"La suya es la voz del siglo"
W. J. Henderson
Muy pronto la Flagstad comenzó a dar muestras inequivocas de su vocación, y a la temprana edad de seis años acompañó a su madre al piano en una selección de Lied de Schubert. Pero quizás la anécdota más significativa de su niñez sea la que refiere que cuando contaba diez años se aprendió de memoria los papeles de Elsa y Aida. Durante su adolescencia tomó clases de canto con Ellen Schytte-Jacobsen y posteriormente con Gillis Bratt. Su debut operístico, todavía en su etapa docente, tuvo lugar en un teatro de Oslo, interpretando el papel de Nuri en la obra dramática más conseguida de Eugen D’Albert, su ópera “Tiefland”; Kirsten contaba dieciocho años de edad. Prosiguió estudiando canto con ese entusiasmo propio de quien persigue un sueño y ya lo toca con los dedos de las manos. Es llamada por el Teatro Mayol de Oslo, como soprano ligera, para cantar operetas y algunas óperas. En este periodo de su vida merece la pena rescatar del olvido algunas interpretaciones, como: Martha de “Der Evangelimann” de Kienzl en 1917, su Desdémona en el “Othelo” de Leo Sleak en 1919. Ya contaba con un extenso repertorio de papeles operísticos: Nedda, Agatha, Micaela, Mimi, Alda, Amelia, Rodelinda y muchos papeles de heroinas de operetas. De 1928 a 1932 estuvo contratada por el Teatro de la Opera de Gotheburg, constituyendo este tiempo algo decisivo en su posterior proyección artística. En 1929 canta el papel wagneriano que aprendiera en su infancia, con tal fuerza expresiva que de haberla escuchado Wagner posiblemente hubiera cambiado el final del Drama del caballero del cisne. A este primer papel wagneriano siguieron otros no menos notables: Su Elisabeth del “Tannhäuser”... El 29 de junio de 1932, en el Teatro Nacional de Oslo, cantó uno de los papeles wagnerianos más prolíficos en su carrera musical: Isolda, para este papel tuvo los consejos y preparación de su madre, quizás por ello le fuera tan querido. El año siguiente sería uno de los más decisivos para su carrera, ese año de 1933 interpretó el drama de los dos amantes, junto a un Rey Marke de la talla de Alexander Kipnis, quien hablaría de ella en Bayreuth.
De la colina sagrada recibió
un ofrecimiento, para ese mismo año, que aceptaría. Durante
1933 y 1934, cantó los papeles de Gutrune y Sieglinde. Al fin, el
cisne de Hamar era conocida en toda Europa. Ahora el éxito de Bayreuth
ponía el mundo a sus pies...
En 1934 el manager general
del Metropolitan Opera House de Nueva York, Gatti-Casazza acompañado
del director de orquesta Artur Bodanzky concertaron una improvisada prueba
vocal a la soprano en el propio hotel donde ésta se hospedaba. Ellos
necesitaban una soprano wagneriana para sustituir a Frida Leider... y la
encontraron. Para el año siguiente, 1935, Flagstad haría
su debut en el MET neoyorkino el 2 de febrero, con el papel de Sieglinde
en las denominadas “matinee broadcast of die Walküre”. La crítica
especializada y el público fueron unánimes en sus valoraciones
muy positivas de la desconocida noruega. Definitivamente se consagraba
una estrella a la no temprana edad de 40 años. De febrero a abril
del mismo año ella cantó Sieglinde, Isolde, Brünnhilde,
Elisabeth, Elsa y Kundry.
El 4 de noviembre del mismo año debutó en el San Francisco Opera House y el 18 de mayo de 1936 lo hizo en el Covent Garden cantando el papel de Isolda bajo la batuta de Fritz Reiner y con un Tristán interpretado por Lauritz Melchior, también cantó tres Brünnhildes en un ciclo del “Anillo” bajo la dirección de Sir Tomas Beecham. Este año cantó, además, en Viena y en su país natal. En 1937 regresó a Londres para actuar en la sesión de gala del Covent Garden. Flagstad interpretó en su temporada londinense Isolde bajo la dirección orquestal de Sir T. Beecham, un “Anillo” dirigido por W. Furtwängler y la Senta del “Holandés” en la versión de F. Reiner.
Son estos años de la
década de los treinta donde Flagstad hace gala de sus altas cualidades
vocales y su resistencia en el escenario. Es difícil llegar a imaginar
como la potente voz de la soprano no se quiebra ante el incesante ritmo
de ensayos, funciones y las exigencias de los papeles que interpreta. Por
ejemplo en el periodo neoyorkino encarnó once papeles distintos
en un total de 250 funciones, de las cuales 193 fueron en la ciudad del
MET y las otras 57 en giras. Así también la adaptabilidad
de la gran sbprano es digna de tenerse en cuenta, del 2 al 4 de marzo de
1937 cantó los papeles de Brünnhilde, Elsa e Isolda.
En 1941 Kirsten Flagstad abandona
Estados Unidos para regresar a Noruega, allí pasa el tiempo retirada
del mundo de la escena, junto a su segundo marido el empresario maderero
Henry Johansen, en su casa de Kristiansand. Sólo algunas representaciones
del “Oberon” en Zurich en 1942 la devuelven fugazmente a su público.
Acabada la segunda guerra mundial comenzó uno de los periodos más tristes en la vida de nuestra soprano. Acusados de simpatizar cori el régimen de E. Quisling, el matrimonio es arrestado. Su marido muere en prisión antes de que los tribunales dictaran sentencia, Flagstad permanece bajo arresto domiciliario, prohibiéndosele cantar y habiéndosele retirado el pasaporte. La corte suprema de Noruega la declara inocente de todos los cargos... pero todavía tendría que soportar la oleada de criticas sobre su persona, que se propagará por Estados Unidos con motivo de sus primeras giras americanas después del conflicto bélico y, que estarán orquestadas por Ed. Sullivan y Walter Winchell... suerte que aún así el ARTE saldría ileso, aunque dolido. Los incidentes de sus actuaciones en el Teatro Pabst de Milwaukee o en el concierto de la Academia de Musica de Filadelfia no son los únicos, aunque si bien representativos.
Su primera aparición
después de la guerra en Londres fue en el Royal Albert Hall en febrero
de 1947, bajo la dirección de Karl Rankl, regresó al Covent
Garden en febrero y marzo de 1948 con diez representaciones del “Tristán”
y seis de “la Valquiria”, en la que compartió escenario con el tenor
Set Svanholm, a quien consideraba “el mejor Sigmund de su época”.
De este año es, también, el concierto en la Habana bajo la
dirección de Clemens Krauss. En 1947 canta Isolda en Chicago. En
1949 reaparece en San Francisco.
1950 sería un año
intenso, baste recordar su actuación en los Festivales de Salzsburgo
en el “Fidelio” que dirigiera Furtwängler, su intervención
en el “Anillo” de la Scala de Milán que también dirigiera
el anteriormente señalado director, el concierto del Royal Albert
Hall de 22 de mayo, también por el mismo Furtwängler. En 1951
se reencuentra con su público del MET neoyorkino, arrancando aplausos
tan intensos como hacía diez años, con una nueva producción
del “Tristán”... precisamente, el 30 de junio regresa a Londres
para interpretar el que sería su último Wagner en el Covent
Garden. En 1952 regresaría al MET para interpretar el papel de Alceste,
entre el 4 de marzo y el 1 de abril se despide de su público neoyorkino.
Flagstad abandonó el mundo de la escena, salvo alguna contada ocasión
-como el caso, en 1959, donde ella canta en Oslo la ópera con la
que debutó-. Sin embargo, la actividad profesional de la soprano
noruega se vuelca hacia otros campos de la música, en la década
de los 50 va a sustituir progresivamente, sin duda como consecuencia de
su enfermedad, la ópera por los conciertos, además de grabaciones.
Podemos destacar de estos últimos años de su vida: el mítico
concierto de despedida de Nueva York de 1955, la grabación del primer
acto de “la Valquiria” dirigido por Knappertsbusch, para la Decca con Svanholm,
en el que Flagstad interpreta a Sieglinde y el tercer acto del mismo drama
dirigidos por G. Solti, en el que Kirsten interpreta a Brünnhilde.
O como no mencionar, el “Anillo” de G. Solti, en el que la soprano interviene
como Fricka en el prólogo de la “Tetralogía”, papel que no
había grabado con anterioridad.
En 1958 ella acepta el cargo
principal de la recién creada Opera Nacional Noruega en Oslo, desde
allí continúa alentando y mimando a los nuevos valores musicales.
Sólo cuando su progresivo empeoramiento hace presagiar lo peor,
ella va abandonando sus responsabilidades. La noche del 7 de diciembre
de 1962 Kirsten Mlafrid Flagstad se convierte en leyenda.
• DISCOGRAFÍA DE KIRSTEN
FLAGSTAD
La discografía de la soprano noruega es muy extensa y por fuerza cualquier selección está condicionada a ser insuficiente y delimitada por los gustos del autor.
- Acto II del “Tristán
e Isolda”. San Francisco, 15 de noviembre de 1937. Director F. Reiner.
Legato Classics LCD-145-1.
- “Tristan und Isolde”. MET
23 de marzo de 1940. Erich Leinsdorf. Music and Arts CD 647-3.
- “Tristan und Isolde”. Covent
Garden 22 de junio de 1937. Emi Classic Refences CHS 764037 2. Sir Tomas
Beecham.
- “Siegfried”. MET 30 de febrero
de 1937. Artur Bodanzky. Music and Arts. 696.
- “Lohengrin”. MET 27 de marzo
de 1937. M. De Abravannel. Walhall.
- “EJ anillo del Nibelungo”.
23 de marzo de 1950. Teatro de la Scala. W. Furtwängler. Virtuoso.
- Kirsten Flagstad in concert
1948-1953. Eclipese.
- Kirsten Flagstad canta Wagner.
La despedida de N. York. 22 de marzo de 1955. Music and Arts. E. Mc Arthur.
CD 263.
- Homenaje a kirsten Flagstad.
Grieg y Wagner. BBC Symphony Orquestra, Albert Hall. Sir Malcolm Sargent.
As disc.
- Kirsten Flagstad. Testament
Emi classic Sbt 1018.
- Kirsten Flagstad en vivo.
Conciertos de Berlín 1952 y Copenague 1957.
- Edición Flagstad.
Decca 4404902.5 CD.