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Wagneriana, nº extra marzo de 1998 |
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Franz Wilhelm Beidler, Cosima Wagner-Liszt. Der Weg zum Wagner-Mythos (El camino hacia el Mito de Wagner). Pendragon Verlag, Bielefed 1997. 428 páginas y varias ilustraciones. |
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Por Javier Nicolás |
Interesantísimo libro sobre uno de los más raros, oscuros y contradictorios períodos de la saga Wagner, el de Isolde Wagner y su hijo Franz Wilhelm Beidler. La eterna pregunta de si Isolde fue hija de Hans von Bülow o de Richard Wagner; el proceso legal en los años 1913/14 de Isolde contra su madre Cosima: el silenciamiento total del supuesto primer nieto de Wagner, Franz Wilhelm Beidler, del que no se sabía casi nada. Estas y muchas otras preguntas, se intentan aclarar aquí, aunque desde un punto de vista unilateral, por lo tanto, poco objetivo, del olvidado nieto de Wagner. Vamos por partes.
El libro está distribuido en varias partes. En primer lugar, un largo fragmento de la biografía que escribiera Franz W. Beidler sobre su abuela Cosima, llamado el libro Cosima Wagner-Liszt, el camino hacia el Mito de Wagner, libro que nunca se publicara, escrito allá por los años 20, y que se perdiera en casi su totalidad, apareciendo los fragmentos que se publican en este volumen (aproximadamente la mitad del libro). En esta biografia se lee entre lineas el concentrado odio, resentimiento y furor entre nieto y abuela, que no lo disimula demasiado. La biografía, aporta datos nuevos, pero al estar incompleta, pierde algo del ensamblaje final. Narra las peripecias de Liszt y Marie dAgoult hasta 1855 en el primer capítulo; seguidamente escribe sobre Hans von Bülow y Cosima Liszt entre 1855 y 1864; para acabar con un tercer capítulo que versa sobre Richard Wagner y Luis II, así como las relaciones de ambos con Cosima, y la ruptura de Bülow, entre 1864-1868.
Viene después un segundo bloque sobre artículos sueltos, publicados entre 1936 y 1938, sobre Cosima Wagner, perdón, contra Cosima Wagner. Y un tercer bloque con un artículo sobre Nietszche y cinco sobre Wagner y su ideología, en la que defiende su socialismo y anarquismo, frente a las teorías germanistas y totalitarias. Un cuarto bloque lo ocupa la correspondencia inédita entre Franz W. Beidler y su mentor y amigo Thomas Mann, bastante voluminosa. Y por último un epílogo del editor sobre el nieto olvidado, Franz W. Beidler, a modo de biografía.
Vamos a hablar, someramente sobre este nieto olvidado, sobre el cual, después de haber leído este libro, entendemos bastante bien porqué fue olvidado en Bayreuth, desde luego.
Cosima Wagner-Liszt deja a Hans von Bülow, aproximadamente en 1864-1865, teniendo con él dos hijas, Daniela (nacida en 1860) y Blandine (nacida en 1863). En 1865 llegará la polémica Isolde, la cual tan pronto será Isolde von Bülow, como Isolde Wagner, como Isolde Beidler. Se puso en entredicho que si era hija de uno o de otro y la polémica siguió hasta los años 40 de este siglo. Ahora, ya está todo zanjado, y en las biografias oficiales wagnerianas, hasta las propias hechas por los herederos actuales, ya sale como hija propia de Richard Wagner, aunque natural, ya que Cósima seguía legalmente casada con Hans von Bülow. De todos modos, tan sólo hay que observar fotografías de Isolde por un lado, y de Blandine y Daniela, por otro, para no dudar, pese al juicio de 1914, que Isolde es heredera directa de Richard Wagner.
Isolde se casa en 1900 con Franz Beidler, afamado director de orquesta, el cual ha dirigido varias veces en Bayreuth. En 1901 nace Franz Wilhelm Beidler, el célebre nieto olvidado. Y en 1906 empiezan los problemas que desembocarían en el espectacular proceso de 1914 entre Isolde y Cosima.
Al parecer, por lo que se puede resumir de lo leído en este libro (unidireccional, repito), cuando Franz Beidler se incorporó al círculo de Bayreuth, empezaron las pugnas entre él y Siegfried Wagner, sobre la dirección de Bayreuth. Poco a poco se fueron amargando las relaciones, tomando Isolde las riendas de los debates, anteponiendo siempre el derecho de ser la primera hija de Wagner, y su hijo, el primer nieto, y que por tanto ello le daba ciertos derechos. Y, naturalmente, Cosima, se decantó hacia su hijo Siegfried, el favorito. Ello envenenó las relaciones al máximo, hasta el punto de lanzarse diatribas realmente duras.
En 1913/14, Isolde empieza un proceso legal y jurídico contra su madre Cosima, y es aquí cuando Cosima lanza la teoría de que Isolde no es de Richard, sino de Hans von Bülow. Y como madre no hay más que una, y los padres están muertos, ello genera una polémica que la prensa aireó suficientemente, y que, gracias al estallido de la I Guerra Mundial, pudo acelerarse y acabarse enseguida, dando a Cosima la razón, y la potestad de elegir quién y cómo de la herencia de Bayreuth, demostrando de esta manera que Isolde no era hija de Richard, sino de Hans. De esta manera Siegfried Wagner quedaría en solitario y sin trabas en el Festspielhaus. E incluso haría declaraciones contra su hermanastra, asegurando cien por cien que era una Bülow y no una Wagner.
Todo ello generaría en la pobre Isolda un proceso degenerativo de salud, que la llevaría a la tumba en 1919, la pobre hija del amor y el entusiasmo como la bautizara Cosima cuando naciera.
La bandeja del odio estaba servida para ese hijo, Franz W. Beidler, a la sazón con 19 años (había nacido en 1901), que evolucionaría en un llevar la contraria a todo lo que se hiciera en Bayreuth.
El nieto olvidado, apartado definitivamente de Bayreuth en 1925 tras su matrimonio con una mujer de origen judío, Ellen Gottschalk, dedicaría toda su existencia a jorobar a los de Bayreuth, sus parientes ricos, a través de artículos y tomas de posición: se hizo socialista, luego marxista, rechazó el nacionalsocialismo en 1933, (y teniendo en cuenta que Cosima simpatizaba con Hitler, Daniela y Blandine se afiliaron al NSDAP -partido de Hitler-, Siegfried Wagner tomó una postura neutral pero no en contra, Winifred Wagner se afilió también al NSDAP y era íntima de Hitler, Eva se casa con el teórico del nacionalsocialismo Houston Stewart Chamber1ain, su padre Franz Beidler simpatiza también con Hitler, Wieland y Wolfgang se hacen fotos con el Führer, y Verena se casa con un líder nazi como Bodo Laferenz... pues es como poner un muro entre uno y otro mundo) se relacionó con el mundo judío de su tiempo, se alió con Thomas Mann hasta la muerte y boicoteó Bayreuth hasta el final. ¿Se entiende por qué de su olvido, ahora?
Franz W. Beidler, el olvidado, proponía que el auténtico heredero de Bayreutb, después de la muerte de Siegfried Wagner, debería haber sido Thomas Mann (!!!). De su correspondencia con él, iniciada en 1933 hasta su muerte (de Mann) en 1949, resaltar la protesta de la cúpula musical alemana contra un artículo escrito en 1933, en Suiza, con el título Sufrimiento y Grandeza de Richard Wagner, donde Thomas Mann arremete contra Wagner por todas partes, y de paso, con la Alemania nazi. Este artículo fue contestado implacablemente, en dos días, en el Münchener Neuesten Nachrichten del 16/17 de abril de 1933 por Hans Pfitzner, Olaf Gullbranson, Hans Knapperbutsch, Richard Strauss y otros. Franz W. Beidler arremete contra los nazis defendiendo a su mentor Thomas Mann, iniciándose así una amistad entrañable. Hasta tal punto que el nieto olvidado se olvida de Alemania y se exilia en Suiza, en la casa de Thomas Mann.
En 1934, Franz W. Beidler, desde Suiza, se propone una cruzada contra el Bayreuth de esa época: Como musicólogo e historiador, como miembro de la familia Wagner, y viendo como mi familia, así como la señora Förster-Nietzsche (hermana del filósofo Federico Nietszche, y partidaria acérrima de Hitler), manifiestan desde hace tiempo simpatías por el nacionalsocialismo, yo remarco que no estoy de acuerdo con ellos, muy al contrario, veo una de mis tareas primordiales el defender la memoria de Wagner contra la propaganda nacionalsocialista. Arremete contra Furtwängler, Hans Carossa y Richard Strauss muy especialmente.
Una vez acabada la guerra, en el año 1946, Franz W. Beidler junto con Thomas Mann traman un plan para retomar Bayreuth, con el beneplácito del Oberbürgermeister de dicha ciudad. Se relata una carta de este alcaldable a Franz W. Beidler, en la que ensalza su figura como luchador contra el Nazismo, y su legítimo derecho a heredar el trono del Festspielhaus y empezar una nueva era en Bayreuth. Afortunadamente o no, nunca se sabe, este plan chocó con el testamento de Siegfried y Winifred Wagner, testando a favor de Wolfgang y Wieland, lo que abortaría todo.
A raíz de la apertura de los Festivales en 1951, Franz W. Beidler escribe unas Reflexiones contra Bayreuth, en las que arremete con aquellos dos, sus primos hermanos, con el resentimiento desde el rechazo y el olvido. En la célebre revista Simplicissimus del año 1914, hay un chiste muy emblemático con una Sieglinde llorosa, y un Wotan y una Brunhilda enfurecidos y una leyenda muy propia de toda esta polémica, parafraseando la leyenda de los Welsungos: Wagner darf ich nicht heissen; Bülow möcht ich nicht sein: doch Beidler muss ich mich nennen! (Wagner no debo llamarme; Bülow no quiero ser: así pues Beidler debo ser llamado! ).
Curioso también que cuando en 1914 Cosima corta relaciones con Franz Beidler, hasta el punto de prohibirle pisar el Festspielhaus, y por ende con su hija Isolde. A raíz del proceso, se inicia un enfriamiento entre el matrimonio Beidler, que acabaría en ruptura interna (Franz Beidler, en el último año de vida de Isolde tendría una amante, y luego se casaría con una cabaretera y agitadora comunista muy célebre, con la que tuvo una hija, Eva). Pero luego, Franz Beidler, se acercaría de nuevo al Círculo de Bayreuth, donde sería de nuevo aceptado (no así su hijo), y donde moriría en 1930, como Síegfried y Cósima. Está enterrado en Bayreuth, no así Isolde, que lo está en Múnich, donde su lápida mortuoria reza Isolde Beidler.
Franz W. Beidler se distanciaría progresivamente de su padre entre otras razones por el acercamiento de éste a las ideas de Hitler, y tuvo un odio profundo por su abuela Cosima, su tío Siegfried, sus tías Daniela, Blandine y Eva; y sin embargo le cayó siempre muy bien Winifred, pese asus ideas políticas de sobra conocidas.
En los años 70, Franz W. Beidler se involucró con movimientos juveniles comunistas, siempre en contraste con el conservador Bayreuth, hizo buenas migas con Friedelind Wagner (la otra opositora), y murió en 1981, a los 80 años. R.I.P.