de características excepcionales para estas latitudes. Dueño de una modestia ejemplar así conversó con este corresponsal:

Con tanta experiencia en el repertorio sinfónico, cómo ve que se lo considere cada vez más un director de ópera?

Digamos que no es lo ideal, pero entiendo los motivos. Vivimos en una era de rótulos; la gente no puede vivir sin encasillar. Para ellos soy un director de ópera. Lo que no saben es que el director de ópera se nutre del director sinfónico y vicecersa. Es inseparable. Tampoco saben que trabajar con voces no difiere mucho de la labor con las voces de los instrumentos.

Existen hoy los operistas en la gran tradición de un, por ejemplo, Tullio Serafin?

No son muchos, pero los hay. Pienso en James Levine y claro, también en Carlos Kleiber. El tipo de director al que usted se refiere escasea porque son muy pocos quieren someterse a un arduo y largo proceso de aprendizaje en una determinada casa lírica. No está de moda porque nadie tiene tiempo y a eso hay que sumarle la presión de los agentes y empresarios y las expectativas del mismo artista.

Su carrera se desarrolla meteórica pero sin visos de estrellato

Podría ser un superstar pero me resisto, va en contra de mi naturaleza. Podría ser un matador, gesticular, coreografiar, deslumbrar, pero, no me interesa. No tengo el temperamento para un estrellato que -como ocurre en muchos casos- se podría fabricar. No deseo impresionar sino establecer relaciones profundas con los músicos con los que trabajo y poder volver, sentir que me estan esperando para transmitirles lo nuevo que aprendí y así juntos poder gozar del hecho musical. No quiero ser lo que los demás esperan de mí, sino lo que soy. Es la honestidad lo que perdura.

Dicen que usted es un director que no usa al cantante sino que trabaja con él

Adoro trabajar con los cantantes desde el vamos, desde el ensayo con piano al final. El cantante necesita confiar plenamente para poder relajarse y si esa confianza se establece desde el primer ensayo se hace mucho más fácil para todos. Como le decía, todo se resume al contacto humano, a relacionarse, a escuchar al otro y entenderlo.

Lo ayuda haberse iniciado como niño soprano en Edimburgo?

Claro!. Mi padre es organista y yo fui criado en el coro de la iglesia. Luego, el piano me conducía directamente a una carrera como concertista pero la solitaria práctica del pianista me desanimó. Necesito constantemente gente a mi alrededor y así fue que a los quince años decidí ser director. Sin embargo, aquellos primeros tiempos me legaron una buena perspectiva. La respiración que es la base del canto y también la clave de la música, no son otra cosa que tensión y relajación, los mismos elementos del aliento. Por eso, la intención al dirigir es que la música respire, en todo el repertorio tratese de voces o instrumentos. Así vemos como los grandes de ayer -llámense Furtwaengler, Bohm o Karajan- o de hoy -como Levine, Muti, Dohnanyi o Abbado- provienen directamente de la ópera.

Después de Edimburgo, Cambridge y Londres, por qué se fue a Alemania?

Mi interés por ampliar y ahondar el repertorio sumado a mi pasión por Wagner me condujeron naturalmente a Alemania donde el sistema permite representar cuarenta o cincuenta titulos anuales. Era la mejor forma de aprender. Sin saber alemán, audicione en Munich, donde por supuesto no obtuve el puesto que quería pero donde también me ofrecieron ser repetiteur en el Ballet de Mannheim, donde no tenía que hablar!! (risas). Acepté. Mientras aprendía el idioma me sumergí en un aprendizaje valioso que incluyó desde la dirección orquestal al manejo integral de una casa de ópera. En aquel momento, era el lugar ideal para un joven músico como yo, un ámbito que permitía equivocarse y volver a empezar sin mayores consecuencias, sólo acumular experiencia. Aprender a reaccionar en el momento preciso, a ser flexible, a improvisar, no se logra en una temporada de tres títulos. Mis primeras óperas tuve que dirigirlas sin ensayos previos, lo que implica un desafío tan apasionante como el aprender a comunicarse con la orquesta sin palabras, con un gesto, con los ojos. Es mucho más fácil detener un ensayo y decir quiero esto o aquello. Dirigir es energía, persuasión, psicología….y cuanto menos se habla, mejor.

Hay cantantes que se quejan mucho de los directores de orquesta….

Algunos -no todos- tienen razón. Se quejan porque hay directores que no los dejan respirar, que se suben al podio, se concentran en la orquesta y los relegan a un segundo plano sin preocuparse, sin enterarse siquiera ni saber que difícil es subir a escena y además de todo, tener que cantar y bien!.

Cómo ve el género en los Estados Unidos?

Vivo, sano y joven aunque no exista el sistema de repertorio, con excepción del MET que vendría a ser lo más aproximado. Aquí todo es dinero, no hay aporte del estado y cada temporada debe ser exitosa porque de lo contrario está en riesgo la siguiente. Y en esto va la elección de obras y artistas. Pero no es tan malo como parece. En San Francisco hay un gran interés por todo lo nuevo.

Háblenos de su vinculación con la Ópera de San Francisco

En 1990 dirigí el Anillo y desde 1992 soy el Director Musical. Mi tarea y responsabilidad es con las generaciones futuras, asegurando que el teatro de ópera no sea un museo. Por eso, encargar obras nuevas, combinar Klinghoffer con Rigoletto o Tosca es una de mis prioridades. En 1999 volveré a dirigir el Anillo.

En qué se diferencia San Francisco del Met?

Tenemos un público más inquieto, más aventurado. El Met está cambiando pero San Francisco es famoso por su enfoque menos conservador que se remonta a la memorable gestión de Kurt Adler. Allí Solti dirigió Butterfly en 1953, Rysanek cantó Turandot, hay una gran tradición en ópera alemana y contemporánea. Una tradición y un gusto por lo nuevo que debe mantenerse a toda costa.

En esa “tradición” estrenó Les Liasons Dangereuses, una ópera casi cinematográfica

Y con un libreto magnífico que clamaba por música, dándose un caso unico hoy día: todo estaba en su lugar antes de elegir al compositor. Sabíamos que cantante queríamos para cada rol y entonces escogimos a Conrad Susa que trabajó en equipo con quienes interpretarían su ópera. Un lujo pero ninguna novedad porque ya Mozart escribía para determinados cantantes. Esta vez, el cast fue ideal: Frederica von Stade, Renee Fleming, Thomas Hampson, Judith Forst, Johanna Meier…..

Cuáles son sus cantantes favoritos?

Del pasado, Lotte Lehmann, Hans Hotter, Fritz Wunderlich, George London y pese a sus criticados amaneramientos, Elisabeth Schwarzkopf, incomparable en Richard Strauss. Casualmente le acabo de nombrar a dos de mis favoritas de hoy: Frederica von Stade, una cantante exquisita que sabe lo que hace y Renee Fleming que va por buen camino.

Cómo nace su pasión por Wagner?

Cuando vi mi primer Rheingold. Fui con la escuela desde Edimburgo a Glasgow, sin sospechar lo que me aguardaba. Recuerdo vividamente aquel eterno, maravilloso acorde inicial, como si fuese una mano que saliendo del foso me tomaba por el cuello. En ese momento algo me dijo: Encontraste lo que buscabas, esta es tu vida. Por qué Wagner y no von Suppe si ambos usan el mismo Mi bemol?. No lo sé. Será porque Wagner supo combinar música y teatro como nadie, porque no hay elementos disociados, porque todo tiene una razón y encaja perfectamente. Es atemporal y contemporáneo. Sus mitos nos representan, en especial los del Anillo. Cada día descubro más razones para asombrarme  Al igual que con Beethoven o Mozart me pregunto, por qué vuelvo a llorar cada vez que oigo su Requiem?. No es solo una simple nota o acorde, es mucho más.

Qué opina del controvertido Wagner por Roger Norrington?

Conozco bien a Norrington y lo respeto; sé lo que propone pero no creo que en Wagner sea una alternativa viable. No comparto ni me gusta su enfoque. No puede reducirse todo a una cuestion de tempo. No deja de ser interesante, pero en definitiva es como comer spaghettis sin salsa. Es más bien una curiosidad….pero Wagner es mucho más que eso. El Preludio de Tristán en tiempo de vals?, no va. Dónde esta el espíritu, el misterio, lo épico?

Cuáles son sus puntos de referencia en la dirección orquestal wagneriana?

Levine fue mi gran maestro; tiene una combinación de trabajo constante y grandeza digna de imitar. Me hubiera gustado conocer a Knapperstbusch, saber como hipnotizaba a una orquesta sin ensayar -porque odiaba los ensayos- como despertaba esa fascinación, esa adoración que todavía hoy se le profesa en Bayreuth. Admiro muchísimo a Rudolf Kempe, un director poco espectacular que infundió a Wagner con un lirismo y profundidad excepcionales. También a Furtwaengler, cuya sola presencia en la sala hacía cambiar el sonido de la orquesta!. Otro es Carlos Kleiber, su Tristán en Bayreuth fue exquisito. Y además, tuvo el mérito de ser el único director que logró reunir a la totalidad de la orquesta en cada ensayo sin tener que ir a reclutarlos en la cafetería del teatro! (risas)

Qué puede decirnos de Solti con quien trabajó en Bayreuth?

Nuestra generación le debe mucho. El impacto de su Anillo en discos es innegable. Su pasión…la de un coloso. Aunque con el tiempo vemos sus excesos y defectos. Cuando yo era más joven me deslumbraba; ahora comprendo que no todo es Sturm und Drang, se necesita un respiro. Trabajamos en aquel Anillo que prometía ser histórico y que sin embargo no lo fue. Los cantantes no eran lo suficientemente experimentados, el regisseur (Peter Hall) no hablaba alemán y debió recurrir a un traductor y básicamente Solti tuvo dificultades para acostumbrarse al particular sonido del teatro, diferente al de una sala común. La sincronizacion es endemoniada y hubo desajustes. Además, no tuvo una buena relacion con la orquesta,  él se hallaba fuera de contexto.

Y el futuro del festival después de Wolfgang Wagner?

Por ahora son todo conjeturas. No se sabe cuando dejará su puesto pero debuté con su Tannhäuser y lo conozco mucho. Estoy seguro que dirá como su abuelo después del primer Anillo de 1876 “Y ahora algo completamente diferente”. Esa es la base e idea de Bayreuth.

Hace poco Fischer-Dieskau dijo que la música ha muerto

Estoy en total desacuerdo. Por una parte, la difusión es mayor que nunca. Por otra, es verdad que se estrenan menos composiciones que hace cincuenta años…pero quien sabe cómo serán los oídos de 2050?. Quién hubiese dicho que después de sus desastrosos estrenos Butterfly o Carmen serían tan populares años después?. Tenemos la obligación de estar abiertos y alertas, de incorporar nuevos mercados que todavía permanecen al margen. En ese sentido bienvenida sea la globalización porque creo que cada ser humano tiene el sagrado derecho de acceder a la música. La educación es la base y se empieza por la escuela, llevando la ópera al aula, creando nuevos públicos que puedan gozar del arte como lo hacemos nosotros.

Llega de dirigir en Cleveland, parte para Salzburg…le queda tiempo para usted?

Si no me queda, lo invento. Mi vida familiar es la base y más ahora con una beba de tres meses de la que no me quiero perder un solo instante. Es la mejor razón para quedarse en buen puerto, no lo cree así?.
 
 

DONALD RUNNICLES EN CD & VIDEO

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GLUCK - ORFEO & EURIDICE - LARMORE/UPSHAW/HAGLEY- TELDEC
HUMPERDINCK-HANSEL & GRETEL-LARMORE/ZIESAK/BEHRENS/WEIKL - TELDEC
PUCCINI - TURANDOT - MARTON/SYLVESTER  SF
R.STRAUSS - CAPRICCIO - TE KANAWA/TROYANOS/HAGEGARD/KEENLYSIDE - DECCA
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