Desde
la butaca "C-27" de la luneta, segundo piso, del teatro
del palacio de Bellas Artes, donde soy el único público
espectador y espectante del espectáculo, un poco sintíéndome
como el romántico y loco rey Luis II de Baviera, que se mandaba
representar dramas de su amado amigo Ricardo Wagner para su solitario
deleite personal, me dispongo a observar el ensayo del Acto I de
" LA VALQUIRIA" ( con esta grafía aparece en los
créditos de esta nueva producción ) que se estrenará
el próximo jueves 11 de marzo. Desde aquí, lugar privilegiado
al centro de la sala, renovadas las butacas por los festejos de
su 70 aniversario,(se inauguró en 1934), que celebramos con
gran alegría. En realidad este teatro nacional empezó
a construirse hace un siglo, en 1904, durante el periódo
presidencial del general Porfirio Díaz, y pensaban concluirlo
en cuatro años. Los desniveles y hundimientos delsuelo pantanoso,
la ciudad de México está construida sobre el gran
lago desecado de la antigua Tenochtitlan azteca, atrasaron los trabajos
de construcción y la revolución mexicana de Madero
en 1910 y las demás revueltas posteriores pararon la magna
obra hasta que la "revolufia" se volvió gobierno
institucional. Tocó a don Abelardo Rodriguez, presidente
ese año de 1934, inaugurarlo. Hace 70. Amamos este teatro,
el cual está siendo restaurado y renovado en su cumpleaños
juvenil, pues ya nosotros cumpliremosel próximo 25 años
de trabajar aquí. Y de frecuentarlo otros 10 más aproximadamente.
" Eres de casa..." me dijoalguna vez Raúl Falcó,
director de la ópera del INBA. Así me considero. Ya
estuve aquí mismo en 1970 cuando este mismo drama musical
se presentara por última vez en nuestro país. Todavía
se hacían temporadas nacionales e internacionales.
La asociación musical Daniel's organizaba la temporada internacional
y traía a las grandes "estrellas" del momento.
Perteneciamos al"Club de la Ópera" que esa misma
asociación civil de antaño organizara y entre los
privilegios de sus miembros lo era asistir a los ensayos. Recordamos
a un niñito rubio que correteaba por los pasillos entre el
butaquerío. Era el hijito (¿SIGFRIDO?) de Jean Cox,
tenor que cantaba el Sigmundo en esa ocasión. Las valquirias,
como ahora, eran cantantes mexicanas que luego harían carrera
entre las que se encontraban Guillermina Higareda, Gilda Cruz Romo,
Concepción Antuñano, Lucila Columba, Gilda Morelli
y otras. Veinte años tenía el cronista, ay, entonces.
Desde la butaca "C-27" podemos mirar sin ser mirados a
los protagonistas que arman el rompecabezas wagneriano de "LA
VALQUIRIA".
Desde aquí vemos como se va llenando el foso ampliado para
la ocasión y el aniversario, aumento a 40 metros, los maestros
músicos de la orquesta. Uno por uno entran al lugar MÍSTICO
(así lo quería el autor del engendro fruto de su mente
genial y desquiciada). Ya estuvimos con ellos, y con su director
concertador, Guido María GUIDA, en el teatro de ensayos de
la calle de Regina. Con su gentileza y bondad características,
el maestro Guido nos invitó a ver la preparación de
la partitura compleja y complicada. Aún así, en el
foso ampliado, no caben todos los instrumentistas que se necesitan
para obra tan colosal, y las 4 arpas ocupan los palcos 1 y 2 además
de algunas percusiones en los palcos 3 y 4. Los dos restantes, 5
y 6, los ocuparemos con cámaras de televisión del
Canal 22 cuando grabemos la función correspondiente.
Desde las alturas del Walhalla, como Wotan el tuerto, contemplamos
allá abajo, frente a nuestros ojos y oídos atónitos,
el gran círculo de oro, el anillo del nibelungo, en cuyo
interior se llevará a cabo el drama de hombres y dioses.
Frágiles estos dioses enmascarados. Se miran pequeñitos
desde aquí. Enmascarados ocultan sus rostros y fisonomías.
No vemos sino sus miradas, el brillo de los ojos que los enamorarán
y los harán caer en la lujuria y el incesto. Los mellizos
welsungos, Sigmundo y Siglinda, ya se han colocado sus máscaras
provisionales para los ensayos. Les molestan. Los hacen sudar. Les
impiden respirar como están acostumbrados. Otro tenor de
Bayreuth, el Sigmundo originalmente contratado para el papel se
negó a enmascararse. Sergio Vela lo regresó a donde
venía. Yo lo interrogué en el Club de Industriales,
donde dicto cuatro conferencias sobre el tema de "LA VALQUIRIA",
sobre ese asunto proponiendole la fantasía de que si contará
con cantantes como Lauritz Melchior o Kirsten Flagstad y se negaran
a enmascararse los correría tambien. Inteligente capoteo
el torito que le mandaba juguetón.
Al terminar la plática me dijo: " Manuel querido...
si ya sabes como pienso porque me lo preguntas". Desde mi butaca
de villamelón lo observo conversando con la soprano Dyna
Bryant quien cantará la Siglinda.
Sergio la lleva a una butaca, la reconforta, la estimula, le da
indicaciones. Parecen Wotan y Brunhilda antes de la catástrofe.
Padre amoroso y niña mimada. La cantante ha tenido dificultades
en las plataformas donde se colocó la casa, hogar nupcial
frío y doloroso, de Hunding. El desplazamiento de los artistas
sobre de ellas implica ciertaos problemas que irán resolviéndose.
Ya se acostumbraran a sus espacios. Ya conocerán el ruedo
donde salen los miuras. ¿ Podrán lograr la faena?.
En una producción tan difícil como esta de "LA
VALQUIRIA" todo puede pasar. Todo puede suceder. Los peligros
son muchos y muchos los imponderables. El mismo Sergio me decía:
" No sé porqué me meto en esto. Podía
mejor poner un cuarteto de cuerdas o una tintoreria. Pero sería
muy aburrido." Ya el maestro Guido entra en el foso. Los músicos
afinan sus instrumentos. La tempestad se aproxima. Sigmundo llega
a la casa de su enemigo. El amor y la muerte lo esperan. Pero nacerá
un héroe.
1.- Compañeros wagnerianos:
Miles de lecturas pueden hacerse de los textos clásicos.
Versiones aparentemente disímbolas y aún contradictorias
conforme los tiempos, las modas, las convenciones, los prejuicios,
las ideologías y un etcetera tan grande como lo queramos.
Motivo de pasiones, pleitos, riñas, alegatos, controversias,
en este siglo XXI podemos afirmar que TODO SE VALE.
Sustentada en el mito la obra colosal del genio de Wagner,"
El anillo del nibelungo", donde practicamente resume y sintetiza
en cerca de 15 horas las pasiones humanas y divinas, se ha prestado
a libros enteros para tratar de descifrar su esencia. Filósofos,
pensadores diletantes, eruditos y esnobs se devanan sesos y mollera
buscando las claves del enigma. Gordos y aburridos volúmenes,
algunos no tanto, se han escrito al respecto. La bibliografía
wagneriana es vasta e inabarcable. El propio compositor se dió
tiempo de escribir ensayos, tratados y cartas donde da cuenta de
sus ideas e ideales poético-musicales.
Desentrañar, desmenuzar, buscar la punta del hilo de la madeja
es apasionante y agotadora tarea que aún desvela a tirios
y troyanos. Hay de todo, como en botica.
La puesta en escena de este drama musical, gigantesca tarea como
la construcción del Walhalla por los gigantes Fasolt y Fafner,
hermanos siniestros e ingenuos enamorados, extinguiéndose
en su deformidad enorme y grotesca, conlleva problemas de órden
estético y técnico. Los requerimientos son múltiples:
cantantes de voces y estilos de dificultad escalofriante, además
de actores cuando menos creíbles en la concepción
y construcción de personajes que poco tienen que ver con
lo demasiado humano nietzschiano. Una orquesta de grandes proporciones
con exigencias heróicas para la interpretación de
la endemoniada partitura; un director concertador que pueda entregarse
en cuerpo y alma en los ensayos y funciones; un director de escena
que traduzca con cierta fidelidad los requirimientos del drama;
un teatro que reuna la estructura técnica necesaria para
solventar una representación cuando menos decorosa. Y todos
los esfuerzos que se ponen en ello parecen siempre inferiores a
los monstruosos requerimientos que la obra colosal pide y exige.
Horas y horas de trabajo agotador donde un equipo de personajes
tocados por una locura común ponen todo de su parte para
acercarse apenas al ideal vislumbrado por el autor.
Es por eso que pocos se atreven a entrarle al asunto. Es maravillosa
y fascinante experiencia el ser espectador receptivo de como se
va construyendo paso a paso la obra. Como los constructores de pirámides
hay que ir colocando piedra por piedra. Como los pintores de murales
hay que ir preparando el muro, bocetar, diseñar, proyectar,
ejecutar. Como los arquitectos hay que lograr que la estructura
espacial se sostenga. Como los poetas hay que alinear las palabras
tejidas en la mente con ritmo alado y demente en la hoja blanca
garabateada. Como los músicos hay que afinarse, matizar,
llevar ritmos y tiempos que no descuadren la armonía.
Por separado cada uno de los componentes del todo artístico
preparan los ingredientes: allá en el salón de ensayos
los cantantes miden espacio y movimiento, gesto y acción.
Acá los músicos leen la partitura nota por nota, instrumento
por instrumento, familia por familia; ya los violines primeros ejecutan
su parte; los celos agregan un matiz, un color; los alientos maderas
subrallan la frase; los metales se agregan dando otro tono y color.
Las arpas arpegían e iluminan. El triángulo tintenea
un segundo iluminando la atmósfera. Los contrabajos roncan
y sueñan. De este lado los encargados de la escenografía
colocan las platoformas enormes donde transitarán dioses
y welsungos; estos otros preparan los caballos voladores que transportarán
los cadáveres de los caídos en las batallas; la lanza
de Wotan; el escudo de Brunhilda; el cuerno en el que Sigmundo saciará
su sed con aguamiel perfumado; la cabellera de Siglinda que brillará
en la noche cósmica de amor prohibido. estos otros ya colocan
los trastos en las varas: el Walhalla dominándolo todo; el
árbol, fresno del mundo, con la espada Nothung clavada en
su costado; la máscara de Hunding envilecida y sombría.
Los vestidos de las nueve valquirias osadas y tímidas.
En ese rincón oscuro de la sala el iluminador prueba nuevas
lámparas, crea atmósferas, oscurece e ilumina, difumina,
subralla, matiza. Las asistentes de escena piden quese realicen
los movimientos sincrónicos, que las plataformas suban al
campo de batalla donde Sigmundo verá el rostro de la valquiria.
Los encargados de las proyecciones preparan la tormenta. Nubes,
rayos, centellas. El anillo que se tiñe de rojo una vez más
cuando la muerte anunciada llega. La maldición es ineludible.
Hemos renunciado al amor y nuestro destino es unicamente la muerte.
No tenemos ninguna escapatoria. El maestro concertador suelta la
batuta en manos de su asistente; entra en la sala. Escucha el balance
sonoro. Algo no le parece y regresa a dar indicaciones a los músicos.
Donde tocaron Fortissimo deben tocar Forte. Donde Piano, Pianissimo.
El trombón interno no entró a tiempo. Llama al instrumentista.
Los conmina a mayor rigor y presición rítmica. Ya
regresa de nuevo al foso inmenso. En el se sumerje. La música
comienza a mandarnos su mensaje. Las celulas motivícas se
escuchan a lo lejos; se transforman, se metamorfosean; cambían
de color; crean atmósferas, sortilegios mágicos y
disímbolos, elocuentes, sollozantes, majestuosos; vemos el
brillo de las miradas de los hermanos mellizos y adivinamos que
el amor los ha traspasado; sufrimos con la gimiente Siglinda que
ya he quedado preñada del héroe en esa mirada; nos
conmueve el sufriente dios amarrado a los pactos de su lanza; Fricka
ejerce el poder real de la cordura matrimonial; el grito de Brunhilda
nos hace creer que la virgen será protegida por el fuego
de Loge. La música habla lo que habla lo interno y recóndito.
Dice Ricardo Wagner en " La poesía y la música
en el drama del futuro" : "Hemos comparado antes a la
orquesta, como DOMINADORA de las aguas de la armonía, con
el buque que atraviesa el océano; lo hicimos en el mismo
sentido en que se usan como sinónimos "NAVEGACIÓN"
y " VIAJE POR MAR". Tambien hemos designado como armonía
dominada a la orquesta. Ahora, en favor de otro símil autónomo
la consideraremos, en constraste con el océano, como un lago
montañés, claro y profundo y, pese a lo último,
alumbrado hasta su fondo por los rayos del sol."
2.- Wagnerianos de todos los países...¡uníos¡:
Sigo con mi relato de lo que sucede en los trabajos y los días
de la Valquiria mexicana.
Desde el lunes 1 de marzo se ha ensayado la obra de Wagner en el
teatro donde se llevarán a cabo las funciones. Ese primer
día en que se conjuntaban por vez primera todas las fuerzas
musicales: cantantes y orquesta; (Sergio Vela, director escénico,
no asistió). En el ensayo que se conoce como " a la
italiana", desconocemos por que motivo así le dicen
a ese donde unicamente se lee la obra sin actuación, ni escenografía,
ni luces, ni vestuario, ni utileria. La orquesta al foso y el cantante
al gozo. Solitos. Muy largo resultó este ensayo pues empezó
a las tres de la tarde y terminó a las nueve de la noche.
Escuchamos los tres actos, completos el primero y el segundo, pero
del tercero faltó toda la última escena.
El martes 2 empezaron los ensayos ya con algunos elementos de escenografía
y vestuario con el horario habitual de tres de la tarde a siete
de la noche. Se trabajo en el acto primero. El miércoles
3 el acto segundo.Y el jueves 3 el tercero y final de este drama
musical que se ha programado los días 11,14,16 y 18 de marzo.
Solo cuatro funciones de esta obra monumental. En estos ensayos
se van poniendo ya en acto lo que antes era potencia. Todo lo pensado
y planeado se concreta en la realidad real del drama musical aquí
y ahora. HIC ET NUNC. Como nos enseñaron a decir nuestros
maestros de latín. El ensayo "a la italiana" ya
nos permitió darnos una idea del nivel de las voces que escucharemos.
Aunque el sonido cambia totalmente y el balance sala-foso-foro difiere
del que oímos con los artistas frente al gran telón
de cristal que hace las veces de una colosal concha acústica
envidiable. Es tan bello ese telón que la escenografía
más supuestamente espectacular que pudiera construirse no
puede comparárcele. Cartón-piedra versus Bronce-Cristal.
Me llama mucho la atención observar como se la pasa tejiendo,
sí, con estambre y agujas, Norna o Penélope, todo
el ensayo, la soprano Adrienne Drugger que lleva el difícil
y extenuante papel de la valquiria Brunhilda. Sín dejar de
realizar su labor de araña abre la boca en su entrada y el
¡ HOTOJO ¡ retumba espléndido, grande, potente,
sonoro. Lo que llamamos un auténtico VOZARRÓN heróico
wagneriano. Esos momentos no se olvidan nunca. La magia de la voz.
Tan humana, tan cercana, tan íntima. La orquesta suena muy
bien en el nuevo foso ampliado. La partitura es tan dificil que
al salir a un descanso en el intermedio un violinista se queja amargamente
conmigo: " Sí yo fuera el director de Bellas Artes PROHIBIRÍA
que se tocaran estas obras. Wagner es un MATA MÚSICOS."
En total contraste otro maestro del mísmo instrumento me
decía que luego de 28 años de carrera se sentía
orgulloso de haber podido tocar en un " EL ANILLO...",
esperaba que completo, tocó en "EL ORO..." y toca
en "VALQUIRIA..." y que ahora sí podría
retirarse con esa satisfacción. Los contrastes. Las Contradicciones.
Wagner fue, ha sido y será siempre así. Amado y odiado.
Irremediablemente.
El tenor que canta Sigmundo es el norteamericano David Kelso. Venía
como suplente y cantará por la defección del titular.
Su hermana gemela y amante madre de su hijo, ni más ni menos
que ¡ Sigfrido ¡, será la tambien de Estados
Unidos Dyna Bryant. Conversando con esta bella mujer en el intermedio
le preguntaba como se sentía en el escenario pues la había
notado tensa y nerviosa, insegura, intranquila en sus desplazamientos,
y me contesto lo que sentía con una sola palabra : ¡
PAURA ¡. Todos sabemos que eso quiere decir MIEDO en italiano,
con un sentido muy operático, PAURA ¿ Como traducirlo
al alemán o al ingles o aún al español ? Lla
soprano nos narra que en su última escena cuando llega con
la valquiria Brunhilda perseguida por el furioso Wotan tonante tiene
que subir una gran escalinata que conduce a las pltaformas hidrahuilicas
que se elevan a más de seis metros de altura. En ellas ya
están las 8 valquirias esperando a su novena hermana a quien
ven llegar con ¡ Una mujer ¡. La Bryant nos platica
que el desnivel de las plataformas y el movimiento de las mujeres
frenéticas que corren apresuradas por las tarimas móviles
la hacen sentir una vibración tal que le es difícil
concentrarse y cantar su dificil parte. Su bello rostro se ilumina
y su mirada se fija en la nuestra para decirnos con ella su estado
de ánimo: PAURA. Que así debe de sentirse Siglinda
luego de ver morir a su hermano amante al hacerse añicos
la espada Nothung. Al ser trasladada a todo galope en un caballo
volador a un lugar desconocido. Al serle revelado que lleva en el
vientre al héroe Sigfrido. ¿ Que otra cosa podría
sentir la esposa de Hunding ? Andrea Silvestrelli es el bajo italiano
que interpreta y canta al Hunding. Grandes son su tamaño
y voz. De proporciones similares el cantante, fornido y altísimo,
mide más de dos metros, al hacer su entrada al sagrado hogarconyugal
y exclamar: " Du labtest ihn ? ¿ Le atendiste ? "
y continuar a la respuesta afirmativa de su esposa: " Heiligst
ist mein Herd: helig sei dir mein Haus. " Sagrado es mi hogar:
sagrada sea para tí mi casa. Cada nota, cada palabra , cada
sílaba , en esa enorme voz oscura y potente retumba e impone
respeto, atención, ¿ paura ?. El rítmo de los
versos wagnerianos aliterados al más medieval estilo arcaico
permiten, aunados al ritmo de la música y a la orquestación
sabiamente trabajada, transmitirnos todo un estado de ánimo
que unicamente de esa manera, en el todo poético-dramático-musical,
puede ser transmitido. La obra de arte INTEGRAL quiere el autor.
Solo en ese todo total unísono y sincronico puede entenderse
el mensaje wagneriano. No de otra manera. Las partes no pueden separarse
sín matar la integridad esencial.
Y así en toda la obra. Cada nota, cada palabra, cada sonido,
forman un todo indisoluble.
Y ¿ las Valquirias ?
De ellas íbamos a hablar en este capítulo.
Lo haremos, ahora sí, en el siguiente.
Si los dioses del walhalla lo permiten.
3.- Wagnerianos amigos todos:
No muy propicios nos han sido los dioses del Walhalla ni de cielo
o infierno ninguno. Nada serio, pero si molesto, y que nos impidieron
seguir con nuestra labor de cronistas con la constancia y regularidad
que hubieramos deseado. Los causantes de estos desaguisados no
lo fueron ni gigantes ni nibelungos maléficos sino otros
que inundan el espacio y la red: los virus. Tanto este escribidor
como la máquina diabólica en que ésto escribe
se vieron infectados por tan siniestros personajes y en un dueto
de amor romántico y lánguido ambos caímos
en el lecho no del amor sino de la enfermedad y la infección.
La PC envirulada al taller de reparaciones y el escribidor de
crónicas y disquisiciones wagnerianas al sacro hogar conyugal
defendido por Fricka a curarse una gripa galopante tan noqueadora
como el mazo o martillo de Donner.
Todavía no del todo repuesto el que estos chismes platica
y ya, loados sean todos los hados, reparada la computadora, el
ordenador le dicen en España, reanudo mi charla interrupta.
Decíamos ayer, Fray Luis nos asista, que así como
Erasmo de Rotterdam hizo el elogio de la locura; nosotros quisieramos
hacer el de las valquirias que en esta ocasión comparten
esquizofrenía con todos los locos involurados en el montaje
de LA VALQUIRIA.WAGNER. MÉXICO.2004. Como todos sabemos
y si no Angel F. Mayo nos lo recuerda en su edición bilingue
de EL ANILLO DEL NIBELUNGO en su apéndice de nombres y
topónimos que " WALKYRIAS Walkuren: hijas guerreras
de Wotan, nacidas de "la unión en ilícito amor".
En la leyenda su número oscila de 9 a 13. wagner hace que
sean nueve, incluida Brunnhilde." Las que eligen en el combate":
su misión es aparecerse en el campo de batalla a los mejores
héroes, elegidos por Wotan, los cuales, deslumbrados por
la belleza de la aparición, son abatidos por sus enemigos;
despues, las walkyrias llevan al walhall los cuerpos de los héroes
así caidos para nutrir las filas del ejercito de Wotan.
Posible traslación fonética al castellano: Valquirias."
Hasta aquí la cita textual.
De las nueve valquirias que requiere la ópera siete son
mexicanas. Y una portuguesa que ya radica en nuestro país
y pertenece a la compañía de ópera nacional.
Descontando a Adrienne Dugger, Brunilda.
Jóvenes y hermosas. Talentosas. Poseedoras de voces bellas
y bien timbradas. Con tablas y experiencia y a quienes hemos visto
en roles protagónicos. Son tan bellas de rostros, cuerpos
y almas, que sí se nos aparecieran en el campo de batalla
nuestro fín en el Walhalla sería inminente y definitivo.
Fatal. Destino predicho y trágico. A ellas toda mi admiración
y cariño sincero. Como un homenaje a su trabajo, entrega
y dedicación repito sus nombres y personajes con el significado
de los mismos.
-HELMWIGE: " La que lucha (combate)
con el yelmo"
IRASEMA TERRAZAS. Valquiria. Soprano.
-GERHILDE: "La que lucha (combate)con
la lanza."
VERÓNICA MURÚA. Valquiria. Soprano.
-ORTLINDE: "La que lucha ( combate)con
la espada reluciente"
LOURDES ÁMBRIZ: Valquiria. Soprano.
-WALTRAUTE: " La fuerte ( dominante)
en el campo de batalla"
ENCARNACIÓN VÁZQUEZ. Valquiria.
Mezzo.
-SCHWERTLEITE: "La portadora
de la espada"
BELEM RODRIGUEZ. Valquiria. Contralto.
-SIEGRUNE: "La que hecha las
runas victoriosas "
CARLA LÓPEZ-SPEZIALE. Valquiria. Mezzo.
-GRIMGERDE:" La protegida por
el yelmo"
HELENA PATA. Valquiria. Portuguesa. Mezzo.
-ROSWEISSE:" La que cabalga luminoso
córcel "
VERÓNICA ALEXANDERSON.Valquiria. Mezzo.
Completan el elenco Katja Lytting, Messosoprano sueca como FRICKA.
JAMES JOHNSON; Heldenbariton como WOTAN.
La orquesta del teatro de Bellas Artes es dirigida y concertada
por Guido María Guida. La puesta en escena es de Sergio
Vela.
4.- Queridos wagnerianos amigos todos... ¡ salud ¡
:
Hoy jueves 18 de marzo asistiremos, Dios mediante decía
mi tía abuela María, a la última función
de LA VALQUIRIA de Wagner.
Ricardo Wagner, y estoy en vena para confesiones privadas e íntimas,
es el compositor que no solo transformó mi vida sino que
la salvó. Va la historia.
Era yo un imberbe adolescente cuando escuche la música
del portentoso genio. Un disco de mi padre con la obertura de
Tannhauser y la bacanal de Venusberg. Enloquecí. Jamás
había escuchado algo similar o tan siquiera semejante.
La orgia de sonidos, la mezcla de temas sobrepuestos, las percusiones,
las panderetas, el estruendo multitudinario y maravilloso, y el
canto de las sirenas al final y una melodía que cada que
la vuelvo a escuchar me parece como la aparición de un
duende que atraviesa el bosque sombrio de la vida.
Escuché el LP una y otra vez cada vez más asombrado.
Cada nueva audición me enseñaba secretos nuevos.
Nunca me cansaba de oir esa música. Todo lo contrario.
Quería escuchar más y más todo lo que pudiera
encontrar de ese mago sorprendente. Y aún lo sigo haciendo.
Sigo maravillado buscando y encontrando la magia de Wagner. En
los discos de mi papá hallé otras cosas: oberturas,
marchas, y una " La cabalgata de las walkirias" que
me encantaron. Ahorraba para comprar discos de Wagner. Estaba
obsecionado con esa música distinta, diferente a todas.
Poco a poco mi colección iba creciendo. Pude adquirir los
"HIGH LIGHTS", así se llamaban, de óperas
como " TANNHAUSER" y " LOHENGRÍN" en
la marca "Ángel". Todavía los tengo. Un
día en un almacen de Mixcoac llamado Gigante, empezaban
estas tiendas llamadas Supermercados, vi un album rojo de LPs
( son 5 ) con una Walkiria grabada en dorado, decía: Wagner
DIE WALKURE RCA Victor. LDS-6706 LIVING STEREO. SORIA SERIES.
El precio... ¡ inaccesible¡, y más para un
estudiante preparatoriano, lasallista, primógenito hijo
de familia numerosísima, somos once hermanos, con un padre
médico empleado de salud mal pagado que tenía que
completar su salario con consultas particulares y clases de literatura
o lo que se pudiera. Imposible comprarlo. Me conformaba con ir
a ver el rojo estuche a la tienda. Soñaba con algun día
poder tener el dinero para adquirirlo. Soñar no cuesta
nada. ¡ Por fortuna ¡.
Pues resulta que un día, luego de un paseo por Chapultepec
yde haber subido por primera, única y última vez
a la Montaña Rusa, ¡ horrible cosa ¡, me empecé
a sentir muy mal. Orinaba sangre. Me puse amarillo como una yema
de huevo. Se me decretó el mal: HEPATITIS AGUDA. Estuve
muy grave. Deje de asistir a la escuela. Tuve que guardar cama
yse me prohibió cualquier movimiento. REPOSO ABSOLUTO:
fuí sentenciado. Dos meses cuando menos. Todos mis hermanos
y hermanas tuvieron que ser inyectados con gamoglobulina para
evitar el contagio. Fuí aislado en una recámara
separado de toda mi familia. Tan mal me vería mi padre
que mandó por el cura para que me aplicaran los santos
óleos, la Extrema Unción como se llamaba antes del
Concilio Vaticano II. Llegó el sacerdote a mi cuarto y
cumplió con el ritual. Terminado el acto litúrgico
religioso mi papá se me acercó y me preguntó:
" Hijo... vas a tener que estar acostado mucho tiempo. ¿
Quieres algo ? ¿ Deseas alguna cosa ? Pide lo que quieras
que yo trataré de conseguirtelo." Luego supe que mis
padres pensaban que no me salvaría y querían conseguir
cubrir mi último deseo. Confieso que no me dolía
nada. No sufría. Pero estaba muy enfermo, sin tener conciencia
de ello. No lo pensé mucho: "¡ LA WALKIRIA ¡.
Un album de discos que está en la tienda en el estante
tal y tal." Mi padre consiguió la fuerte suma y fue
a comprarlo. Llevaron la consola al cuarto del enfermo. Y durante
dos meses estuve escuchando la maravillosa grabación. ¡
Aquí la tengo conmigo cuando ésto recuerdo con emoción
¡ BIRGIT NILSSON, GRE BROUWENSTIJN, RITA GORR, JON VICKERS,
GEORGE LONDON, DAVID WARD. Conductor ERICK LEINSDORF. LONDON SIMPHONY
ORCHESTRA.
Escuché ésta grabación día y noche
durante los dos meses que duró mi hepatitis. No me morí.
Por eso digo ahora que esa música me salvó la vida.
Muchos años despues en una reunión de amigos operópatas
un día de mi cumpleaños se nos ocurrio narrar una
historia de porque eramos amantes de la ópera. Yo narré
esta mi historia. Tono Dávalos, quien la había escuchado
emocionado exclamó: " ¡De haber sabido que La
Walkiria curaba la hepatitis ¡ ". Un mes despues de
ese día moría de ese mal con el hígado transplantado.
Ahora me preparo a ver LA VALQUIRIA en Bellas Artes por la tarde.
Transportarme a ese mundo de locura, amor y muerte. A sumergirme
en esa música, en esa historia, en ese drama. Volveré
a escuchar el canto de Siglinda con la melodía más
hermosa que Wagner escribiera: " O herstes Wunder ¡
¡ Oh, prodigio sublime ¡" La joven mujer- hermana-hija-amante
va a esconderse a la cueva del dragón Fafner a donde el
dios su padre el viandante no se atreve a acercarse. Allí
esperará el nacimiento de su hijo producto de amor incestuoso,
acordémonos de los faraones egipcios divinizados, un héroe
que no conocerá el miedo y que tambien amará y morirá:
SIEGFRIED.
Loados sean los dioses que nos permiten seguir amando y gozando
esta vida en el loco tiempo que nos tocó.
Reciban todos un fuerte abrazo. ¡ Hasta la próxima
¡
¡ Leb wohl ...¡
¡ Leb wohl ... ¡
¡ LEB WOHL ¡
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