Dentro de la evolución
artística de Ricardo Wagner, los años de exilio en Zürich,
de 1848 a 1858, fueron un punto crucial. Allí encontró la
calma y el tiempo necesarios para proseguir sus planes artísticos.
“Arte y Revolución” y “La obra de Arte del futuro” nacieron en 1849,
seguidas de “Opera y Drama” en enero de 1851; pero sobre todo en diciembre
de 1852 pudo terminar la composición del “Anillo de los Nibelungos”.
Cuando en febrero de 1853 ejecutó por primera vez la composición ante un círculo de amigos, obteniendo uno de sus grandes éxitos como rapsoda, tenía ya en mente organizar un concierto en el cual ofrecería al público de Zürich fragmentos de “Rienzi”, “El holandés errante”, “Tannhäuser” y “Lohengrin” para “que conocieran de cerca las características de mi música”, ésto es lo que escribió en una nota que mandó el 22 de febrero de 1853 a la Junta Directiva de la Sociedad Musical de Zürich (A.M.G.). El objetivo íntimo que Wagner perseguía con este concierto era el de poder oir el preludio orquestal de “Lohengrin”, lo que confesó al director y compositor de Darmstadt, Louis Schindelmeisser el 29 de mayo. Por motivos evidentes el fugitivo de Sajonia, buscado bajo pena de carcel, no pudo asistir al estreno de “Lohengrin” dirigido por Franz Liszt en Weimar el 28 de agosto de 1850. Wagner no vió su “Lohengrin” hasta el 12 de marzo de 1861 en Viena.
El origen de este concierto
pudo ser también las cuatro representaciones del “Holandés”
que se dieron en abril/mayo de 1852 en Ztirich en las cuales la ópera
triunfó pero el efecto dramático-musical no obtuvo el resultado
esperado. Para lograr este fin “he realizado una selección de los
fragmentos de mis óperas que pueden prescindir facilniente de las
partes declamadas y así dar a conocer lo esencial y característico
de mi música en sí misma”, ésto es lo que escribió
Wagner en la carta ya mencionada dirigida a la A.M.G. en la que les comunicaba
que el costo de la doble actuación sería de 6.000 francos
suizos; “esto se debe sobre todo a que la realización debe ser absolutamente
perfecta”, la orquesta debía estar formada por artistas extranjeros
“que deben contratarse haciéndolos venir a Zürich para esta
ocasión, además debe acondicionarse el escenario para que
la acústica sea perfecta”.
El proyecto de Wagner fue aceptado
por la A.M.G. Los conciertos debían tener lugar los días
18, 20 y 22 de mayo de 1853 en la sala del Casino, o sea que el último
debía celebrarse el día del 40 aniversario de Wagner.
Con la consabida precisión
Wagner inició los preparativos del concierto. El día 5 de
abril de 1853 el “Eidgenossischen Zeitung” de Zürich publicó
una nota dirigida a las autoridades musicales en las que quedaba claro
que la interpretación de los fragmentos escogidos sólo podría
realizarse contando con la segura colaboración de los amigos del
arte de Zürich ya que ésta sería la única manera
de cubrir los gastos necesarios. Además anunciaba que la A.M.G.
asumía con agrado la gestión de la empresa.
Efectivamente, el “Signale
für dic musikalische Welt” pudo anunciar en su edición nº
23 de mayo de 1853 que los costos de 7.000 francos suizos se habían
cubierto por suscripción. El 16 de mayo de 1853 el “Neue Zürcher
Zeitung” publicó el programa del concierto que se daría en
el Teatro Casino Saal el 18 de mayo, repitiéndose los días
20 y 22 de mayo.
La Balada de Senta la cantó
Emilie Heim-Müller (1830-1911) esposa del Director Musical de Zürich
Ignaz Heim (1818-1880) el cual dirigía desde 1852 la orquesta de
la A.M.G. Emilie Heim-Müller pertenecía, junto a su esposo,
al grupo de los amigos que Wagner tenía en Zürich.
Los ensayos empezaron el 9 de mayo, Wagner dirigió, y lo mismo hizo en los tres conciertos. 27 músicos, la mayoría alemanes, acudieron a Zürich, entre ellos se encontraban varios directores de orquesta. También participaron 110 cantores del propio Zürich. Para que los visitantes e invitados tuviesen la oportunidad de conocer mejor las frases musicales que se habían extraído del todo poético, Wagner el 14 de mayo dió lectura a los prólogos de los libretos de las tres óperas e indicó a los visitantes la conveniencia de asistir a otras conferencias. Así los programas del concierto contenían una información previa en la que Richard Wagner, entre otras cosas, decía que estos fragmentos sólo eran “unas muestras extraídas, más o menos fácilmente de la auténtica obra escénica y que al prescindir de ella permite escuchar la música de los momentos cumbre de los poemas en toda su pureza pregonando así su gran colorido tonal...”. A continuación seguían unas introducciones para cada fragmento que el mismo Wagner había hecho para estos conciertos. Bajo el título: “Explicaciones programáticas” han sido recogidas en la “Colección de escritos y poemas” de Wagner, por lo que no es necesario repetirlas aquí.
Los conciertos se convirtieron en un auténtico y triunfal “Festival Richard Wagner”, así el “Neue Zürcher Zeitung”, el 21 de mayo de 1853 constataba: «Los conciertos Richard Wagner han sido los acontecimientos de estos días. Este Orfeo puede decir de sí mismo: “Taño mis cuerdas y todos me seguirán”. Por desgracia este hombre fantástico debe rogar: “Dios, protégeme de mis amigos”, porque con sus desmedidos elogios lo perjudican más que lo benefician».
El 23 de mayo, al terminar el tercer concierto un corresponsal escribió: «Como siempre los aplausos fueron calurosos. Al final de la canción del Timonel estalló una gran ovación. Al terminar le fueron lanzadas al Maestro coronas de flores y se le dedicó una salutación verbal, ceremonia a la que Wagner correspondió con un simple y cordial agradecimiento y con un apretón de manos a la “prima donna”...» Al finalizar el último concierto, Wagner fue obsequiado con una cena y le fue entregada una copa de plata regalada por las damas de Zürich.
Como recuerdo de estos magníficos conciertos el Maestro ofreció a Emilie Heim-Müller, la cantante que interpretó a Senta, la hoja de álbum. Esta notable hoja contiene los primeros compases de tres famosos fragmentos de las obras ofrecidas. Está escrita sobre un pliego de papel de carta que lleva la marca “BATH” en la ornamentación que la enmarca (a la derecha, arriba), su formato es de 26’6 x 21’8 cm., está escrita a mano y no se encuentra inscrita en el catálogo de la Obras de Wagner.
Cuando en la primavera de 1856
Wagner terminó su “Walkiria”, Emilie Heim-Müller cantó
su primera Sieglinde -según comunica Theodor Kirchner- el día
26 de abril de 1856 ante un grupo de amigos que pudieron escuchar el primer
acto del Drama Musical. Wagner se hizo cargo de los papales de Hunding
y de Siegmund y Theodor Kirchner, el más tarde íntimo amigo
de Johannes Brahms, los acompañó al piano (1823-1903). Este
fue el motivo por el que llegó a Zürich procedente de Winterthur,
donde desde 1843 era organista profesor de música y pianista. Puede
decirse con toda seguridad que asistió a los conciertos de 1853;
desde luego él era entonces un apasionado admirador de la música
de Wagner y en Winterthur recogió firmas de simpatía a favor
de Wagner.
En aquellos días, Emilie
Heim-Müller regaló nuestra hoja de álbum a Theodor Kirchner.
Kirchner conservó celosamente la hoja durante toda su agitada vida.
Al morir dejó su herencia, y con ella la hoja de álbum, a
su alumna y mecenas, Mathilde Schlüter. A través de Conrad
Hannss (1866- 1976) último alumno de Theodor Kirchner la herencia
llegó al autor de este escrito y hoy se encuentra en el “Brahms-Institut
de Lübeck” (Colección Hofmann).
El Dr. Christoph Walton, Director
del Departamento de Música de la Biblioteca Central de Zürich
agradece infinitamente al autor su información.