Traducción de Javier Nicolás. El tilo sagrado, nº2-3. 1986 y 1997
Siegfried Wagner: compositor de escenario
Por Peter P. Pachl
Presidente de la Asociación Siegfried Wagner de Alemania

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    La personalidad de Siegfried Wagner es, si acaso, sólo conocida como hijo de Richard Wagner y como director de los Festivales de Bayreuth de 1908 a 1930. También sus logros escénicos e innovaciones fueron apenas considerados durante largo tiempo; fue Theresia E. Reimers en OPERA 1974 (p. 84 y ss.) la que hizo posible una mayor difusión de Siegfried Wagner, de sus representaciones modernas, adecuadas a su tiempo.

    El volver a ocuparse con la música del Romanticismo y el renacimiento que lleva ligado de distintas obras, como las sinfonías de Gustav Mahler, parecen traer una nueva contemplación de las obras de Siegfried Wagner: En tres discos de larga duración se recogen obras sinfónicas (Preludios de óperas y fragmentos de conciertos), le seguirá la versión íntegra de la ópera Der Schmied von Marienburg (El Herrero de Marienburg, 1920) y el 23 de Noviembre de 1975 tuvo lugar en el Hall Queen Elizabeth la primera representación inglesa de la obra de Siegfried Wagner Den Friedensengel (El ángel de la paz, 1914), con Hannelore Huhse, Martha Mödl, Raffaele Polani, y dirección musical de Leslie Head; que puso en audición por vez primera la versión íntegra.

    Siegfried Wagner compuso junto a unas pocas obras para la sala de conciertos (una sinfonía, dos poemas sinfónicos, un concierto de violín, un concierto para flauta, un Scherzo, dos coros para hombres, una balada orquestal y lieders), exclusivamente obras de escenario para música teatral, cuyo texto siempre escribía él mismo.

Obras para escenario

    Tras el estudio de arquitectura y composición con Engelbert Humperdinck, acabó Siegfried Wagner en 1898 su priméra ópera Der Bärenhäuter(Las pieles de los osos, 1898) que sería la más famosa y que divulgó la imagen de Siegfried Wagner como “compositor de cuentos”. Aun cuando el resto de sus óperas contenían rasgos de sagas y leyendas, Siegfried Wagner sólo escribió tres “óperas de cuentos”. Der Bärenhäuter  (en base al cuento de Grimm Des Teufels russiger Bruder  (El fuerte hermano del diablo) y el Spielmannsage vom Heiligen Petrus (El músico de San Pedro), también tomó algo de Tácito, de Gnimmelshausen así como de la crónica de la ciudad de Bayreuth, y añadidos suyos), es la historia del soldado Hans Kraft durante la época de la guerra de los 30 años, allá por las tiernas de Bayreuth, el cual, como vigilante de la caldera del infierno y ataviado con una piel de oso, conduce al castigo a todas las almas, hasta que por la lealtad de una muchacha, recupera su forma individual.

    A esta ópera fácilmente comprensible y por ello popular con sus melodías, la siguió en 1900 Herzog Wildfang  (El duque Wildfang, 1900) calificada por los wagnerianos como parodia de Los Maestros Cantores. Con esta ópera Siegfried Wagner alteró su estilo de “ópera de cuentos” de raíz popular, para hacer hincapié en situaciones simbólicas y psicológicas.

    Der Kobold (El duende, 1903) trata el tema de los hijos que deben pagar la culpa de sus padres y el problema del fetichismo.

    Bruder Lustig  (El hermano alegre”, 1904) no tiene nada que ver con el cuento de Grimm, pero tampoco el título de Andreasnacht  (La noche de Andrés) bajo el cual Wolfgang Wagner escenificó esta ópera en 1944 en Berlín hizo justicia a la obra. Bruder Lustig es el nombre de la figura principal Heinnich von Kempten, que lleva este sobrenombre por aparecer siempre como un bromista en los momentos más comprometedores.

    Sternengebot (Mandamiento de las estrellas, 1906) viene a ser la quinta ópera. Kurzbold, regidor de escena en esta ópera, permaneció incomprensible para el público de su tiempo.

    La saga libremente dramatizada sobre Dietrich von Bern, el salvaje cazador, es la base dramática de la ópera Banadietnich (nombre propio) acabada en 1909.

    Schwarzwannenreich (El Reinado de los Cisnes Negros, 1910) trata el camino de Hulda, seducido por unos cisnes negros, desde el estigma hasta el proceso de brujas y la quema en la hoguera.

    Sonnenflammen (Las llamas del sol, 1912), son un símbolo del deslum bramiento, una imagen de la mariposa que se precipita hacia la luz para morir en ella: Un cruzado de Franconia pierde en Bizancio el honor y muere en las llamas de un reino imperial que se derrumba mientras que su amada es salvada.

    Den Heidenkönig (El rey de los Paganos, 1913), de 1913, trata el cambio en la sociedad ocurrido por la cristianización durante la reconquista polaca de Prusia (s. XVI) y el destino de Ellida, rompedora de su matnimonio, la mujer de Radomar, elegido rey de los prusianos.

    La décima ópera de Siegfried Wagner, Der Friedensengel (El ángel de la paz) fue acabada en 1914. Es una exigencia ética de paz, nacida del dolor de la Primera Guerra Mundial. Wilfred, que ama a Mita, pero que está ligado a su mujer, busca como salida la muerte, siendo el puñal para él, el ángel de la paz (Der Friedensengel), alegoría de una muerte libre. Dado que la iglesia y la sociedad sienten aversión hacia los suicidas, su madre oculta el hecho. Mita va a un convento. Pero el suicidio de Wilfred es descubierto y trae consecuencias: los campesinos quieren sacarlo de su tumba eclesial y tirarlo al río, pero sobre su tumba se encuentra el cadaver de Mita y eso hace que se arrepientan.

    La siguiente obra de Siegfried Wagner, An allem ist Hütchen schuld (En todo es Hütchen culpable), compuesta en 1915, es una ópera en forma de cuento, y que llega a tratar hasta 40 historias.

    En Der Schmied von Marienburg  (El herrero de Marienburg), de 1920, ya está plenamente madurado el principio dramático de Siegfried Wagner, de su duplicidad. La ópera se desarrolla en 1410, con el fondo de Marienburg y las luchas de los caballeros.

    En la obra aún no estrenada de Rainulf und Adelasia, de 1922, no se trata de un drama amoroso, sino de una tragedia histórica en tiempos del Kaiser Heinrich VI (Regio Calabria 1194), que trata de la cuestión de la felicidad y del sentido de todo quehacer humano.

    La obra tampoco estrenada, Die Heilige Linde  (El Tilo Sagrado, 1927), trata del rey Arbogast que bajo influencias romanas, hace cortar el Tilo Sagrado venerado por el pueblo; tras la muerte del rey, engañado por Roma, su mujer planta un nuevo tilo. La ópera vive de la oposición dramática entre el Reich germánico de Arbogast y el mundo tardío romano opulentamente representado.

    Sin acabar quedaron Walamund  (ópera compuesta en 1928, sólo el texto), Das Wahnopfer  (El sacrificio de la ilusión, compuesta en 1928, texto y 2 actos) y la tercena ópera de cuentos, Das Flüchlein, das jeden mitbekam  (La maldición que cada cual recibe, texto y obertura) .

    La música de Siegfried Wagner es aún postromántica pero posee un estilo propio que enlaza con su abuelo Listz al igual que con Rossini, Verdi y Weber; de Richard Wagner toma únicamente las exigencias dramáticas. No se puede tomar a Siegfried Wagner como un compositor moderno, pero tampoco como un compositor pasado. Siegfried Wagner, apodado “el último melódico” puede perfectamente compartir este título con otros músicos de su época.

    Pero no sólo los compositores ligados espiritualmente a Siegfried Wagner, como Saint-Saëns o Humperdinck juzgan positiva su música,  hasta Arnold Schönberg que en 1912 escribió: “El hijo de este padre, que como artista, sin lugar a dudas es víctima de una pedante teoría, según la cual uno no es valorado por su propia valía, sino por una supuesta ley natural, por la cual un hombre importante no puede tener un hijo importante; pese a que Johann Sebastian Bach tuvo dos hijos muy importantes y que Siegfried Wagner sea un artista profundo y original, más que muchos artistas hoy muy conocidos” (publicado en la Rheinische Musik und Theaterzeitung)

Representaciones

    Según Siegfried Wagner dijo en 1899, sus óperas deberían ser “óperas populares” y bajo este aspecto fueron largo tiempo consideradas por literatos y críticos. Pero las óperas populares deben, en primer término, ser escritas para un amplio público, un criterio que cumplía la obra de Siegfried Wagner Der Bärenhäuter, que en los años 1899/1900 fue la ópera más representada y traducida al inglés. Pero tras el escándalo de Herzog Wildfang  (Munich, 23.3.1901), se acabó con la asistencia masiva a las obras de Siegfried Wagner, lo cual tampoco pudo remediarlo la ópera-cuento, An allem ist Hütchen schuld  (Stuttgart, 6-12-1927), a pesar de su  notorio éxito.

    Gustav Mahler y el profesor de Schönberg, Alexander von Zemlinsky dirigieron las primeras representaciones vienesas de Der Bärenhäuter y Der Kobold. Para sus primeras óperas Siegfried Wagner preparó unos "apuntes de dirección" que proclamaban un nuevo estilo de escenificación, pero los tiempos no estaban aún suficientemente maduros para ello. Como indicó Paul Pretzsch en El arte de Siegfried Wagner  (Leipzig, 1919), las óperas de este compositor se encuentran musical y dramáticamente en relación, tratando problemas desde distintas perspectivas y dando aclaraciones para ciertos fenómenos: por ello las óperas alcanzarían toda su magnitud en representaciones cíclicas. Esto estaba planeado para el año 1914 en el circo Sarasani de Dresde, con un número de asientos para 5.000 espectadores, lo cual habría posibilitado la exigencia de la "Ópera popular" en cuanto a número de público. Pero el plan hubo de olvidarse a causa de la 1ª Guerra Mundial. Los comienzos de Wieland Wagner decayeron en el tiempo del III Reich cuando las óperas de Siegfried Wagner cayeron en desgracia por su fondo liberal. El intento de la ópera estatal de Berlín de adaptar su ópera Der Schmied von Marienburg  a la concepción del mundo nacionalsocialista estaba condenada al fracaso aún antes que intentos similares con las obras de Ricardo Wagner: la representación (Dirección de escena de Emil Preetorius) sólo alcanzó una reposición. La única representación postbélica (Der Bärenhäuter, Regensburg 1952) cayó escénicamente en las primeras representaciones de las obras de Siegfried Wagner, y quedó sin resonancia. Varios teatros de ópera que quisieron celebrar el centenario del compositor en 1969 con representaciones suyas, no obtuvieron de la viuda de Siegfried Wagner (Winifred Wagner) el permiso para representarlas. Pese a que los discos posibilitan al amante de la ópera un primer contacto con las obras de Siegfried Wagner, la verdadera revisión se alcanzará con las representaciones escénicas que permitirán poner en discusión en su totalidad y quizás por primera vez auténticamente, la calidad de sus obras.