Richard Wagner y los maestros cantores
"Los maestros cantores de Nurenberg"
no tiene igual en la producción de dramas musicales de Wagner, no
sólo porque es su
única obra cómica
(si uno descarta "La prohibición de amar" y los dos primeros actos
de "Siegfried"), si no también por lo
fresca que es la obra en toda
su magnitud. Es aquí cuando Wagner ha abandonado por un tiempo,
por así decirlo, el período
tormentoso de su vida. Por
ahora deja el mundo de los héroes y dioses, y la esfera mitológica
de "El anillo del Nibelungo", y se ha
acercado a una realidad histórica,
el Nurenberg del siglo XIV. Una época, que verdaderamente no es
sólo el idilio que él crea, pero
que además trata de
personas comunes y corrientes, de la vida diaria de los vecinos de una
ciudad alemana. Del nacimiento y
carácter de esta obra,
además de la música trata este artículo.
Wagner tuvó La idea para
Maestros cantores en el verano de 1845, luego de haber finalizado "Tannhäuser";
cuando con su mujer
Minna, su perro y el papagayo,
visitaba Marienbad para unas curas termales. La lectura era una de las
recreaciones, y en el libro
de Hervinus "Historia de la
literatura alemana" se encontró por primera vez con Hans Sachs y
los maestros cantores de Nurenberg
y sus reglas poéticas.
Wagner escribiria luego en "Carta a mis amigos": "Entendí a Hans
Sachs como la última revelación de un
alma del pueblo creativa".
Durante una caminata se le vino a la cabeza una idea, nada menos que la
escena en la que Hans Sachs,
con su martillo de zapatero,
corrige los torpes intentos poéticos de un colega poeta (más
adelante la escena entre Sachs y
Beckmesser en el segundo acto).
A pesar de la prohibición médica, días más
tarde escribiria Wagner el inmenso esbozo en prosa
para la obra venidera, y ya
en este aparece en la escena final: "Zerging das Heil'ge Röm'sche
Reich in Dunst. Uns bleibe doch die
heilige deutsche Kunst".
Pero entonces no fue más que esto. Dejó el trabajo a un lado y se entregó, en su lugar, a dar forma a su próxima ópera: "Lohengrin"
16 años después
volvió a tomar el tema y completó el texto, pero ahora en
otro estado ánimo. Tras de si se encontraban 16 años
de duras decepciones, un largo
exilio por razones políticas, a veces pobreza y difíciles
crisis. "El holandés errante" todavía no
encontraba un puerto, ¿y
acaso lo encontraría alguna vez?
Los próximos años
Wagner se encontrara en constante ir y venir, de una forma inquietantemente
fugaz. "Tannhäuser" es víctima de
escándalo en París,
los acreedores le cazan por todas partes, Wagner intenta (por lo general
sin mucho éxito) pedir prestado de
casi todos los que se cruzan
en su camino, el matrimonio con Minna va hacia su fin con escenas desgarradoras,
en Karlsruhe
intenta conseguir poner en
escena "Tristán e Isolda" con ayuda del gran duque Fredrik, pero
fracasa; y en Viena ve por primera vez
su "Lohengrin" el 15 de mayo
de 1861, un día de júbilo para el duramente maltratado compositor.
Nuevos viajes a diferentes partes
de Alemania y Austria. A comienzos
de noviembre viaja, por invitación de los Wesendonck, a Venecia,
y en el viaje de retorno a
Viena al tiempo después,
comienza Wagner a esbozar el preludio de "Los maestros cantores de Nurenberg".
En Viena se encuentra con su
colega Peter Cornelius, al que inmediatamente cuenta su decisión
de componer una ópera con el
motivo de los maestros cantores.
Cornelius cae en extasis por esto, y le consigue a Wagner una edición
de los tratados sobre la
terminología usada por
los maestros cantores de Christoph Wagenseils. La inspiración comienza
a despertar inmediatamente, y
Wagner escribe un nuevo bosquejo
en prosa. Este lo envia a su editor, Franz Schott, en Mainz, y un par de
semanas después, el
mismo Wagner ya estara en Mainz,
en donde Schott prepara una lectura del boceto en prosa para algunos invitados.
A finales de
enero de 1862 ya ha terminado
el texto, y el 5 de febrero, Schott realiza una nueva tarde de lectura,
según el amigo de Wagner
Wendelin Weissheimer "una prestación
retóricamente virtuosa". Cornelius, sólo por esto, ha hecho
el cansador viaje de Viena a
Mainz. La fascinación
de
los auditores es tan grande que algunos hasta le desaconsejan de musicalizar
el texto ... Ya que lo
encuentran ya perfecto como
poema.
Durante el año siguiente
continuará el trabajo de composición. Pero este no irá
rápido. Schott es abrumado con peticiones de
adelanto, pero este dice simplemente
no. En compañía de Hans y Cosima von Bülow, pero ya
con interés en Cosima, Wagner se
enamora de Mathilde Meier,
por medio de la cual obtendrá la inspiración para Eva en
Maestros. En Leipzig, el 1 de noviembre,
Weissheimer da un concierto
con obras propias, y Wagner dirigirá en este, entre otras cosas,
el recientemente compuesto preludio
de Maestros, pero el salón
está casi vacío en su ciudad natal. En noviembre también
llegará a Viena, y allí dara una nueva lectura
del texto, en la cual la figura
de Beckmesser aún no recibía su nombre definitivo, y se le
llamaba Hans Lick. Entre los invitados se
encontraba, desgraciadamente,
el crítico vienés Eduard Hanslick, que antes había
sido simpáticamente a favor de Wagner, pero
luego lo criticaba duramente.
Uno no necesita pensar como de malhumorado, por no decir furioso, abandonó
la tertulia.
Durante 1863 Wagner se mudará
entre Wiena, Praga, Budapest, Berlín y otras ciudades alemanas,
y durante la primavera
permanecerá un par de
meses en San Petesburgo y Moscú, en donde dará conciertos
con gran aprobación.
A comienzos de 1864 ocurren
una serie de sucesos importantes en la vida de Wagner. Ya sus finanzas
son tan precarias, que
apenas se atreve a mostrarse
en público. El 10 de marzo sube al trono el joven de 18 años
que será conocido como Luis II de
Baviera, y el mismo año
la ópera de Viena deja los planes de poner en escena "Tristán
e Isolda" por considerarla imposible de
interpretar. Desilusionado
y molesto, Wagner dejara Viena rápidamente, para así evitar
posibles acciones legales por sus deudas.
Vía Múnich y
Zürich, llegara el 28 de abril a Stuttgart, donde casí cae
víctima de un colapso. Le escribe a Weissheimer: "Estoy
acabado, no tengo fuerzas para
continuar, debo desaparecer de este mundo." Por lo visto Wagner anduvo
con planes de suicidio
durante este tiempo.
Entonces, el 3 de mayo, es cuando
Luis II le llama, por medio del secretario de cabinete von Pfistermeister,
a Múnich. Recibe
además un anillo y un
retrato. De una vez, Wagner queda libre de toda preocupación, además
de por fin encontrar un asilo para
este peregrino artista. Al
día siguiente Luis II recibirá a su ídolo en la residencia
de Múnich. Después de un par de días, Wagner
recibe un pago de 4000 piezas
de oro para poder regularizar sus deudas más molestas, especialmente
en Viena.
Lo que ocurrió después
es bien sabido. Durante un total de un año y medio, Wagner obtendrá
cada vez mayores sumas de dinero,
directamente de la caja de
estado, hasta que a finales de 1865 (el 10 de junio ha podido ver como
"Tristán e Isolda" tenía su estreno
mundial en Múnich),
es obligado a abandonar Múnich, para evitar la furia de la población,
y al (por el momento) desconsolado
monarca.
El 12 de enero de 1866 vuelve
a tomar el trabajo con el primer acto de los Maestros cantores, y el 4
de abril arrienda la que vendra
a ser su residencia por los
próximos 7 años, la casa Triebschen en Lucerna. Y Luis II
paga, como de costumbre, el alquiler...
Ahora avanza el trabajo con
Maestros cantores. La pareja Richard - Cosima (no se pudieron casar hasta
1870,luego del divorcio de
Cosima y Hans von Bülow)
y su hija de un año, Isolde, además de las dos hijas de Cosima
con Hans, viven en Triebschen, y la
estadía es sólo
interrumpida por cortos viajes. El 24 de octubre de1867, a las 20:00 horas,
finaliza Wagner la partitura de "Los
maestros cantores de Nurenberg"
Estreno en Múnich y Estocolmo
El estreno ocurrió en
Múnich, el 21 de junio de 1868. Wagner, en un principio, se había
escondido en un palco oscuro, pero
durante el preludio fue llamado
por Luis II al palco real, desde donde recibió de pie las ovaciones
del público después de cada acto,
con el rey a su lado, un chocante
escándalo contra las reglas de etiqueta. Los contrarios de Wagner
estaban furiosos en la prensa
y criticaban con rencorosas
palabras, que más adelante fueron compiladas en un pequeño
folleto: "Un léxico de Wagner,
diccionario de la descortesía".
Pero la obra ganó un rápido éxito, y una marcha triunfal
por todo el mundo. A Estocolmo llegaron los
maestros el 2 de abril de 1887,
y hasta 1977 ya se había presentado 158 veces. (nota: hasta 1997,
185 veces).
Acerca de la obra
"Los maestros cantores de Nurenberg"
nació entre "Tristán e Isolda" y "Parsifal". Si "Tristán
e Isolda" es una expresión
schopenhaueriana y pesimista
del mundo y su filosofía de reniego, se puede decir ahora que Maestros
es un exponente de la
afirmación de la vida
de J.G. Fichte.
"Los maestros cantores de Nurenberg",
por su forma de ser, es totalmente única en la producción
musicodramatica de Wagner. Él
llamo la obra "gran ópera
cómica". Pero como cómico, si uno ahora toma la palabra en
su sentido de alegría vulgar y bulliciosa,
esta obra no tiene mucho que
proporcionar. Más exactamente es una "comedia lírica" (como
tanbién Verdi denominaria a
"Falstaff"), o "comedia con
música" (como "El caballero de la rosa" de Strauss). Quizás
es más una comedia de caracteres que
una comedia en sí, porque
la obra da la oportunidad de desarrollar caracteres muy diferentes los
uno de los otros. Por toda la obra
queda grabado una viveza, por
períodos una alegría desenfrenada. Pero todo el tiempo existe
un balance entre broma y seriedad.
Un humorista es aquel que puede
sonreír bajo sus lágrimas, dado que por extensión,
este se ocupa de equilibrar nuestros
conflictos cotidianos con una
sonrisa. Y Maestros cantores trata precisamente de personas comunes y corrientes,
no de héroes, ni
de dioses o diosas.
Estudios preliminares
En "Tannhäuser", la ópera
de juventud de Wagner, él había evocado en forma romántica
los tiempos de los minnesänger (siglo XIII),
mientras que el período
de los maestros cantores, ocurrido tres siglos después, era ahora
el objetivo de su interés. En esta época
había encontrado un
tema, el cual haria a cada alemán conmoverse al máximo, al
recordar sus raíces culturales. Esta es una
página del gran libro
de imagenes de la historia cultural alemana, y con cierto grado de aventuras,
que hará que la historia siempre
pueda ser coloreada por un
genio de las artes.
Antes que Wagner se tomase en serio el trabajo con su obra, parece ser que se dedicó a minuciosos estudios de literatura e historia sobre los maestros cantores. En el primer boceto apareció el resultado en forma de innumerables detalles, pero en la forma definitiva, hubieron estos de dejar lugar para páginas totalmente nuevas, y por tanto sólo constituyeron una guía para la correcta ambientación espacial.
Wagner no se tomó libertades
con la realidad histórica cuando evoca a Hans Sachs. El texto deja
ver un gran conocimiento acerca
de esta personalidad poética,
a la vez que una gran facultad de compenetración, además
que por aquí y por alla se encuentran una
que otra cita de los escritos
de Sachs. Uno debe, dice Sachs, que aquí es el vocero de Wagner,
dominar las reglas para poder ser
maestro, y por eso no se puede
pecar contra las reglas de la tabulatura. Pero los contrarios a Wagner,
literatos y críticos,
consideraron que Wagner justamente,
el músico, pecaba contra las reglas que eran válidas para
los autores.
Pero no existe duda que Wagner
logra transformar, con el juicio de nuestra época, aquella tórrida
época literaria en un ambiente
lleno de vida alegre y humor
agradecido aunque, con el derecho de poeta, Wagner quizás a idealizado
algo a la figura de Hans
Sachs. En la primera versión
de texto dominaba especialmente la ironía. Pero en la forma final,
la alegría de burlarse de lo que nos
rodea, habia sido atenuada
en favor de otros sentimientos: humor verdadero, apacible melancolía
y tranquila resignación, armonía y cierta experiencia en
la vida, a las cuales se les había agregado un sentimiento de optimismo
y amor a la vida. La vida tranquila en
Triebschen, junto a Cosima,
había hecho de Wagner un hombre nuevo.
Descripción psicológica de los personajes
Walther von Stolzing personifica
al Wagner joven y revolucionario; la encarnación del arte joven
y subversivo. Hans Sachs, en
cambio, es el Wagner maduro,
por fuera armónico y en paz, pero por dentro resignado. El tema
central en "Los maestros cantores
de Nurenberg" es, para citar
a Wagner, "la amarga queja de un ser humano resignado, que muestra al mundo
una cara llena de
alegría y energía."
Wagner y Hans Sachs se han resignado con retenido entusiasmo .
El dibujo de los caracteres
en Maestros cantores es muy individual, y cada uno de las figuras personifica
una proposición o
pensamiento artístico.
Hans Sachs es el espíritu popular sano, un arquetipo poderoso, y
alemán. En su boca, Wagner pone su
sabiduría poética
y musical. Pero al mismo tiempo es el símbolo para una nueva era.
La comprensión, la apertura a nuevas ideas
en el arte, confesión
desinteresada de su propias limitaciones, a la vez que el reconocimiento,
basado en las condiciones de
Walther, de una nueva forma
de ver el arte; todo lo cual hace a Hans Sachs diferente de todos los demás
maestros cantores. Pero
él exhorta a su nuevo
y joven amigo de no tirar con toda prisa lo viejo, si no que ha de aprender
de los valores de una época ya ida.
Hans Sachs logra finalmente
asociar la forma de ver el arte con nuevos ojos, y unirla a la inevitable
herencia cultural de la vieja
escuela, en una nueva síntesis.
Musicalmente recibe esto una excelente expresión en la mezcla hecha
en el preludio de los dos
motivos principales: el de
los maestros cantores y el de la canción ganadora de Walther.
Ante la temible y exasperada
acusación ante Eva en el segundo acto :"¡Ah! ¡Esos maestros!
Esas rimas pareadas con lima y
engrudo", o al final: "¡No
maestro! ¡No! ¡No quiero ser un maestro!", responde el propicio
Hans Sachs en una alocución casi
ceremonial:
"¡No me desprecies a
los maestros,
y honra su arte!
Que lo que a vos en alto se
os ha dicho,
también os ha caído
en abundante gracia."
Pero Sachs gana también
la batalla contra si mismo, no sólo como artista, si no que también
como ser humano. Él renuncia a Eva
Pogner, por la cual siente
un afecto paternal y le dice:
"Mi niña, de Tristán
e Isolda
conozco un fragmento triste:
Hans Sachs fue sabio y no quiso
nada de la felicidad del señor
Marke."
Cuan maravillosa confesión,
sin reserva alguna, hace Wagner aquí. Él ya ha superado el
episodio con Mathilde Wesendonck, y
ahora sólo queda, sin
sinsabobes, esta tranquila y armoniosa alegria, la cual se ennoblece con
la sabiduría obtenida de la vida y
congoja del alma. El preludio
al tercer acto es una exquisita expresión de esta resignación.
Walther von Stolzing, el joven
caballero de Franconia, ha abandonado la casa de su padre, insatisfecho
con la complicada vida de
allí, y seguramente
sin la bendición de la familia y no mucho dinero en el bolsillo.
Se va por el mundo para luchar, no contra un
enemigo, sino que por su identidad
como ser humano. Él es un poeta de lecturas y su primera parada
es la ciudad de Nurenberg,
en donde se da la casualidad
que conoce al maestro cantor Pogner, el rico orfebre. En todo es lo contrario
de Sachs. Él lucha
contra las antiguas reglas
y formas, para el contenido es lo importante. Por medio de Sachs aprende
a comprender que un artista,
sólo conociendo las
reglas puede dominar los medios de expresión para convertirse en
un maestro. ¡Qué verdad artística más
absoluta expresa aqui Wagner!
Veit Pogner, el representante
de la opulencia, es como carácter, un equivalente a Hans Sachs,
pero sin alcanzar ni el nivel
intelectual de este, ni su
madurez espiritual. En su discurso ante el gremio de maestros cantores
en la iglesia, presenta la
importancia del ciudadano en
la vida social:
"... que nosotros en todo el
imperio alemán
aún tan sólo
cuidamos del arte."
Él quiere decir, que el ciudadano es quien ahora lleva la cultura del país, y no príncipes o nobles.
Sixtus Beckmesser, el notario
público, es puesto en cambio como el contrario de Sachs: seco, pedante,
intolerante, presumido y
egoísta. Cuando se toma
lista de los maestros cantores en la iglesia, responde Beckmessser, bastante
mordaz: "Siempre junto a
Sachs, que me enseña
a rimar con resina y cera."
Aquí son confrontados
el genio contra el chapucero. La función de Beckmesser en el gremio
de maestros cantores es
precisamente el de "marcador",
es decir, que durante la competencia, con minuciosidad apunta todos los
errores, que el
competidor comete. En el joven
caballero, se da cuenta que tiene un rival, y por ello es durante la prueba
extra regañón. Luego de
siete errores el joven se ha
pasado de la regla, y los maestros dicen: "Cantado y rechazado."
En el diálogo entre Beckmesser
y Pogner, en el primer acto, es informado que la hija del otro, Eva, en
caso de no encontrar agrado
en el vencedor de la competencia
de canto, puede rechazarle, pero en ese caso no ha de poder casarse nunca.
Beckmesser trata
de convencer a Pogner de cambiar
las condiciones (las cuales no tiene correspondencia histórica,
si no que son inventadas por
Wagner para poder conducir
la trama hacia adelante), porque él no confía en sus meritos
como maestro cantor ante el atractivo y
joven caballero.
Sixtus Beckmesser es una figura
histórica, pero Wagner en verdad, da una imagen desorientada de
él, porque el verdadero
Beckmesser era un honorable
e inofensivo ciudadano. Obviamente, él tiene la misma actitud que
Sachs ante las reglas, es decir,
que la poesía no puede
existir sin reglas. Cuando los engaños se revelan, el pobre Beckmesser
ha sido más que avergonzado,
dado que se a quedado corto
ante el joven y apuesto caballero, y su salida en el último acto
es casi miserable. Uno no puede
apenas comprender que los honorables
maestros cantores se dejen engañar por esta figura tan enclenque.
Aquí, Wagner en
contraste ha estirado la soga
bastante (lo cual muchos intérpretes también hacen), pero
uno no puede equivocarse en ver un
pretexto, para así poderles
dar una patada de burro a sus críticos y contrarios.
Los demás maestros cantores
están divididos en dos grupos, uno a favor de lo nuevo y otro en
contra. Kothner, el panadero, el
guardián de la tabulatura,
realiza su honorable función con convencimiento y fervor. Aqui tenemos
una figura desconfiada, que trata de poner patas arriba las reglas de como
proceder y con esto llevar a la confusión. Kunz Vogelgesang, el
peletero, parece
inclinarse a favor de Walther,
mientras que Konrad Nachtigall, el hojalatero, aún tiene sus dudas,
y prefiere no mezclarse en el
asunto: "Cuando la gente habla,
cierro la boca", dice con un poco de cuidado.
La joven pareja de enamorados
no es especialmente complicada, pero Wagner les ha pintado con tal maestría,
qué los ha
convertido en pequeñas
obras de dibujo de carácteres. Walther ya ha sido descrito. Quizás
la más encantadora de todas las figuras
femeninas wagnerianas es Eva
, Eva Pogner, la hija del orfebre, un exquisito retrato con todo su versatilidad
y su encanto infantil, ingenuo y caprichoso. David y Magdalena llevan el
pensamiento, inevitablemente, a la otra pareja amorosa de las operetas,
y forman una unidad burguesa sencilla y efectiva, en contraste con la rica
hija del orfebre y el distinguido caballero. Esta sencilla
pareja sea quizás un
poco dispareja, ella no ya tan joven, pero tampoco mayor, él en
cambio es todavía un mocetón. La relación entre ellos
se puede llamar una "relación alimenticia". David busca una mujer
madura por diferentes razones, y una de ellas es la que de vez en cuando
ella le da algunos sabrosos bocados de la bien abastecida alacena de la
cocina del orfebre. Magdalena es llamada "Amme", pero eso lo fue hace ya
mucho tiempo, ahora es también algo intermedio entre una dama de
compañia y ama de llaves, dado que la madre de Eva está muerta.
La música
"Los maestros cantores de Nurenberg"
toman una posición especial en la producción de Wagner, debido
a su carácter de comedia.
El canto es declamativo, melódico
e indiferente; el cual se asocia con el acento rítmico de la lengua
alemana. Sólo las canciones
de Wahlter "Am stillen Herd"
en el primer acto y la canción ganadora "Morgendlich leuchtend"
en el último; los monólogos de Hans
Sachs y el discurso de Pogner
tienen un carácter más cercano al aria. Las aportaciones
de conjuntos corales al final de los actos
ha sido retomada, por ejemplo:
en el maravilloso quinteto, una de las inspiraciones más hermosas
de Wagner, y en especial como
en la última escena
el coro vuelve a tener un papel significativo.
La genialidad contrapuntista
de Wagner se muestra también aquí, no sólo en el quinteto,
también, y quizás principalmente en la
escena del final del segundo
acto, la escena de la riña callejera, en donde tiene hasta veinte
grupos diferentes de voces, abarcando
una polifonía vocal
total, esta es una obra maestra del contrapunto. Se dice que Wagner tuvo
la idea para esto cuando presenció
una pelea en Würzburg.
Es aquí que también encontramos una de las tantas y entretenidas
incursiones cómicas de Wagner: el
guardia nocturno, que poco
antes que la pelea comience, comprueba que todo parece en calma, y que
luego vuelve a aparecer, sin
haber notado en lo más
mínimo la riña callejera...
Resumiendo, Wagner nos entrega
no sólo en el texto, si no que también en la música
una imagen de época insuperable, tanto de
la historia alemana como de
la vida en una ciudad alemana, aunque sí, un poco idealizada. Todo
esta marcado por una fuerza
creadora inmediata y una autenticidad,
que incondicionalmente entusiasma.
Pero no todo es idilico: "¡Cuidado!
Nos amenazan tiempos amargos!", canta Sachs en la última escena.
Al igual que muchos otros
antes de él, se pregunta
el zapatero e idealista de Nurenberg sobre la causa de aquella tragedia
humana llamada "guerra":
"¡Locura! ¡Locura!
¡Locura por todas partes!
Por donde mire
en las crónicas de la
ciudad o del mundo
para hallar la razón,
por la cual las gentes,
con rabia insensata,
se atormentan y despellejan
los unos y los otros,
hasta que acaban sangrando.
Nadie recibe las gracias o
recompensa por ello."
La única explicación
que encuentra es la ilusión, el autoengaño, que en el fondo
no es ninguna explicación. Poca idea tenían Hans
Sachs y Wagner acerca de lo
que deparaba el destino para el Nurenberg del siglo XX.
"Mientras la cultura y el idioma
alemanes viva, ha de sobrevivir esta obra maestra", anuncia Hans von Bülow
durante el estreno
mundial en Múnich. La
obra da además, en toda su extensión, un resumen de la naturaleza
y el carácter alemánes. El orgulloso
patriotismo que se manifesta
en cada sílaba del texto, en cada nota de la partitura; no ha de
verse como un símbolo de la expresión
del orgullo y suficiencia alemanes.
Qué los nazis elevasen "Los maestros cantores de Nurenberg"
a "ópera nacional", y que se
haya dicho que Hitler la escuchó
innumerables veces, no nos ha de llevar a sacar aceleradas conclusiones
acerca de Wagner
como un predecesor del nazismo.
Uno ha de ver esta obra , con trazos de la cultura alemana, con los ojos
de un simple ciudadano:
un homenaje y alabanza al humanismo
y el idealismo, al trabajo y la belleza, a la auténtica felicidad
de vivir y a la armonía. El
magnífico discurso final
de Hans Sachs a "su" pueblo, los ciudadanos de Nurenberg, puede ser tomado
como un lema para la
cultura alemana, en un contexto
universal:
"¡Honrad a vuestros maestros
alemanes,
entonces evocaréis buenos
espíritus!;
y dad a su obra valor,
Desaparecido en la niebla
estará el sagrado imperio
romano,
¡pero a nosotros nos
queda
el sagrado arte alemán!"
Y por pomposo que parezca el
final, así es lo que canta Hans Sachs, no con entusiasmo chauvinista,
sino que como ser humano y
afectuoso, con una buena porción
de ironía y humor.
Totalmente en el espíritu
de Richard Wagner, esta es la más luminosa y la más afable
de sus obras.
Acerca de minnesänger y maestros cantores
Cuando Richard Wagner trabajaba
en los libretos de sus óperas y dramas musicales, tenía por
regla el seguir alguna obra literaria,
que muchas veces era más
leyenda que realidad. Pero es justamente en dos obras en las que evoca
un período histórico, y esto lo
ha hecho con las exigencias
históricas requeridas por la exactitud histórica. Esto es
válido en "Tannhäuser", pero más aún en "Los
maestros cantores de Nurenberg",
una época literaria e histórica, la cual Wagner trata con
una combinación de exactitud y fantasía
poética. Una descripción
de las bases exige su lugar, ahora que Maestros cantores se presenta nuevamente
en el repertorio de la
Ópera Real de Estocolmo.
En un principio los minnesänger
(del alemán de la alta edad media minne = amor) y los maestros cantores
en la alta edad media
alemana eran prácticamente
lo mismo, por lo menos, los espectadores de aquella época no podrían
decirnos cuando exactamente
una época terminó
y la otra tomó su lugar. Fue mucho más tarde que tal distinción
fue hecha.
Formalmente, los minesänger
siguieron la fuerte influencia de la poesía de los trovadores franceses,
pero no tenían su apasionado
fuego y viveza, y en el aspecto
musical no estaban tan ricamente desarrollados. Existía además
gran diferencia en como las
canciones eran ejecutadas.
Mientras que los trovadores franceses usaban por lo general acompañamiento
musical de
instrumentalistas propios,
los minnesängers alemanes reunieron tres características en
si mismos: el poder componer, cantar y
acompañarse a sí
mismos. Las canciones se cantaban acompañadas con instrumentos de
cuerda, y el poeta era también
compositor. El marco exterior
de las fiestas de los minnesänger no era tan grande y brillante como
en Francia.
La canción alemana de
los minnesänger corresponde, junto con la poesía amorosa francesa,
con las cruzadas, aunque también a
principios del siglo XII, en
el sur de Alemania, muchos minnesänger, entre otros den Spervogel
och Dietmar con Aist ya se
presentaban en público,
pero ellos se dedican más al pueblo en lugar de, como los trovadores
franceses, las cortes y la caballería.
Varios de los minnesänger
tempranos, como por ejemplo Friedrich von Hausen y Reinmar del Alte von
Hagenau, participaron en las cruzadas.
Esta forma de lírica
amorosa alcanzó su plenitud con Walther von der Vogelwiede (muerto
en 1230) y Wolfram von Eschenbach
(nacido alrededor de 1170,
muerto alrededor de 1220); ambos, al igual que Reinmar von Zweter (muerto
alrededor de 1260),
aparecen, como es sabido en
el "Tannhäuser" de Wagner, el cual también es un minnesänger.
Especialmente el primero
anteriormente nombrado (Vogelwiede)
ha pasado a la posteridad debido a su lírica fresca y vigorosa.
También era el más versado de
todos. Conocido es por ejemplo
su canto "Palestina", y nadie puede evitar el conmoverse con su último,
y quizás más hermoso
poema; su adiós al sueño
de poeta. Wolfram von Eschenbach era su coetáneo, más conocido
por la saga de "Parsifal", pero sólo
algunos de sus "tonos" han
sido transmitidos a la notación musical de nuestros tiempos.
El número de canciones
de minnesänger conservadas no es tan grande como el de canciones de
trovadores. Conocido es, de
todas maneras, el manuscrito
de Manesse, un codex del siglo XIV, que se conserva en la biblioteca
de la Universidad de
Heidelberg. Este manúscrito
contiene 7000 estrofas de alrededor 140 minnesängers alemanes, además
de 138 miniaturas. Este
manúcrito lleva este
nombre por dos caballeros y consejeros en Zürich: Rüdiger Manesse
y su hijo, los cuales poseían (alrededor
de 1300) esta colección
única de manúscritos. El manúscrito llegó a
Heidelberg a finales del siglo XVI, desapareció durante la
guerra de los 30 años,
fue vendido en París, para luego ser exigido de vuelta, en los 1880,
por el gobierno almán, que lo devolvió a la
Universidad de Heidelberg.
Una exquisita versión en fácsimil fue editada entre 1925
y 1927 por Insel-Verlag en Leipzig, la cual
también se halla en
la Biblioteca Real de Estocolmo. Otras fuentes musicales existen en Jena
y Colmar.
En la poesía de los trovadores
franceses, la mujer era el principal objetivo de inspiración, para
los himnos homenajeantes, mientras
que para los minnesänger
era la naturaleza. Naturalmente se dieron tambén canciones de amor,
como también temas religiosos
(las cruzadas) y poemas con
contenido moralizante. La canción del minnesänger poseía
un sello más convencional que la canción
de trova francesa.
"La canción de la mañana",
alba, era bastante común entre los minnesängers; teniendo su
origen en el poema provenzal y canta la
despedida de dos amantes al
amanecer, que es cuando los sonidos del cuerno del guardia, o sus avisos
alertan a la pareja. Se le
llamaba también Taglied
(Canción del día). Otras canciones eran por ejemplo Kreuzerlieder
(Canciones de cruzados), Leisen (de
"Kyrie eleison", canciones
religiosas) Botenlieder (en la cual se interpretaba la añoranza),
Mailieder y Erntelieder (Canciones de
Mayo, la primavera, y
canciones de la cosecha), justas políticas entre los príncipes,
canciones difamatorias, canciones de
alabanza y muchos otros tipos.
Los minnesänger se encuentran,
ante todo, en los mismos caballeros. Hasta algunos emperadores trataron
de ser versados
literatos, como el emperador
Heinrich VI, Friedrich II y Konradin, los cuales reunían a los mejores
dentro del arte y la poesía en sus
cortes. Varios fueron los príncipes
alemanes que siguieron su ejemplo; siendo el más conocido
Hermann de Thüringen, en cuya
corte de Wartburg se llevaban
a cabo duelos de canto, los cuales Wagner más adelante describiría,
fielmente con la época, en
"Tannhäuser". Pero también
existieron minnesängers que pertenecieron a la burguesía. Fueron
estos los que se llamaron maestros,
mientras que los nobles, que
por lo demás también podían tener el derecho del título,
prefirieron el título más egriego de "caballero"
o "señor".
Pero los minnesängers tuvieron
su época y su fin. Luego de la caída de la casa de Hohenstaufen,
y el cese de las cruzadas, declinó
también la caballeria.
Pero la poesía encontró un nuevo hogar en las florecientes
ciudades alemanas, y al mismo tiempo que el
ambiente cambiaba, cambiaba
también el carácter del arte. Mientras antes el caballero
estaba sentado en su sala, escribiendo
poesía amorosa cortesana,
y luego propuesto a sus iguales la canción con una melodía
que él también habia compuesto; ahora se
encontraba el maestro artesano
en su sencilla cámara y escribía con gran esmero poemas sobre
la creación del mundo, la
anunciación de Maria
o algún otro tema devoto , al cual luego ponía música,
para luego presentarlo ante sus conciudadanos, en lo
que se llamaba una escuela
de canto. La transición fue en verdad imperceptible. Especialmente
al final del período de los
minnesängers, recibieron
estos el título de maestros o maestros cantores. Así dice,
a modo de ejemplo Ulrich von Singenberg en
su elegía por la muerte
de su colega Walther: "De nosotros se ha ido nuestro maestro del canto".
Konrad von Würzburg, muerto en
1287, por lo tanto antes del
verdadero período de los maestros cantores, recibía a menudo
el título de "maestro cantor" por parte de
sus coetaneos. Pero esto es
sólo un título, el cual el mundo a puesto a los ejecutores
de esta especial forma de arte. Ellos mismo
se denominaban "Liebhaber des
deutschen Meistergesang" (Amantes de la canción maestra alemana).
Que ahora fuese la clase media,
la que se convirtió en el centro de la vida artística de
su tiempo, corresponde con que luego el
tiempo de la caballería
llegara a su fín, lo cual ocurrió en medio del desarrollo
político, social y económico. El comercio tuvo un
auge enorme, y el peso de la
vida cultural vino a parar a las ciudades, y no como antes en las cortes
de los príncipes. En las
ciudades, los artesanos significaban
todo, y tenían gran prestigio entre el resto de la población.
Los poetas y músicos se
convirtieron en ciudadanos
con buena posición, en comparación a su antigua existencia
de incesante deambular.
La época de los maestros cantores
Mientras la canción de
los minnesänger era exclusivamente poesía de circunstancias,
con el amor como tema principal, el contenido de las canciones de
los maestros cantores se centraba principalmente en la contemplación
religiosa y la épica didáctica.
También melódicamente
en este aspecto existen importantes diferencias entre los dos tipos de
canción. La música de la primera
poseía una melodía
por lo general pobre, a diferencia de la canción de trova, pero
era más melodiosa, y con un estilo más personal
que la melodia más adelante
usada por los maestros cantores, que faltaba de vuelo y belleza, además
de ser pesada y rígida, casi
recitativa.
En 1387 la institución
recibió carta libre para el derecho de portar armas. Y a principios
del siglo XV se ejercía la canción de
maestro cantor casi en forma
profesional. En un principio eran músicos ambulantes, que luegon
se quedaron en las ciudades, y
aparecían como músicos
en las fiestas del lugar. Aunque ya a inicios del siglo XIII existían
ciertos tipos de grupos musicales con
trompetas, gigas, órganos,
laudes, cantantes y oradores.
Mainz, y luego Worms, eran las
sedes principales: Más común era en la Alemania central y
del sur, de donde se expandió hasta
Danzig. Su período de
grandeza fue durante el siglo XVI con Hans Sachs en Nurenberg, pero luego
de la muerte de este en 1576,
comenzaron a declinar los maestros
cantores. Las competencias de canto en Nurenberg son nombradas de todas
maneras hasta
después del período
de la guerra de los 30 años. Como institución se mantuvo
el gremio de los maestros cantores hasta en siglo
XVII. En Strassburg fue disuelto
en 1780 y en Nurenberg en 1839.
La tabulatura y las competiciones de canto
Las leyes del gremio estaban
escritas en la llamada Tabulatura. Cada escuela de maestros cantores tenía
su propia tabulatura y la
primera en conocerse fue la
de Strassburg, de 1493. El año 1571 promulgó Adam Puchmann,
discípulo de Hans Sachs, una
tabulatura en Görlitz,
con el título: "Minuciosa narración de la canción
alemana de maestros cantores. en la cual se incluye todo lo
que es necesario para uno y
cada uno, que desee aprender a escribir poesía y cantar". El objetivo
era probablemente el crear una
tabulatura común para
todas las escuelas de canto. La tabulatura de Nurenberg puede haber sido
el modelo principal usado por
Puchmann. Es precisamente la
tabulatura de Nurenberg la que también Wagner utilizaria para "Los
Maestros cantores de
Nurenberg". La siguiente descripción
está tomada de esta última.
Uno ha de seguir estrictamente
la tabulatura, cuando uno desea hacer un verso. Antes que Walther von Stolzing,
en el primer acto
de Maestros, ha de cantar la
canción, con la que cree que podra ganar el título de maestro
cantor, el panadero Kothner lee con la
mayor solemnidad para Walther,
los puntos más importantes de la tabulatura. Este ha inclusive de
sentarse en la silla destinada
para estas pruebas: la silla
de canto.
Los encuentros se llevaban a
cabo los domingos y las fiestas de guardar, por lo general en la iglesia.
Ellos llamaban a sus
grupos "escuelas de canto",
y se hacía un estricta diferencia con rspecto a las escuelas de
canto normales, también
llamadas "escuelas de fiesta".
La llamada a las escuelas era muy minuciosa. Era trabajo del maestro más
joven el buscar al resto
de los miembros en sus hogares,
e informarles del día y la hora del encuentro en la Escuela. Por
esto no recibia renumeración.
Cada maestro había de
presentarse, o en su lugar enviar un aprendiz, el cual debía comunicar
el motivo de su ausencia.
Tanto las escuela de canto,
como las de fiesta eran públicas, y por tanto era debido el anunciarlas.
En el día señalado se ponían
cuatro cuadros, tres en columnas
de la Plaza, y otro en el portal de la iglesia de Santa Katarina. Estos
cuadros estaban adornados
por varias obras de arte, por
ejemplo un cuadro representando un jardín con algunas personas paseandose
por él, o el rey David
tocando el arpa, o arrodillado
ante Cristo crucificado, obviamente un anacronismo. Otro motivo era una
representación del
nacimiento de Cristo, y después
de la muerte de Sachs, se le honró retratándole siempre en
el cuarto cuadro.
El "anunciamiento" tenía
el siguiente contenido: " Dado que el noble, previsor, alto y justo consejo
en esta ciudad ha citado y
permitido a los maestros cantores
el presentarse y mantener una escuela de canto pública y cristiana,
por la gracia de Dios
todopoderoso, sea este alabado,
al igual que la difusión de su palabra; será así como
los susodichos no cantarán nada más que lo
acordado, en concordancia con
las Sagradas Escrituras, lo mismo que está prohibido el cantar canciones
blasfemas, con las
cuales puede haber discordancia,
u otras canciones difamatorias. Pero aquel que demuestre lo mejor por el
correcto arte, él sea
premiado con la alhaja de la
escuela, también llamado el Premio de David, y el segundo mejor
con una hermosa corona de flores."
Uno entiende como los habitantes
de Nurenberg se apresuraban a la iglesia de Santa Katarina a la una de
la tarde. Antes de entrar
se le daba al portero de la
iglesia una moneda como propina, esto para que "no cualquier tipo de personas
se aglutinara por
cualquier lugar y arruinara
el buen rato de la gente honorable". A menudo acostumbraba también
un maestro cantor ponerse en la
puerta para recibir donaciones
voluntarias para la caja del gremio.
Primero se cantaba una canción
libre. Esta parte estaba abierta para todos, tanto ciudadanos como afuerinos.
Estas canciones
eran consideradas como una
especie de introducción a las verdaderas pruebas de los maestros
cantores; por lo que no se
entregaba ni crítica
ni premio. El cantante había de conformarse con la aprobación
del público, en caso que lo hubiese hecho bien.
Luego de la canción libre
cantaban los maestros cantores en conjunto, luego de la cual venía
la verdadera competencia. Los
cantantes competidores se hallaban
sentados en una larga fila, y se ponian de pie, uno por uno, para presentar
su canción,
siempre versos con temas de
las sagradas escrituras. El jurado estaba compuesto por cuatro hombres,
escogidos por la dirección
de la escuela de maestros cantores
de la ciudad, y eran llamados "Merker", es decir, el que habría
de hacer las anotaciones. Los
competidores habían
de informar a estos "apuntadores" cual era el fragmento bíblico
en cuestión. El primer apuntador tenía ante sí,
sobre un pupitre negro la traducción
de la Biblia de Lutero, el segundo apuntador tenía por función
el observar que las reglas de la
tabulatura fuesen seguidas.
Cada error era marcado con una línea de tiza en el pupitre. El tercero
comprobaba que las rimas fuesen
correctas, y por eso escribía
las últimas sílabas de cada verso; también estos errores
eran marcados en el pupitre negro. El cuarto
apuntador debía finalmente
juzgar la parte musical. Todos los apuntadores estaban sentados dentro
de una dependencia, dispuesta con gruesas cortinas. Obviamente todo este
minucioso trabajo de examinación no podía ocurrir silenciosamente,
pero no por ello había de molestar al competidor.
Una vez que el cantante se sentaba
en la silla de canto, ubicada de forma oblicua a la dependencia acortinada,
el más viejo de los
apuntadores gritaba desde dentro:
"Fanget an!" (Comenzad). Entre cada estrofa se hacía una corta pausa
para permitir a los
esmerados inspectores darse
tiempo de reconcentrar sus ideas y concluir sus anotaciones, luego de lo
cual gritaban: "¡Continuad!"
Cuando el competidor concluía
su canción, tomaba otro competidor su lugar en la silla. Los maestros
cantores habían de
mantenerse callados. Cuando
todos habían cantado se reunían los apuntadores para
decidir los premios. Si se daba el caso de no
haber acuerdo entre ellos,
los participantes habían de volver a competir hasta que uno de ellos
fuese encontrado "sin falta". Luego
se descorrían las cortinas,
y los apuntadores llamaban a los dos mejores y entregaban el primer y segundo
premio. El primer
premio consistía en
una cadena de oro, pero como esta pertenecía al gremio, y además
era muy pesada de llevar, al poco rato era
reemplazada por una cinta con
tres monedas de plata bañadas en oro., de las cuales la central,
donada por Hans Sachs, llevaba la
imagen del rey David y por
ello esta banda recibía el nombre de "La banda de David". El segundo
lugar daba el derecho a estar
dentro de la dependencia, junto
con los apuntadores en la próxima "escuela de canto" y controlar
que no cometiesen alguna
neglicencia o descuido, además
de una corona de flores. Por lo general era el ganador de la corona el
que la próxima vez habría de
estar a las puertas de la iglesia
para recibir las donaciones voluntarias. Las festividades terminaban generalmente
bebiendo en
alguna parte, en donde la inspiración
temporal podía correr en canciones improvisadas, y además
las canciones difamatorias,
aunque dentro de ciertos límites,
pudiesen ser toleradas.
El período de aprendizaje y la prueba de maestro
Era un período largo
el que el aprendíz debía pasar antes de poder ser un maestro
y poder participar en la escuelas de canto. Uno
debía de pasar por diferentes
grados. Los que aún no dominaban la tabulatura eran llamados aprendices.
Cuando el aprendiz por
medio de pruebas demostraba
conocimientos básicos pasaba a llamarse coaprendiz. Luego de haber
aprendido cinco a seis de las
canciones más conocidas
de los maestros cantores, y expuesto estas en una escuela de canto, recibía
el título de "Singer" (cantante). Estas conocidas canciones poseían
nombres bastante risibles, que de ninguna manera correspondian con el contenido.
Una se llamaba, por ejemplo
"El tono dorado", otra "La canción del león de piel amarilla",
una tercera era "La canción del pelícano
fiel", o también "La
canción de la espuela azul del caballero", "La canción de
la palmera puntiaguda" y así sucesivamente. Por lo
general era una poesía
bastante seca, cerrada y de versos rígidos. Alguna vez podía
ocurrir que apareciese un verdadero portento
en escena, como por ejemplo
Adam Puchmann, sastre, y Hans Sachs, zapatero.
Por lo demás no existía
mucho espacio para el sentimiento personal o la originalidad , por lo demás,
en una poesía tan estricta y
aferrada a las reglas de la
tabulatura. Un poema que basaba su estilo en las reglas de la tabulatura
era llamado Barra. Comenzaba
con dos estrofas iguales introductorias,
stollen (estrofas iniciales), y una conclusión llamada abgesang
(estrofa final). Esta última
era por regla más larga
que un stollen, y tenía una melodía particular. Los entendidos
aún discuten acerca del origen de la palabra
barra. Wagenseil, el autor
del siglo XVII, cree que la palabra viene de los celtas bardos. Otra teoría
es que viene del latín "barritus",
o "par" debido la semejanza
entre las estrofas y su melodía. Más fácil es el demostrar
el origen de "stollen"; es simplemente la
palabra alemana "stollen",
que significa "poste", por tanto el poste de sustención de la poesía.
Cuando el Singer lograba escribir
una barra, y había sido aprobado, alcanzaba la tercera etapa: el
título de Dichter (poeta). Y
cuando ya todas las penurias
habían sido salvadas, se le habría el camino para así
poder alcanzar el título "Meister" (Maestro), el
cual era otorgado a aquel que
lograba exponer una "Weise" (melodía), esto quiere decir: una barra
compuesta por él mismo, a la
cual también le había
escrito una melodía. La "coronación del maestro" (die Freiung),
era el triunfo culminante para el cantante.
Sólo el maestro que había
ganado el "Premio de David", tenía derecho a impartir clases, lo
cual hacia sin remuneración. A menudo
lo hacía por las noches,
debido a que durante el día había de dedicarse a sus menesteres
de artesano.
Obviamente, Wagner ha hecho la época un poco más romántica, y le ha entregado al gremio de maestros cantores un estatus social más alto, que el que tenían en realidad. No sólo Hans Sachs es un personaje histórico, otros nombres en la ópera de Wagner también lo son, como por ejemplo Hans Foltz y Konrad Nachtingall, los cuales son conocidos maestros cantores. Pero cuando uno se sienta con el texto, uno se sorprende de la exactitud que ha utilizado en su obra. Lo más valioso de los maestros cantores no estaba en la riqueza de sus formas y melodías, sino que en su enorme significado histórico-cultural. Ellos fueron los que sin duda formaron las bases del hacer música en casa, que por mucho tiempo, inclusive hasta muy entrados nuestros tiempos, uno de los pilares de la cultura alemana. Pero seguramente hubiese sido una época literaria muerta sin el maestro entre maestros, el zapatero y poeta Hans Sachs.
Hans Sachs
El más conocido y significativo
de todos los maestros cantores alemanes, incluso ya mientra vivía,
era el poeta y zapatero de
Nurenberg Hans Sachs. Él
es el único de aquellos, del cual sus producciones literarias aún
tienen algo que decir en nuestros tiempos, y su significado como pedagogo
popular y reformador de la educación del estado llano.
Hans Sachs nació el 5
de noviembre de 1494 en Nurenberg, en donde su padre, Jörg Sachs,
era maestro sastre. Hans recibió una
buena educación, a los
siete años fue ingresado en la escuela latina, en donde pasó
ocho años de instrucción, obteniendo
conocimientos de gramática,
geografía, canto, latín y un poco de astronomía. Se
dice que su sed de conocimiento era enorme, al
igual que su facilidad de asimilar
conocimientos. Entre uno de sus maestros había justamente un maestro
cantor, y fue por medio
de este que su interes por
la poesía apareció. Ya durante su niñez parece que
el joven Sachs había mostrado interés por los maestros cantores
y su actividad lírica.
Luego de finalizar sus estudios,
fue puesto, según la costumbre ciudadana, en manos de un artesano,
para que aprendiese un
oficio, el cual fue el de zapatero.
Durante su período de aprendiz, mantuvó además estudios
de las reglas de la tabulatura de los
maestros cantores con el tejedor
de lino y maestro cantor Lienhard Nonnenbeck. Pero en cuanto hubo terminado
su período de
aprendiz, con la prueba oficial,
se fue por el mundo para así conseguir más conocimientos
laborales, asi como experiencia de la
vida y poder obtener más
lecturas que ampliarian su saber. Sus viajes lo llevaron de norte a sur,
de este a oeste, de Regensburg y
Passau hasta Viena, Salzburgo
y Hall en el Tirol, de Würzburg y Frankfurt a Koblenz, Köln y
Aquisgrán, de Lübeck a Leipzig. A
todas partes donde iba, grababa
sus impresiones en el papel, en forma de poemas al estilo alegórico
de la época, algunos animados, otros más serios.
Dos cosas fueron molestas durante este período transhumante: que el dinero le alcanzase, y el enamorarse a cada momento. En uno de sus poemas permite a las nueve musas aparecer y advertirle de los líos amorosos, a la vez que del tartamudeo de la peligrosa Venus. Las musas le aconsejan también enérgicamente de mantener las distancias del hermoso sexo opuesto hasta que se case. Pero en Múnich, en donde permaneció un año completo, olvidose de todas las advertencias y se enamoró de la hija de un hojalatero y se atormentaba al mismo tiempo con remordimientos de conciencia. La lucha fue larga, y así también la estadía. El padre de Sachs, en Nurenberg, sospechaba engaños y escribio a su hijo que o seguía viajando o se volvía a su ciudad natal.
Hans Sachs hizó como
su padre le decía y continuo viajando, atormentado por su anhelo
de amores y la carencia de dinero.
Finalmente volveria a Nurenberg
en 1516, en donde al año siguiente rindió su prueba de maestro.
Sachs viviría ahora en Nurenberg
por el resto de su vida.
Una carta de maestro no podía
recibirla inmediatamente. En el antiguo código de los artesanos
estaba estipulado que un aspirante
a maestro, para poder ser maestro
dentro dentro de su especialidad, primero debía de estar casado.
Esto le dio al joven Hans
Sachs, entonces 22 años,
problemas. Dado que no queria apresurarse en tomar una decisión
tan importante, y además tomaba
tiempo en encontrar a la que
él quisiese como esposa. Él no deseaba sólo una bella
esposa, sino que también fuese instruida y
hábil en todos los menesteres.
Después de mucho buscar y admirar encontro aquella mujer en la que
"todas aquellas virtudes
estaban reunidas, las cuales
corresponden a una verdadera esposa". La afortunada era Kunigunda Kreuzer,
la única hija de Peter
Kreuzer, de Wendelstein. La
boda se celebró en el otoño de 1519, y las festividades duraron,
como era la costumbre de la época,
una semana. Con Kunigunda,
Hans Sachs vivió una feliz vida de casado por 41 años, la
cual dio como fruto dos hijos y cinco hijas.
Desgraciadamente la peste se
los llevó a todos. Luego de la muerte de su esposa en 1560, Hans
Sachs se volvió a casar, ahora con la viuda Barbara Harscher, 39
años menor.
Como un excelente artesano,
y por lo demás buen ciudadano, logró una buena posición,
pero no llegó a ser rico. Vivía en una
pequeña casa en Kotgasse.
A principios de su vida matrimonial no tenía mucho tiempo para dedicarse
a la poesía; primero debía
asegurarse de tener una economía
estable, lo cual hace a uno pensar cuantos zapatos ha de haber hecho antes
de comenzar su
amplia obra literaria. Fue
principalmente la canción de los maestros cantores la que cautivó
su interés, puesto que era su "alegría
de los domingos y su placer
y consuelo."
Hans Sachs y Lutero
Hans Sachs conoció pronto
los textos de Lutero, y poseía ya alrededor de 1521 una considerable
colección de escritos de Lutero y
sus seguidores. Todos los escritos
fueron hechos encuadernar en un solo volumen, en el cual escribió
los siguientes
pensamientos: "Yo, Hans Sachs,
poseo este paquete, el cual que reunido, para gloria de Dios y su palabra,
y permitido por la
caridad a mi prójimo
encuadernar, en el año 1522 después del nacimiento de Cristo.
La verdad permanece por siempre."
Hans Sachs acostumbraba estudiar
los escritos de Lutero hasta altas horas de la noche. Por lo demás,
como es sabido, Lutero no
era persona grata entre los
que estaban en el poder en Nurenberg en 1523, por lo que sus escritos fueron
paulatinamente prohibidos en diferentes ciudades alemanas. Fue en este
año que Sachs dio a conocer su primer gran poema "Die wittenbergisch
Nachtigall" (El ruiseñor de Wittenberg), en el cual alaba al gran
reformador en forma alegórica. Esto no era naturalmente libre de
riesgo para Hans Sachs, pero su reputación era tan grande, que no
necesitaba temer algún sinsabor personal de mayor gravedad. Nurenberg
fue por lo demás una de las primeras ciudades que se asoció
al luteranismo, lo cual obviamente, y no de manera ínfima, dependia
del abierto entusiasmo de Hans Sachs.
La poesía de Hans Sachs
Fue en el Nurenberg del siglo
XVI que Hans Sachs vivió, trabajo y escribió. Uno comprende
cuanto significaba para este hombre de
naturaleza amante de la belleza
y como se sentía a gusto en esta hermosa y extraordinaria ciudad.
Naturalmente, Hans Sachs formó
parte activa de la escuela de maestros cantores de Nurenberg, que bajo
su dirección obtuvo
nueva vida y se convirtió
en una institución cultural de auténtica calidad. Él
eliminó paulatinamente los elementos más débiles y
reunió a los mejores
cantantes para la enseñanza y ejercicio del arte de los maestros
cantores. Sachs era por lo tanto una figura
de primerísimo plano
en la vida cultural de la ciudad ya durante su vida. Pero su fantasía
poética no se conformaba con las estrictas reglas de los maestros
cantores, sino que deseaba encontrar salidas para formas más libre
y mayores. Esto lo encontró en el
drama. Hasta nosotros han llegado
un gran cantidad de tragedias y comedias, además de algunas llamadas
"obras de cuaresma o
carnaval", piezas de entretenimiento
que anteriormente ya se conocían en Nurenberg, pero Sachs les dio
un carácter más profundo,
con un significado más
ilustrativo para el pueblo, proveyéndole siempre de una moral pedagógica.
Las tragedias, en la medida que
tuviesen un contenido bíblico,
eran representadas en la iglesia de Maria, y los demás dramas en
el claustro de los Dominicos. Las
obra de cuaresma o carnaval
eran representadas en un principio en una posada, pero su popularidad fue
en tal aumento que
finalmente se dieron a cielo
abierto.
Durante toda su vida, Hans Sachs
fue increiblemente productivo, y uno se sorprende cuando escucha que su
poesía alcanza las
4275 canciones de maestro cantor,
1700 narraciones, y 208 obra dramáticas. Uno podría preguntarse
el como alcanzaba con su
trabajo de zapatero.
El buen poeta y zapatero alcanzó
la edad de 82 años, muriendo en Nurenberg en 1576. Luego de su muerte
su fama declinó, hasta
que Goethe, precisamente 200
años después, en 1776 le dio "una honrosa salvación"
con su libro "La remesa poética de Hans Sachs". En 1697, otro maestro
cantor, Christoph Wagenseil, escribió un erudito ensayo: "Acerca
del muy excelente arte de los
maestros cantores, sus comienzos,
desarrollo, utilidad y dogmas". Un siglo y medio más tarde llegaría
este tratado a las manos de
otro gran artista: Richard
Wagner. Pero esa es otra historia, que ya se ha contado en otra parte de
este programa.
****
Traducido del artículo
"Tankar kring Richard Wagners Mästersångarna i Nürnberg"
(Pensamientos con respecto a "Los maestros
cantores de Nurenberg" de Richard
Wagner) de Bertil Hagman. Aparecido por primera vez en el programa de "Die
Meistersinger von Nürnberg" en la Ópera Real de Estocolmo en
la temporada 1977-1978, nueva impresión (Cuarta edición,
revisada) en 1987.
Reimpresión en el programa
de 1997.
El autor, Bertil Hagman, estuvo
relacionado con la Ópera Real de Estocolmo, desde 1957 hasta 1985,
y durante más de una
década fue su jefe de
información, después recibió otras ocupaciones, entre
otra como redactor en jefe de los programas y como
secretario de la sección
de dramaturgia. Él ha estudiado y escrito sobre ópera, ballet
y teatro durante sus abundantes viajes por la
Europa Occidental y Oriential,
la antigua Unión Soviética, Estados Unidos, Sudamérica,
India y otros países. Además a escrito una
gran cantidad de artículos
culturales, artículos para programas, ensayos y analisis críticos,
llegando también a cooperar con léxicos
nacionales y extranjeros. Es
vicepresidente de la asociación de Amigos del Museo de la Danza,
y miembro de las directivas de la
Asociación Amigos del
Teatro de Drottningholm y otras asociaciones relacionadas al teatro, la
música y la danza.
Traducción de Claudio
Briones para la "Lista de Correo Richard Wagner" de Román Rodríguez,
2000.