Domingo 6 de junio de 1869
Hacia la
una, voy a ver a Richard para anunciarle lo que pasa, y tomar decisiones
inmediatas. Quiero evitar llamar la atención y no cambiar nada en
el desarrollo previsto para la jornada de mañana, y desayunar con
Nietzsche y los niños. Richard me echa su ropa de cama sobre los
hombros y me acompaña a mi cama. Las contracciones se multiplican:
a las dos, hago despertar a Vreneli y envío a buscar a la comadrona.
Preparativos necesarios para recibir en la habitación contigua al
que esperamos. El acontecimiento no parece tan cercano. Temo la debilidad
que tuve con el retraso del nacimiento de Eva. Richard, muy solícito,
está a mi cabecera. A las tres llega la comadrona y espera en la
habitación de al lado, pues no quiero hablar con nadie. Richard
vuelve a bajar, pues quiere tener fuerzas para el día siguiente;
se acuesta, pero, atormentado por su inquietud se vuelve a vestir y sube
de nuevo; se precipita en mi habitación y me encuentra ya en manos
de la comadrona, en los dolores más violentos. Viéndole delante
mío y tomándole por un fantasma, he tenido miedo; me he girado
con horror y le he hecho salir de la habitación. Hasta que no me
ha oído de nuevo gemir no ha entrado de nuevo corriendo, ya que
la comadrona me había dejado por un instante. Me aferré a
su brazo y me sacudió convulsivamente haciendo señas de que
no hablara. La comadrona volvió y Richard se retiró de nuevo
a la pieza contigua desde donde oyó todo el drama y escuchó
los gemidos de dolor. Cuando él oyó que subía Vreneli
y que respondió a varias preguntas de la comadrona, ella gritó
consternada: “¡Ah, Dios mío!“. Richard creyó que me
había pasado algo horrible y se precipitó en la escalera
para preguntar a Vreneli que, además iba corriendo, qué es
lo que había pasado, y fue cuando le contestó, muy alegre:
“ ¡Es un muchacho!”. Richard volvió al salón, y se
puso a escuchar los potentes gritos del pequeño niño, mientras
yo permanecía desvanecida. Richard estaba delante de él,
orgulloso. El sol acababa de levantarse por encima del Rigi y había
llenado la pieza con sus primeros rayos: era el más glorioso de
los domingos. Richard se inundó de lágrimas; en ese momento
llegaron hasta mí los primeros sones de las campanas de Lucerna,
atravesando todo el lago. Richard miró la hora y constató
que su hijo había venido al mundo a las cuatro de la madrugada.
Hacia las seis, volvió Richard a mi lado, el cual me hizo partícipe
de su solemne emoción. Yo estaba débil, pero alegre: el regalo
que el destino nos hacía con el nacimiento de un niño se
me apareció inmediatamente corno un consuelo inestimable. El hijo
de Richard sería su heredero, y más tarde, el representante
del padre cerca de los niños. Será el protector y guía
de sus hermanas. Seremos muy felices. El niño es grande y fuerte.
Me dicen que pesa dos libras más que los otros recién nacidos.
Hablamos de su nombre: Siegfried Richard. Richard no puede evitar el testimoniar
su alegría a toda la casa: regala cosas considerables a los criados.
Hacia las nueve, con mi mano sobre la de Richard puedo tomar mi primer
sueño que me devuelve las fuerzas, aunque haya sido corto, de dos
horas. A mediodía, Richard debe dejarme para comer con nuestro huésped
(Nietzsche) y los niños. Durante este tiempo se ocupan de mí
como piden las circunstancias. A las cuatro y media, Richard es librado
de esas penosas obligaciones; y mientras que los niños hacían
un paseo por el lago, pasamos unas horas llenos de paz y esperanza. A las
nueve, Richard me deja, para poder reposar y poder descansar él
también.
Sábado 7 de mayo de
1870
Nos congratulamos
con el tema de la profesión futura de Fidi1,
cirujano; nos atenemos a esta idea, ya que cada uno ha de tener un oficio
determinado.
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(1) Nombre familiar de Siegfried
Wagner.
Lunes 6 de junio de 18702
Cuando con las últimas
caricias del sol,
la tierra cría la dulce
uva,
nos hemos amado en la pena
y la alegría
y tú has florecido con
las rosas.
Alrededor de la tumba de Tristán
e Isolda
se elevan en un abrazo exhuberante
unas rosas tan bellas, una
uva.tan dorada
¡que ellos abrazan también
tu vida.
Tu imagen, eterna, ha bendecido
la noche de Trístán,
hasta que nos hemos encon-trado
en la locura de la muerte
y el sol de Siegfried ha sonreído
al nacimiento
como el padre y la madre resucitados.
Cerca de las rosas y de los
pámpanos, están reposando Tristán e lsolda
cerca del sol y de sus adioses
a la Tierra
que retumban, Siegfried mío,
las tempestades que quieren proclamar
que tú seas claro como
el día, profundo como la noche.
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(2) Poesía de Cósima
Wagner a su hijo Siegfried, en el primer aniversario de su nacimiento.
Domingo 4 de septiembre de
1870
A las tres
llega la familia Wille, después los Bassenheim; a las cuatro, comienza
el bautismo. Helferich Siegfried Richard Wagner se comporta pasablemente.
Lunes 19 de junio de 1871
Por el camino,
digo a Richard que estoy feliz de que él esté aquí
para inculcar a Fidi unas ideas justas de todo tipo: arte, filosofía,
los Judíos, la religión, la política, y para ahorrarle
así procedimientos estériles.
Domingo 2 de julio de 1871
No creo
en una sucesión tan rápida de genios, no hay ejemplo en la
historia, deberemos estar felices si nuestro hijo hace prueba de un carácter
noble y de una inteligencia despierta. “Sí -dice Ricardo- haría
falta que no tenga ninguna individualidad para segúir mis pasos.
¡Sólo Dios sabe lo que le está reservado!”.
Miércoles 15 de noviembre
de 1871
Fidi me
da gran alegría; en una noche sin sueño, Richard ha reflexionado
en su futura profesión y es partidario totalmente de la cirujía,
“que le endurecerá por la compasión contra toda debilidad”.
Miércoles 28 de febrero
de 1872
Fidi aparta
a Rus3
de la chimenea porque, remarca él, no nos gusta que esté
tan cerca de ella; Richard le dice: “Tú eres tan inteligente que
serás médico”, y Fidi le responde: ”No, ¡Emperador!”.
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(3) Rus, uno de los perros
de Wagner.
Domingo 17 de marzo de 1871
Ayer, Richard
ha dicho cariñosamente a Fidi: “Tu juventud deberá ser el
sostén de mi vejez, ¡y bien!, mi vejez será el sostén
de tu juventud”.
Lunes 1 de julio de 1871
Richard,
Fidi y yo vamos a ver las vacas, y los otros niños vienen enseguida
a buscarnos.
Jueves 26 de diciembre de
1871
Hago venir
a los niños al pie de mi cama; ellos tienen buena cara, las gracias
y la gentileza de Siegfried esclarecen incluso las horas más tristes
de Richard: “El llegará más alto que yo” -dice Richard- “pero
hay una cosa que no tendrá jamás, y es que no tendrá
una mujer comparable a la mía”.
Domingo 9 de febrero de 1873
Richard
va al café Angermann a beberse una cerveza con Fidi: se sientan
y Fidi pregunta: “Pero, ¿dónde va a sentarse Rus?”.
Jueves 22 de mayo de 18734
En la comida,
llega el momento de los vivas y yo pregunto: “¿Para quién
es nuestro viva Daniella?” y ella responde levantándose y cogiendo
el vaso: “¡Para el más fiel de los protectores!”5;
“¿Para quién es nuestro viva, Blandine?” y ella responde:
“Para el más querido de los amigos”; ‘‘¿Para quién
es nuestro viva, Isolda?”, “para el mejor de los padres”, “¿para
quién es nuestro viva, Fidi?”, “¡para mi papá!”. (...)
Fidi le regala a Richard un caniche que ha sido elegido por E. Krockow
y que parece un poco delicado (nosotros desearíamos un perro más
fuerte, más rústico), pero el pequeño animal es adorable
y le bautizamos Putz.
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(4) 60 cumpleaños
de Richard Wagner.
(5) Tanto Daniella como
Blandine eran las hijas del matrimonio Cósima-Hans von Bülow,
de ahí el que en sus vivas no lo traten como a su padre, a diferencia
de Siegfried e Isolda.
Domingo 8 de junio de 1873
Hablamos
del porvenir de Fidi; me gustaría mucho que no fuese solamente cirujano,
sino que se convrtiese también en un hombre de estado importante
para poder servir a Alemania más tarde; Richard piensa que es necesario
para ello una cierta situación social y una cierta falta de imaginación;
él espera encontrar un joven hombre inteligente para la educación
de Fidi que comenzará por un profundo estudio de la lengua alemana
(medio-alto alemán y viejo-alto alemán) para pasar enseguida
al griego como en el paraíso absoluto; él será instruido
después en el latín, el italiano, el inglés y el español.
Lo que es seguro, es que no le precipitaremos en el embudo de la educación
moderna dada a todo el mundo.
Lunes 15 de septiembre de
1873
Deseo que
Fidi conozca a su padre, que lo sepa todo lo referente a su vida, y es
por ello por lo que continúo este Diario que deberá enseñarle
lo que su padre no puede decirle.
”Dios mío, vuélveme
piadoso, haz que yo vaya al cielo, pero si yo no puedo ser piadoso, elévame
pronto de esta tierra, tómame en tu reinado celestial, hazme semejantea
tus ángeles”. Este cuaderno debe comenzar con esta prédica
de Fidi que Richard recitaba en su infancia y deseo que todos los hijos
de Fidi la reciten igualmente.
Martes 11 de noviembre de
1873
Fidi canta a solas, ”Así
se comienza a componer”, dice Richard.
Miércoles 11 de marzo
de 1874
”Fidi es
el mejor y más bello testimonio de nuestro amor”, me comentaba Richard.
Domingo 5 de abril de 1874
Richard
me dice que no escribirá una sola partitura más hasta que
Fidi sea capaz de orquestárselas.
Miércoles 8 de abril
de 1874
¡Tenemos
nueva gorbenanta! ¡Qué Dios nos bendiga! Richard le enseña
la última oración de Fidi: ”Dios mío, ayúdame
a ser feliz y vela por mi futuro”.
Viernes 16 de octubre de
1874
Estos diarios
siempre han sido escritos rápidamente y con prisa; yo espero, pese
a todo, poder dar a través de ellos una imagen de nuestra
vida a mi Sigfrido; no puedo decirle lo que él representa en esta
vida, es difícil expresar en palabras, por ejemplo, la bondad de
la cara de su padre cuando le contempla, pero espero que el sepa encontrar
entre estas páginas el amor que le hemos dedicado.
Sábado 24 de octubre
de 1874
Fidi hace
reír mucho a Richard, que me dice: ”Dios mío, tener conmigo
un niño semejante que me llama "papá" y que me hace todo
tipo de preguntas, es demasiado bello todo esto”.
Viernes 6 de noviembre de
1874
Loldi ha
salvado ayer a un pollito que se había caído al agua y Fidi
ha cantado para tal ocasión una canción que se acababa de
inventar: ”¡no es tan fácil morir!”
Domingo 13 de junio de 1875
El tiempo
es magnífico en Alexandersbad, subimos hasta el Luisenburg, cosa
que no está hecha para nosotros. En el hotel, Fidi quiere hacer
fuegos artificiales y prende fuego a las cortinas. Pánico y terror.
Él no dice una palabra: simplemente nos anuncia el incendio golpeando
las puertas y desapareiendo por una puerta de servicio; Richard estaba
quitándose la ropa en ese momento, y estaba completamente desnudo
cuando el fuego se extendió, pero durante ese tiempo, como siempre
había sucedido en sus esueños, todo el hotel ha presenciado
el fuego desde el exterior y se han precipitado para apagarlo, y es en
ese estado tan ridículo cuando Richard ha podido apenas escaparse.
Todo ello, peses a todo, nos llena de muy buen humor, y Fidi seguramente
habrá aprendido la lección para toda su vida sobre su interés
acerca de las llamas y el fuego. Yo estuve muerta de miedo. Fidi no quiere
dormir más en esa habitación, aún piensa que está
ardiendo.
Martes 13 de febrero de 1876
¡Me
ocupo sin cesar del Carnaval! Boni se disfrazará de Madame Pompadour,
Isolda de Senta, Eva de Isolda y Siegfried de mensajero de la paz.
Lunes 19 de febrero de 1876
Un mendigo
me ha pedido limosna; dicen que es un picaro, pero nunca le he rechazado.
Yo misma me siento en esos momentos la más pobre de los mendigos
delante de la gracia divina; ¡oh, si mi compasión pudiese
despertar la misericordia de las fuerzas que nos guían! Yo quisiera
rezar por Hans con Siegfried, pero temo impresionar al niño que
me mira ahora con profundidad e inteligencia, que me abraza tiernamente
como si comprendiera todo esto, como si supiera también que es necesario
guardar silencio. “Ser culpable es el peor de los males“, yo no acuso a
nadie de nada, sólo resiento la falta terrible e irredimible que
reside en el hecho de haber nacido. Mi querido Siegfried, ¿no se
estremecerá cuando descubra más adelante todo lo que yo he
sufrido? Él sabrá sin embargo cuanto le he bendecido así
como su padre a través de todos mis tormentos.